Hermetismo en el condado de Treviño

Treviño. /Ricardo Ordóñez/ICAL
Treviño. / Ricardo Ordóñez/ICAL

Los vecinos de las localidades de Treviño y Puebla de Arganzón son reticentes a expresar su apoyo a continuar perteneciendo a Burgos

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Parte de las localidades burgalesas de Treviño y Puebla de Arganzón, situadas en el interior de Álava, reivindican desde hace años su anexión a esta provincia del País Vasco, puesto que algunos vecinos afirman sentirse más vascos que castellano y leoneses. En 1998 se llevó a cabo un referéndum sobre la segregación del Condado a la provincia de Burgos y su integración en la de Álava, en el que la mayor parte de los treviñeses votaron a favor. Sin embargo, el condado de Treviño y Puebla de Arganzón continúan formando parte del territorio burgalés,

Tras pasear por el pueblo durante más de tres horas, preguntando a los vecinos y recabando información acerca de qué opinan sobre la propuesta de Euskal Herria (EH) Bildu acerca de celebrar una consulta vinculante sobre la anexión del enclave burgalés a Álava, la mayor parte se niega a hablar o rechaza entrar en detalles sobre su postura.

En Treviño, los habitantes de la zona, muchos de ellos sin empadronar en el pueblo, se niegan a expresar su opinión al respecto de la pertenencia territorial para evitar problemas, y los que sí hablan se muestran favor de que el condado se anexione a Álava, afirmando que prefieren pertenecer a la provincia vasca tanto por cercanía como por comodidad.

Una situación que recuerda a la que se vive también en Cataluña con respecto al tema del independentismo, donde los habitantes de la zona que están a favor de separarse de España no tienen miedo a mostrar su opinión, mientras que los que están en contra no quieren hablar por temor a las represalias.

En el condado de Treviño se da una situación similar, puesto que los vecinos que sí se postulan a favor de pasar a formar parte de Álava no tienen miedo a decirlo, incluso dan sus nombres y posan para las fotos, mientras que otros se niegan a hablar y expresar su postura, debido a que, tal y como señala el popular dicho, «en un pueblo se conocen todos». Los propios vecinos que se atreven a hablar aseguran que saben exactamente quien está a favor y quien no, pero que será muy difícil encontrar a alguien que reconozca abiertamente que quiere seguir formando parte de Burgos.

Cabe recordar que durante el pasado año la Diputación Foral de Álava y la Diputación Provincial de Burgos firmaron varios convenios de colaboración en diferentes materias, con el objetivo de mejorar los servicios que ofrecen a la población del enclave de Treviño. Entre estas materias se encuentran la educación, la protección civil y la atención de emergencias, así como protocolos en la lucha contra la violencia de género y en políticas públicas en materia de igualdad. En relación a estos convenios, los vecinos de ambas localidades aseguran estar «bien» con el tema de la sanidad aunque atisban que están «un poco olvidados de la mano de Dios».

De cara a la celebración de unas nuevas elecciones municipales y autonómicas el próximo 26 de mayo, en el Condado de Treviño se han presentado un total de siete candidaturas, entre ellas el Partido Popular (PP), Ciudadanos, tres agrupaciones independientes, EH Bildu y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Asimismo, La Puebla cuenta con tres candidaturas correspondiente a PP, EAJ-PNV y EH Bildu. Debido al pequeño tamaño de la zona, llama la atención el amplio número de aspirantes.

Uno de los partidos que compite por lograr gobernar en el Ayuntamiento de la zona es EH Bildu, que propone que se lleve a cabo una consulta vinculante acerca de la anexión a Álava del condado de Treviño. De esta forma vuelve a salir a flote la eterna cuestión que durante años se ha dado entre los vecinos de ambas localidades, y de hecho los propios treviñeses destacan que esta zona siempre se ha conocido porque «quieren pasar a otra administración», puesto que es una «reivindicación histórica», pese a que son conscientes que es muy difícil que suceda.

En este sentido, llama la atención que decoran con pancartas sus propias casas,'Trebiñu Araba da', rezan, y todos los carteles del pueblo contienen información escrita en ambos idiomas, incluidas las calles. Además, a la entrada del pueblo, el cartel de 'Treviño' tiene pintado con spray una 'b', haciendo mención a que algunos residentes defienden que debería llamarse 'Trebiñu'.

Una reivindicación de muchos años que ha dado de qué hablar a lo largo del tiempo y que vuelve a salir a flote a raíz de los nuevos comicios electorales, pero que, sin embargo, nunca termina de llegar a ningún fin. Aún así en los propios pueblos es palpable la tensión entre aquellos que están a favor y aquellos que no, así como el miedo de algunos a mostrar su opinión.