Oña revive su pasado y recuerda el origen del reino de Castilla

Oña revive su pasado y recuerda el origen del reino de Castilla

La villa vuelve a convertirse en el escenario para la representación de 'El Cronicón', en la que colaboran 160 vecinos

PEDRO SEDANO / EFE

Más de 160 vecinos de Oña reviven desde hoy su historia y el nacimiento del reino de Castilla en 'El Cronicón de Oña', que traslada a los siglos X y XI la iglesia del Monasterio de San Salvador, donde están los sepulcros de parte de los protagonistas de esos episodios históricos.

Sobre un guión de Juan Ruiz Carcedo, la obra nació hace treinta y dos años y hoy la dirigen Perfecto Uriel y Efrosina Tricio. La presidenta de la Asociación Cronicón de Oña, Berta Tricio, insiste en que el éxito está en la combinación de actuar en el monasterio fundado en esa época, hoy convertido en sepulcro real y condal, y conjugar la experiencia de algunos vecinos que están prácticamente desde el principio en el proyecto y otros que se van incorporando.

La implicación es tal que el actor que representa al Conde Sancho García, empeñado en crear un territorio estable en Castilla, es Víctor Ibáñez, que participó en las primeras representación de 'El Cronicón' cuando tenía 6 años. «Muchos vecinos del pueblo son actores para esta cita desde hace años y no es raro que quienes hoy figuran como soldados actuaran en su día como monaguillos», explica Tricio. Otros se apartan de las representaciones, a veces durante más de una década, por razones de salud o de trabajo, que les impiden participar en los ensayos, aunque vuelven después «con ilusión renovada».

Ciento treinta vecinos de la localidad se convierten en actores desde hoy y hasta el 18 de agosto. Son cinco representaciones cargadas de emoción en el mismo lugar donde reposan algunos protagonistas clave de la historia, como el Rey Sancho III de Pamplona y Sancho II de Castilla.

Además de los 130 actores de ocasión, hay varias decenas de personas más que se encargan de la limpieza tras cada representación, del vestuario y de otras tareas complementarias. Ocurre algo parecido con el público porque, aunque cada año acuden muchas personas por primera vez, hay quienes tienen marcadas estas fechas en el calendario y llevan años asistiendo a lasrepresentaciones.

La clave está en la conjugación de tradición y novedad, porque en la obra se mantiene la esencia histórica, pero también se añaden cada año detalles y mejoras que hacen que sea casi una obra diferente. En esta ocasión, 'El Cronicón de Oña', declarado Fiesta de Interés Turístico Regional, incorpora una nueva escena de calle, previa a la representación y abierta a todo el público que está en la zona de las escaleras de acceso a la Iglesia de San Salvador. Se trata de una escena «más ambiciosa que en ediciones anteriores, más compleja, larga y con más actores» que representa la muerte en 1028 del último conde de Castilla, García Sánchez, el día que iba a casarse con la infanta Sancha de León. Su muerte en León puso fin a la época de la Castilla condal y abrió el paso a lo que terminaría siendo el reino de Castilla, explica Tricio.

Para esta ocasión, también se han restaurado los tocados femeninos, se han mejorado varios trajes y se ha estrenado una web para facilitar la adquisición de localidades con antelación, que se han puesto a la venta desde el 2 de agosto con el objetivo de volver a colgar el cartel de 'No hay entradas', habitual para la mayoría de los días de representación de las anteriores ediciones.

Y es que, 'El Cronicón de Oña' se ha convertido en uno de los grandes eventos del verano burgalés y una de las representaciones históricas más veteranas de España, pero también en un revulsivo social y económico para Oña y todo su entorno.

Casi desde el principio, la mayoría de sus espectadores proceden de Castilla y León, País Vasco y Madrid, aunque cada vez atrae más público de Navarra y a turistas que pasan unos días en la zona y acaban en las representaciones, bien porque lo han preparado así o porque se han encontrado con los carteles de una actividad que noconocían y que cada año cuelga el cartel de 'No hay billetes'.