Tres deportistas con discapacidad se citan en Burgos para contar sus retos y experiencias

De derecha a izquierda, las deportistas paralímpicas Carla Casals (de gris), Gema Hassen-Bey (con jersey negro) e Iraide Rodríguez. /Ricardo Ordóñez / Ical
De derecha a izquierda, las deportistas paralímpicas Carla Casals (de gris), Gema Hassen-Bey (con jersey negro) e Iraide Rodríguez. / Ricardo Ordóñez / Ical

La Universidad Isabel I ha acogido la jornada 'Deporte, herramienta de desarrollo personal: Tres mujeres con discapacidad, tres retos'

ICALBurgos

La Univesidad Isabel I ha acogido hoy la jornada 'Deporte, herramienta de desarrollo personal: Tres mujeres con discapacidad, tres retos', en la que han participado la deportista paralímpica, Gema Hassen-Bey, la nadadora paralímpica y coach, Carla Casals, y la deportista con discapacidad, Iraide Rodríguez.

A lo largo de la jornada, han relatado sus experiencias personales y han contado a los asistentes cómo han afrontado y superado los distintos retos deportivos y personales a los que se han enfrentado. Uno de los mensajes clave que quiso promover Hassen-Bey fue que «no hay discapacidad», sino que «todos tenemos capacidades diferentes y cuando las unimos en un proyecto común es cuando hacemos cosas grandes «.

Tras participar en cinco Juegos Paralímpicos y obtener tres medallas de bronce, Hassen-Bey entrena para convertirse en la primera mujer en silla de ruedas que alcance la cima del Kilimanjaro. En este sentido ha explicado que tras estas experiencias, su reflexión del deporte es que «lo importante no es el resultado deportivo sino el camino», y ha añadido que ahora no quiere hacer deporte «para ganar medallas y lucir un trofeo», sino «para dejar este legado y ayudar».

Además ha explicado, que las personas con discapacidad «no solo somos los ayudados sino que podemos ayudar», un mensaje que ha querido trasladar durante esta jornada a los asistentes y alumnos del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFyD). «Tenemos una formación añadida como mujeres deportistas y mujeres con diversidad funcional, porque tenemos un Kilimanjaro que superar cada día, con las barreras tanto físicas como psicológicas», ha matizado.

Por su parte, Carla Casals ha señalado que es «fundamental» que «se hagan jornadas en las que se habla de deporte, de mujeres y de desarrollo personal», ya que «son retos que la sociedad tenemos que ir superando para llegar a una igualdad real».

Asimismo, ha señalado que le gustaría que las personas que han asistido a la jornada se quedasen con el mensaje de que «la vida es un reto para todos, independientemente de las condiciones en las que vivas», y que por ello, «lo único que podemos hacer es ser responsables de ello, ser conscientes y tomar decisiones para avanzar y trabajar». Además, ha remarcado que es necesario «construir una sociedad más equitativa, mas igualitaria y más beneficiosa, agradable y cómoda para todos».

La tercera ponente fue Iraide Rodríguez, que ha querido compartir la idea de que no hay que compararse con los demás, sino «vivir la vida al máximo», y que si «tienes pasión» por algo que quieres hacer, entonce «no vas a tener problema al llegar, simplemente te tienes que esforzar». Rodríguez ha señalado que para ella el deporte supuso un «cambio muy grande» en su vida, y ha añadido que «ahora mismo podría estar triste en mi casa llorando, y no, estoy aquí feliz, viviendo la vida».

Importancia del lenguaje

Otro de los temas importantes que han querido destacar las deportistas ha sido la importancia del lenguaje. Hassen-Bay ha señalado que el uso de términos como 'discapacitada' , «ya es partir aceptando algo que no es cierto», como es «que eres menos que los demás y eso no es verdad». «Las palabras son importantes», ha remarcado «y no podemos aceptar que nos llamen discapacitadas», concluyó.

Casals ha querido tratar la importancia del lenguaje, especialmente, en el ámbito deportivo, y ha señalado que percibe que «el lenguaje que se utiliza para hablar de deporte femenino no es igualitario». En este sentido ha puesto el ejemplo de que cuando se habla de hombres «se utiliza el apellido y cuando se habla de mujeres el nombre» , un matiz que ha afirmado no comprender.

Otro ejemplo que ha señalado fue el uso de los adjetivos en las hazañas llevadas a cabo por las deportistas, «siempre se ponen como más rosas, más pomposas que las del masculino». Por esta razón, ha aseverado que las propias personas «somos responsables de cambiarlo, de fijarnos en qué lenguaje utilizamos y cual es el que no queremos seguir utilizando».