La mujer rural, una figura clave

El 15 de octubre se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural, que representan más de un tercio de la población mundial, con mejoras en su situación pero con barreras por derribar

El 15 de octubre se celebra, desde hace diez año, el Día Internacional de la Mujer Rural. /EL NORTE DE CASTILLA
El 15 de octubre se celebra, desde hace diez año, el Día Internacional de la Mujer Rural. / EL NORTE DE CASTILLA
AYTHAMI PÉREZBURGOS

Hace diez años, el día 15 de octubre de 2008, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer Rural. A nivel global la situación de la mujer rural no ha mejorado mucho en esta década, la celebración de esta día para sensibilizar, concienciar y llamar la atención a la ciudadanía sigue siendo necesario. A nivel provincial se van dando pasos, lo sabe bien Julia Quintana, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) de Burgos. «Llevo 12 años implicada en Fademur, vamos mejorando desde entonces pero muy poco a poco. Ahora, al menos, sentimos que nuestra problemática interesa a algunas instituciones«, apunta Quintana.

Las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43 por ciento de la mano de obra agrícola. Labran la tierra y plantan las semillas que alimentan a poblaciones enteras, garantizan la seguridad alimentaria pero las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y, pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra o a créditos.

Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en sus comunidades. No todas lo sienten así pero los datos apuntan en esta línea.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística del Censo Agrario de 2011, en las explotaciones agrarias españolas el 30,5 % está nombre de una mujer, mientras que el 69,5 % pertenece a hombres. Sin embargo, el 43,6 % de la mano de obra familiar son mujeres y el 56,4 % restante son hombres.

En nuestro país, las mujeres juegan un papel fundamental en el desarrollo sostenible del medio rural, ya que suponen un 49,15% de la población de las zonas rurales, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y ejercen funciones de vital importancia para el mantenimiento de la sociedad rural en el territorio.

La igualdad no se consigue de un día para otro pero las mujeres llevan trabajando en y por el medio rural desde hace décadas. El trabajo de nuestras antepasadas, que sufrieron una situación de más desprestigio, ha sido clave pero el camino debe continuar. En las organizaciones profesionales agrarias y en los consejos rectores de cooperativas agrícolas se percibe una importante brecha de género. A la hora de tomar decisiones sobre temas que afectan a la población rural femenina, no se encuentran muchas mujeres en los órganos de decisión.

Para no hablar desde el desconocimiento, hemos querido conocer la opinión de cuatro mujeres rurales con diferentes perfiles.

Andrea Ramos. Quesería Productos Artesanos Valparaíso

Andrea Ramos, quesera artesana de Valparaíso

En este mes de octubre, Andrea Ramos espera ver en funcionamiento su quesería artesana en su pueblo, Villaespasa. Para encontrar un trabajo que le apasionase en su pueblo, Andrea ha optado por el emprendimiento, una salida que cada vez toman más mujeres antes la falta de oportunidades laborales en el mundo rural. Sí se ha sentido un poco abandonada aunque es de las pocas que sí ha recibido alguna ayuda o premio por ser una mujer rural emprendedora. Aunque reconoce complicaciones, no se arrepiente de su decisión pero sí explica que es complicado asentarse en el medio rural burgalés ante la falta de servicios, el principal en su caso es la falta de internet. Esto le dificulta el abrir su tienda online.

Esther Munguía. Ganadera en Palacios de la Sierra

Esther Munguía es ganadera en Palacios de la Sierra

Esther Munguía es ganadera de unas 50 vacas nodrizas, que le exigen mucha dedicación, en Palacios de la Sierra. Tiene 43 años y lleva más de tres en este empleo. Ella es la titular del negocio. «Antes solo se les veía a ellos pero esto va cambiando, aunque muy poco a poco, principalmente por el problema de la despoblación», apunta Esther. Ha vivido en otros sitios pero Palacios es su pueblo y quería vivir aquí porque le gusta. no ha recibido ninguna ayuda pero sí muchos comentarios de algunos hombres que le intentan explicar con condescendencia cómo hacer su trabajo. «Me lo tomo con cierta gracia», confiesa. En su casa siempre ha habido mujeres trabajadoras y rurales, «antes su vida era muy esclava y poco reconocida». Aunque reconoce que su sector todavía está muy masculinizado, se siente en su «hábitat».

Isabel Torrientes. Presidenta de la Asociación Amigos de Atapuerca

Isabel Torrientes

Desde que tenía 23 años Isabel Torrientes colabora en la dinamización de su pueblo, Atapuerca. La cultura es fundamental para los pueblos, para propiciar la sociabilización y mejorar la calidad de vida. Isabel reconoce que en el mundo rural acceder a un empleo es más complicado para las mujeres pero «debido a la despoblación, principalmente», apunta. En su caso, no ha sentido ningún tipo de discriminación. «Provengo de una familia y un pueblo en el que las mujeres son muy activas. El equipo de Gobierno del Ayuntamiento, por ejemplo, está formado por mujeres. La mayoría de los miembros de la Junta Directiva de la asociación también son mujeres», señala. Para Isabel la cultura es fundamental para el empoderamiento femenino, «las mujeres nos vamos haciendo fuertes. En el mundo rural nos van quitando ese estigma de únicamente cuidadoras».

Inmaculada Sierra. Alcaldesa de Tordómar

Inmaculada Sierra, alcaldesa de Tordómar y diputada provincial

Tras tres legislaturas como alcaldesa de Tordómar, Inmaculada Sierra reconoce que «nunca me he tenido que reivindicar ni demostrar más como mujer, he tenido suerte en ese sentido. Más ha sido por proceder de ciudad y ahora vivir en un pueblo». Para Sierra el principal problema de las mujeres rurales es que «aunque hemos superado muchas fases y estamos en una posición más ventajosa que hace años, no nos hemos creído que como mujer podemos hacer lo que queramos. Me da igual dirigir políticamente el pueblo que ser ganadera a título principal. Estamos igual de preparadas». Inmaculada señala un factor clave, la educación, «en mi casa desde el primer momento no se ha hecho diferenciación entre hombres y mujeres». En cuanto a la conciliación, reconoce que se han dado pasos importantes, pero aún falta camino por recorrer.

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