Oña vuelve al siglo XI para rememorar su historia a través del Cronicón, la obra más antigua de la provincia

Imágenes de la pasada recreación histórica del Cronicón de Oña. /RICARDO ORDÓÑEZ/ICAL
Imágenes de la pasada recreación histórica del Cronicón de Oña. / RICARDO ORDÓÑEZ/ICAL

Mejoras en el vestuario masculino y nuevas escenogrfías son algunas de las novedades de este año para la XXXIII edición del Cronicón de Oña

ALBA HERREROBurgos

La XXXIII edición de la recreación histórica de El Cronicón de Oña tendrá lugar del 14 al 18 de agosto en la villa oniense. La obra celebrada en un enclave de excepción como es el Monasterio de San Salvador se desarrollará a partir de las 22.00 horas. Las entradas ya se pueden adquirir a través de la web y del número 947 300 477.

Los vecinos de Oña ya están trabajando codo con codo para que la representación salga a la perfección. «Empezamos a ensayar el día 27 y estamos montado ya las luces de la iglesia y repasando todo el vestuario para tenerlo todo listo el día del estreno», asegura Berta Tricio, coordinadora del Cronicón. Los ensayos se llevan a cabo todos días por la tarde coincidiendo con el cierre a turistas de la iglesia. Según explica Tricio, «es fundamental el trabajo previo a la recreación y por eso no bajamos la guardia durante estos días».

Como novedad de este año, se ha retocado el vestuario masculino y se han introducido nuevas escenografías que nadie puede perderse. El trabajo de los actores es muy duro teniendo en cuenta que no son profesionales sino vecinos de Oña o gente que pasa su verano en la localidad y tiene marcada las fechas de la representación en su calendario particular para no perdérselo. En total, son unos 140 las personas que participan, entre protagonistas, monjes, nobles y soldados.

El Cronicón de Oña es la recreación histórica más antigua de la provincia de Burgos y un referente en todo el país según la coordinadora de la obra, quien añade que «todos son personajes históricos que cobran vida en el Cronicón gracias a un espectáculo del siglo XXI». Unos personajes interpretados por los vecinos de la localidad que año tras año cambian sus atuendos diarios por los trajes del siglo XI.

Un trabajo que lleva más de 30 años haciéndose y que no solo es por el disfrute de la gente sino que también se hace por los beneficios que repercuten a la localidad de Oña. «Es un trabajo colectivo que nació aquí con todo un pueblo unido alrededor de un proyecto para exhibir el patrimonio material e inmaterial de Oña», comenta Tricio.

El trabajo que hay detrás de la representación es muy costoso. Según explica la coordinadora, «es un espectáculo caro porque hay mucho que montar entre luces y atrezo», y para ello, reciben financiación a través de las entradas -que tienen un precio de 11, 13 o 15 euros en función de la ubicación-, también de la Diputación provincial, la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento y los patrocinadores.