La lucha por el equilibrio del medio natural burgalés

La ONG conservacionista GREFA lleva varios años trabajando en la provincia | En Huerta de Arriba se intenta reintroducir el buitre negro y en Villafruela se lucha contra el topillo con rapaces depradadoras

Uno de los buitres negros liberados en Huerta de Arriba vuela sobre la Sierra de la Demanda. /GREFA
Uno de los buitres negros liberados en Huerta de Arriba vuela sobre la Sierra de la Demanda. / GREFA
Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Huerta de Arriba y Villafruela son los dos puntos claves de la provincia de Burgos en los que trabaja la ONG conservacionista GREFA. Cada uno de estos pueblos se encuentra ubicado en una comarca distinta con sus propias peculiaridades. En cada uno de ellos la misión de GREFA es diferente. Ahora, tras varios años trabajando en la provincia burgalesa, GREFA ha presentado a la comunidad universitaria, a través de una conferencia en la Universidad de Burgos, su trabajo. El objetivo, como apunta Carlos Cuéllar, miembro de GREFA y responsable del proyecto de Villafruela, «el objetivo es que estudiantes, técnicos y profesores tengan presentes estas iniciativas en su trabajo actual, en su trabajo futuro y en sus investigaciones».

El Proyecto Monachus se está desarrollando en Huerta de Arriba, en la Sierra de la Demanda, con «datos positivos y rapidez», según Lorena Juste, responsable del proyecto. Desde 2016 Juste trabaja en este pueblo para recuperar la presencia del buitre negro en el Sistema Ibérico, donde se encuentra extinto desde mediados del pasado siglo.

De los 31 buitres que se han liberado en Huerta de Arriba, 21 se han asentado en la zona. En un año se han formado siete parejas. La labor es más complicada que llegar y soltar al ave. En lo alto del pueblo hay un recinto cerrado con una jaula de aclimatación para los buitres, ahí pasan un período necesario y, posteriormente, son liberados. Ahora la jaula está vacía pero en breves llegará una nueva 'remesa' de buitres.

En dos años se han liberado 31 buitres, 21 se han quedado aquí y el objetivo es formar una colonia de unas 60 aves

Llegarán nueve cedidos por la Junta de Castilla y León, siete recuperables y dos irrecuperables. Llegarán también uno de Madrid, otro de Asturias y otro de Castilla-La Mancha. Ahora mismo los buitres están ya en el Centro de Recuperación de Aves de Burgos, cuando tengan los permisos viajarán a su nuevo hogar, la Sierra de la Demanda.

Esos dos buitres irrecuperables no se podrán liberar y pasarán a hacer compañía a Rogelio, otro buitre irrecuperable que ya habita en Huerta de Arriba. En dos años se han liberado 31 buitres, 21 se han quedado aquí y el objetivo es formar una colonia de unas 60 aves. Se han formado siete parejas, cuatro son territoriales. «Que haya parejas no quiere decir que se vayan a reproducir. Todavía son aves jóvenes e inexpertas», explica Juste, «están defendiendo el territorio y las plataformas artificiales instaladas para que sea más fácil para ellos reproducirse». La esperanza es que el proyecto Monachus concluya en una puesta este año.

Lorena Juste, responsable del proyecto Monachus, con uno de los buitres neros en Huerta de Arriba.
Lorena Juste, responsable del proyecto Monachus, con uno de los buitres neros en Huerta de Arriba. / GREFA

La lucha contra el topillo desde el cielo

Si Lorena Juste libera buitres negros, Carlos Cuéllar también basa parte del proyecto contra el topillo en Villafruela con aves. Cuéllar es el coordinador del proyecto 'Control biológico del topillo campesino'. En Villafruela GREFA busca el equilibrio biológico entre depredadores y presas como vía para la erradicación de medidas de alto impacto ambiental como el uso de rodenticidas y las quemas de vegetación.

Se optó por desarrollar el proyecto en este pueblo de la comarca del Arlanza no por ser el lugar con mayor problema del topillo si no por su aceptación social, como reconoce Cuéllar. Allí se han instalado cajas nidos para que los depredadores de los topillos, aves rapaces depredadoras como lechuzas, cernícalos, mochuelos y también para murciélagos. Así se impulsa su asentamiento y que el topillo tenga un depredador.

Un macho de cernícalo sobre una de las cajas nidos instalada en Villafruela.
Un macho de cernícalo sobre una de las cajas nidos instalada en Villafruela. / GREFA

Se han instalado 100 cajas para rapaces y otras 100 para insectívoras, además se han recuperado dos charcas. «La ocupación de las cajas está al 15% y el balance que hacemos es muy positivo porque se basa en la recuperación global de un ecosistema agrario masificado», apunta Cuéllar. Se ha replantado vegetación arbórea y se han obtenido dos premios medioambientales por este proyecto.

«El balance que hacemos es muy positivo porque se basa en la recuperación global de un ecosistema agrario masificado» Carlos Cuéllar

Cuéllar tiene claro que la implicación vecinal y su aceptación han sido fundamentales en este proyecto. También valora la actitud colaborativa de la actual corporación municipal y espera que, tras las elecciones de mayo, si cambia la corporación continúe la misma buena relación.

Los buenos resultados de este proyecto han llevado a otros pueblos a solicitar estas actuaciones para acabar con la plaga de topillos, como en algunas localidades de la comarca Odra-Pisuerga. Igualmente, bodegas de Gumiel del Mercado y de Peñaranda de Duero han contado con las acciones de GREFA. Medias naturales para favorecer la diversidad y lograr el equilibrio de los ecosistemas tan alterado por el hombre.