El Congreso apuesta por elevar a 16 semanas el permiso de paternidad

Un padre con su hijo recien nacido./Archivo
Un padre con su hijo recien nacido. / Archivo

Inicia por unanimidad una reforma legal para que ambos miembros de la pareja tengan idénticas licencias, que serían intransferibles para que se repartan los cuidados del bebé

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El Congreso acordó hoy por unanimidad comenzar a tramitar una reforma legal presentada por Unidos Podemos que, si logra la aprobación definitiva antes de concluya la legislatura y no es devaluada durante el trámite de enmiendas, puede suponer un revolución en la sociedad española. La norma persigue igualar, de forma progresiva y con un escenario teórico final en 2022, el permiso de paternidad desde las cuatro semanas actuales -cinco cuando se aprueben los Presupuestos de 2018- con las 16 semanas de las que ya disfrutan ahora las madres.

Pero, además, si la propuesta no sufre cambios sustanciales en su la fase de enmiendas, esta licencia laboral para el cuidado de los hijos recién nacidos, adoptados o en acogimiento será intransferible; es decir, los cuatro meses remunerados al 100% serán un derecho individual que podrá utilizar cada uno de los miembros de la pareja, que en caso de no hacerlo en todo o en parte perderá esos días o semanas porque no le puede ceder al otro período alguno.

El objetivo de esta reforma, cuya propuesta parte de la Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles (PPiiNA), es triple, según explicó en su exposición Pablo Iglesias. En primer lugar, terminar, al igualar las condiciones de ambos progenitores, con uno de los elementos que más pesa en la discriminación laboral que sufren las mujeres. En segundo, avanzar en la igualdad, al obligar a los hombres a implicarse en el cuidado de sus hijos en igual medida que las mujeres. Y en tercero, poner en marcha una política de fomento de la natalidad en uno de los países del mundo con mayor tasa de envejecimiento, donde los nacimientos han caído un 24,6% en diez años.

Prácticamente todo los grupos de la cámara, salvo Ciudadanos, estuvieron de acuerdo en la necesidad de que los permisos sean intransferibles. Todas las experiencias internacionales indican que si no lo son al final es la madre la que termina por encargarse del cuidado del bebé, alejándose durante largo tiempo del mercado laboral. En España, donde la madre puede transferir al padre 10 semanas, no lo hacen ni el 2% de las parejas.

El diseño de los permisos que hace la proposición de ley indica que ambos progenitores están obligados a coger de forma simultánea las dos primeras semanas desde el nacimiento o la adopción, pero las otras 14 a que tiene derecho cada uno las pueden repartir como quieran en un período de 12 meses, usándolas de forma simultánea o alterna. Si las alternan, pueden cubrir un período de cuidados de 30 meses.

Otros modelos

Se trata de un modelo muy similar al que defiende el PSOE, que también apuesta por igualar a 16 semanas intransferibles y permitir la alternancia, pero que se diferencia en que obliga a ambos progenitores a tomar simultáneamente las seis primeras semanas, por cuidar, dicen, la salud de la madre e implicar al padre desde el principio.

Donde el consenso será más complicado es con Ciudadanos, que cuenta con un tercer modelo. También apuesta por ampliar los permisos, incluso hasta sumar 34 semanas entre ambos cónyuges, pero admite transferencias. Serían 10 intransferibles para cada uno, de las que las cuatro primeras serían obligadas y simultáneas tras el nacimiento. Luego tendrían otras 10 semanas para repartirse cada uno como quieran y, en el caso de que lo hagan a partes iguales, serán premiados con dos semanas más para cada uno.

El PP, que a través del veto del Gobierno y con la colaboración de Ciudadanos había bloqueado durante dos años el debate en el Congreso de la propuesta de Unidos Podemos, se sumó sin embargo a última hora a la admisión a trámite. Sin embargo, alertó del importante aumento del gasto de la Seguridad Social que supondría la equiparación de los permisos y pidió que se haga a un ritmo que no desborde las cuentas del Estado. Los cálculos de PPiiNA son que la equiparación a 16 semanas de permiso costaría a las arcas públicas unos 1.200 millones de euros, a unos 100 millones anuales por cada semana adicional. No obstante, el Ejecutivo de Mariano Rajoy, cuando vetó hasta en dos ocasiones el debate de la propuesta, alegó que suponía aumentar el gasto público en más de 3.000 millones.

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