Sueños de papel

Daniel Bermejo ha elaborado más de 700 figuras de papel y ha ganado tres premios en concursos de papiroflexia

Daniel Bermejo exponiendo una de sus figuras/BC
Daniel Bermejo exponiendo una de sus figuras / BC
ELSA IBEASBurgos

Pocas veces la asignatura de plástica en Primaria había dado para tanto. Cuando a Daniel Bermejo le mandaban hacer los típicos barquitos de papel en clase, ni siquiera lo lograba. «Iba a casa y lo repetía por cabezonería hasta que me salía», admite. Ahora Daniel tiene 22 años y lo que empezó como una tarea de colegio bien hecha ha acabado convirtiéndolo en un gran papiroflecta con 700 figuras de papel construidas. Y ya no son barquitos de papel. Son figuras increíblemente complejas. De hecho, tardó en hacer una de ellas más de un año, y, aunque confiesa que no la disfrutó mucho, «la satisfacción de tener esa figura es increíble».

Con decenas de exposiciones a su espalda en sitios como el Museo de la Evolución Humana (MEH), el Colegio Blanca de Castilla o pueblos como Los Balbases o San Medel, entre otros, el joven asegura que no ha acudido a ningún curso ni clase de papiroflexia. «Siempre he sido autodidacta», subraya. Ahora, además, se encuentra dentro de la Asociación Española de Papiroflexia, para la que ha realizado exposiciones en convenciones de Bilbao, Zaragoza, Alcalá de Henares y Sevilla.

Pero no todo ha sido exhibir sus figuras sin más. Daniel ha participado en un total de siete concursos y en tres de ellos se ha hecho con el primer premio -sí, hay concursos de parpiroflexia-. Estos concursos consistían en copiar una serie de figuras o bien en realizar un diseño propio.

Asimismo, participó en unas olimpiadas internacionales a través de internet donde ha ocupado los puestos 36 y 33 de los 500 participantes que había -sí, también hay olimpiadas internacionales de papiroflexia-. «Puedo ser de los mejores de España en esto, pero no lo sé, no lo debería decir yo», explica entre risas.

Mucho tiempo y dinero

Algo como realizar un diseño propio de este tipo de figuras podría parecer imposible pero él lo lleva haciendo desde los 12 años. Al principio, con ocho o diez años, Daniel se limitaba a «copiar figuras de videos de Youtube». Ahora, no solo diseña sus propios modelos, sino que también está creando un libro en el que explica los pasos a seguir para las creaciones.

Cualquiera puede intentar hacer papiroflexia, pero a este nivel ya se necesitan materiales más específicos. «Tengo hojas que hasta vienen de Vietnam», detalla, ya que en Burgos es muy difícil encontrar este tipo de materiales y tiene que recurrrir a páginas web. «Según la figura que quieras hacer tienes que usar un papel u otro», explica. Al final, la figura le acaba saliendo por unos cuatro euros aproximadamente y emplea alrededor de 15 horas, en finalizarla. Y aunque al principio no cobraba por las exposiciones que realizaba, ya está empezando a hacerlo.

Respecto a los diseños, cabe destacar que son de su propia cosecha. «Es todo matemáticas», dice convencido. Y es que Daniel, está acostumbrado a tratar con programas informáticos de operaciones, ya que ha estudiado ingeniería informática y cuenta que en el Trabajo de Fin de Grado dedició complementar lo que más le gustaba, la informática y la papiroflexia y así es como creó un programa de diseño de figuras de papel.

Fanilia y amigos

«En mi casa reconozco que se quedaron sorprendidos cuando vieron mis primeras figuras. Al principio pensaban que lo hacía alguien por mí y luego yo lo llevaba a casa» cuenta entre risas. Pero siempre ha sentido un gran apoyo de su familia, que incluso le ha dejado acaparar el garaje de su casa para guardar sus 700 figuras de papel.

Gracias a esta afición ha conocido a un montón de amigos. Al principio, con 12 años, solo hablaban a través de un foro dedicado a la papiroflexia. Hoy hablan en las convenciones en las que coinciden -sí, también hay convenciones de papiroflexia-. Y además de hacer amigos, ha visitado un montón de ciudades e incluso le han invitado a dos convenciones en Bolivia y Uruguay el año que viene, a las que seguramente acuda. Y aunque no es su intención dedicarse profesionalmente a la papiroflexia, está seguro de que «se podría vivir de ello».