Sergare tiene un plan: conquistar el mundo con su arte

Los hermanos Sergio y Gabriel Andrade, Sergare, trabajarán en su próximo proyecto en Taiwán durante el mes de marzo, gracias a la beca de una residencia artística

Gabriel y Sergio posando junto a uno de sus últmos trabajos/AIA
Gabriel y Sergio posando junto a uno de sus últmos trabajos / AIA
Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

¿A quién no le gustaría abrir la ventana cada mañana y poder contemplar una calle de París o de Roma? El barrio de Gamonal ofrece ambas opciones, pero también puedes toparte con un retrato de Audrey Hepburn o un homenaje a Francisco Granmontagne. El barrio San Pedro también ha cambiado su imagen recientemente gracias a un mural en uno de sus edificios de casi 300 metros. Algunos de los barrios de Burgos -y unos cuantos de sus pueblos más cercanos- han decidido vestir sus calles y llenarlas de vida con un poco de arte colorido.

Detrás de estas pinturas con espray -o técnica mixta- se encuentram los hermanos Gabriel y Sergio Andrade (Sergare). Paredes, coches y hasta contenedores se han convertido en los lienzos de grandes dimensiones en los que dar rienda suelta a su imaginación. Ambos comenzaron muy jóvenes en el mundo del arte urbano -en torno a los 16 años, ahora tienen 27 y 25- y hace siete su hobbie se convirtió en su forma de vivir. El espray les unió en lo profesional y parece que aún más en lo personal, ya que ambos se emanciparon para independizarse juntos, lo que les convierte en hermanos y artistas a tiempo completo.

Estos hermanos nacidos en Vivar del Cid se mueven hoy en día en Gamonal como unos más en la zona. Este emblemático barrio ya se ha convertido por obligación en el suyo. «Es el sitio en el que más horas pasamos», aseguran. Gamonal se ha convertido en su barrio de referencia, pero es solo el principio en su plan de conquistar el mundo con su pinturas. Y no van por mal camino, ya han derribado las barreras geográficas, más allá de la provincia. Localidades de Soria, Madrid, Londres, Grecia o Japón, entre otros lugares, ya lucen las firmas de estos burgaleses.

En Taiwán también han tenido la oportunidad mostrar su dominio en el arte del muralismo. Su futuro más próximo pasa de nuevo por la isla asiática, donde gracias a una beca otorgada por una residencia artística pasarán todo el mes de marzo. En esta ocasión, trabajarán en un video mapping con diferentes efectos visuales. No viajarán solos, lo harán junto a dos compañeros burgaleses: Hugo López, especializado en retratismo y Álvaro Villalaín, más enfocado a mundo digital.

Y es que en la era de la tecnología, estos hermanos -prácticamente autodidactas desde que salieron de la Escuela de Artes- son conscientes de lo importante que es seguir formándose, sobre todo, en materia digital, en la que empiezan a hacer sus pinitos. «Para seguir en lo más alto, estamos trabajando en otro tipo de proyectos, no solo muralismo, estamos investigando nuevas técnicas relacionadas como pintar en realidad virtual».

Además, las redes sociales se han convertido en sus grandes aliadas. «Es nuestro escaparate al mundo», explican. Pero no solo es eso, cuentan con unos cuantos fieles seguidores, «no solo jóvenes, también mayores que hacen álbumes o nos etiquetan fotografiándose en alguno de nuestros murales, es una pasada», y fantasean con la idea de que algún día surja en Burgos -como en algunas capitales europeas- un movimiento de ruta turística por sus murales.

Precisamente la incredulidad o el asombro es la sensación con la que viven actualmente. «No nos lo creemos todavía, hace unos años pintábamos debajo de casa y ahora estamos decorando un barrio entero». Al echar la vista atrás, recuerdan con cariño los domingos en casa de sus abuelos en los que se dedicaban a dibujar, sus primeros trabajos en el bar de algún conocido o en la casa de algún famliar o las ocasiones en las que vivieron «sustos» con la Policía por pintar en plena calle. Hecho que, por cierto, de vez en cuando se sigue dando, confiesan entre risas. «Los vecinos siguen llamando preocupados», explican.

Contenedores de la calle Francisco Granmontagne
Contenedores de la calle Francisco Granmontagne / AIA

A pesar de que parece que aún hay quienes no comprenden el 'street art' -o se sorprenden cuando al hacerles algún encargo le hablen de presupuesto-, bien es cierto que Sergio y Gabriel han hecho del muralismo su seña y de Burgos su museo particular. Sobre todo de Gamonal, barrio en el que han perdido la cuanta de cuántas pinturas llevan. «Más de 30 y las que quedan, hay muchos proyectos por delante». Actualmente, cuentan con una lista de espera y es normal que el trabajo se les acumule, solo el año pasado calculan que llegaron a realizar unas 50 obras.

La aceptación en su ciudad está más que probada, pero parece que sus padres son sus jueces más duros. Y es que al parecer, sus progenitores, todavía siguen «reacios» a su dedicación por completo al arte urbano. «Les gustaría que tuviésmos un plan b», idea que no entra en su cabeza. «Hay que apostarlo todo y si sale mal, ya se verá», defienden.

Un paseo por cualquiera de las calles en las que han pintado -unas cuantas gracias a la iniciativa 'Barrio de genios' de zona G, que les dio una de sus primeras oportunidades hace ya casi tres años-, les da la razón en su apuesta.«Hay calles muy tristes, muy grises, demasiado monocromáticas, nuestros murales le dan la vida». Pero no solo ellos, aseguran que existe «mucha gente buena, no solo nosotros, hemos tenido suerte».

Ahora, deben comprobar cómo de lejos les acompaña esa suerte y seguir con su plan que es el A, B y C. «Tenemos en mente pintar por todo el mundo, vamos a viajar, si encima nos pagan por los trabajos, sería la leche». Mientras llegue el momento de dar el salto y emprender su viaje de conquista al mundo a través de su arte, que sigan haciéndonos viajar con sus pinturas.