La peor carrera de Cedella

La joven francesa Cedella Roman./AFP
La joven francesa Cedella Roman. / AFP

Una joven francesa atravesó sin querer la frontera entre Canadá y EE UU y estuvo dos semanas detenida hasta que logró la libertad

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Miles de estudiantes europeos deciden cruzar el charco cada año para aprender inglés. Cedella Roman es una de ellas y contaba con una gran ventaja: su madre y su hermana viven en Canadá, en White Rock. Una localidad al sur de Vancouver, en la costa del Pacífico y fronteriza con Estados Unidos. Tras terminas sus estudios de Secundaria en Briançon, en los Alpes franceses, decidió marcharse para allí a ver a su familia y aprovechar la estancia para mejorar su inglés. Pero lo que iba a ser unas semanas de asueto en un país diferente al suyo se convirtió en pesadilla el 21 de mayo.

Ese lunes era fiesta y la madre y las dos hijas decidieron pasar un día en la playa. Antes de volver a casa, Cedella decide correr un poco por la playa, pero la marea sube y decide volver por un camino. Allí se detiene para hacer una fotografía del paisaje cuando dos agentes fronterizos estadounidenses le dan el alto. Ha entrado ilegalmente en el Estado de Washington. Cedella se queda asombrada. «Les digo que he entrado en Estados Unidos sin darme cuenta», incide la joven de 19 años. Además, no lleva ningún tipo de documentación. Explica que es francesa, que ha dio con su madre a la playa, que tiene un visado para estar en Canadá.... pero es inútil. A los veinte minutos, los agentes le dicen que la tienen que acompañarla.

La joven francesa es llevada a un edificio donde le toman las huellas dactilares y le requisan sus efectos personales. «Ahí comencé a tener miedo. Tenía la impresión de ser una gran criminal», recuerda a AFP. Llamó a su madre y le explicó la situación; ella aseguró que la sacaría de allí, pero no iba a ser tan fácil. El 22 de mayo, Cedella es trasladada a un centro de migrantes en Tocaya, a más de doscientos kilómetros de la frontera. «Estaba en la cárcel. Estábamos encerrados en un patio entre alambradas y rodeados de perros», asegura. Dos días después, llegó su madre con el pasaporte y el visado. Pero Cedella iba a pasar dos semanas en ese centro por un problema burocrático. La administración estadounidense se comunicó con la canadiense, pero al no ser natural de ese país, la búsqueda de toda la información llevó su tiempo.

Mientras los departamentos 'hablaban', Cedella permaneció en una gran habitación con 60 camas superpuestas y unos cien migrantes. «Tratábamos de ayudarnos, había un buen ambiente. Y ver a esa gente proveniente de África y otros lugares encerrados por haber tratado de pasar la frontera, me hizo restarle importancia a mi propia experiencia», señala. Fue liberada el 6 de junio y regresó a Canadá, antes de volver a Francia una semana más tarde. Aunque la joven no es objeto de un proceso judicial, tiene prohibido ingresar a Estados Unidos, en un momento donde se están cuestionando las políticas migratorias de la Administración Trump. «Comprendo que quieren hacer respetar la ley, pero yo no hice nada», indica con frustración Cedella ya desde Francia.

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