Los hosteleros de la N-I piden mantener la autopista con peajes blandos para salvar sus negocios

Le elevada siniestralidad de la N-I ha generado importantes movilizaciones por la liberalización de la AP-1/PCR
Le elevada siniestralidad de la N-I ha generado importantes movilizaciones por la liberalización de la AP-1 / PCR

El colectivo recuerda que la liberalización de la AP-1 acarreará la pérdida de 200 empleos, directos e indirectos, en una zona golpeada por la despoblación

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

El clamor de la provincia burgalesa por la liberalización de la AP-1, una vez concluya la concesión el próximo 30 de noviembre, tiene sus detractores. Los hosteleros del corredor Burgos-Miranda de Ebro recuerdan que, con una autopista libre y gratuita, los negocios de la nacional verán seriamente amenazada su supervivencia y estiman en 200 los puestos de trabajo que se acabarían perdiendo.

En concreto, el colectivo afirma que se perderían 150 empleos directos y otros 50 indirectos, en una comarca «ya de por sí tremendamente escasa en oportunidades laborales». Los puestos de trabajo asociados a los negocios de la N-I son «necesarios», insisten los hoteleros a través de un escrito, que tienen intención de remitir al Ministerio de Fomento, el encargado de decidir el futuro de la autopista de peaje. De ahí que la apuesta del colectivo sea mantener la AP-1, con peajes blandos, y mejorar la seguridad de la N-I, con carriles adicionales.

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Los hosteleros recuerdan que la AP-1 soporta, a diario, 19.000 vehículos de media, 25.000 si hablamos de la época estival. Si a ello le incorporamos parte del tráfico de la N-I, la autopista se «saturaría», «haciendo imposible el tránsito normal y elevando la siniestralidad a límites insospechados». Además, «la eliminación de peajes apenas tiene precedentes», insisten, y en Europa apuestan por los peajes blandos para «aligerar la factura de conservación y armonizar la política de carreteras».

Igual, pero diferente

Al mismo tiempo, la gratuidad favorecería un «efecto llamada», colapsando la autopista, lo mismo que la desvía de vehículos pesados, lo que acabaría forzando la creación de nuevos carriles en la AP-1, «a costa de las arcas del Estado». Por todo ello, los hosteleros de la N-I consideran que la mejor solución pasa por prorrogar la actual concesión o sacar un nuevo concurso, implantando peajes blandos que «eliminen el efecto de la gratuidad».

La propuesta concreta incluiría, como condiciones, continuar con las mejoras en la N-I para incorporar carriles adicionales que faciliten el adelantamiento de manera segura. También, gratuidad en los recorridos de ida y vuelta entre las diferentes estaciones de Burgos; dotar económicamente a los municipios por los que discurre la autopista, eliminando excenciones y bonificaciones del 95% en el IBI otorgadas a la concesionaria; y diseñar un plan de ayudas específico para indemnizaciones de despidos en hostelería y negocios de servicios de la N-I.

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