Ángel Rodrigo del Olmo, Obispillo 2018

Imagen de Rodrigo del Olmo Pérez, el Obispillo de 2018/PCR
Imagen de Rodrigo del Olmo Pérez, el Obispillo de 2018 / PCR

La Escolanía de Pueri Cantores de la Catedral de Burgos ha elegido al niño encargado de protagonizar el tradicional evento el 28 de diciembre

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Con mucha tranquilidad ha recibido Ángel Rodrigo del Olmo Pérez, Rodrigo para los amigos, su designación como Obispillo 2018. La decisión se ha dado a conocer esta mañana, en la Sala Polisón del Teatro Principal, en un evento en el que la música ha sido la gran protagonista, y en el que padres, familiares y amigos estaban más nerviosos que los propios niños de la Escolanía de Pueri Cantores de la Catedral de Burgos.

La elección del Obispillo se hace entre los niños de la Escolanía que han tomado la Comunión en el año en curso, por votación de sus propios compañeros. Esta tuvo lugar a principios de diciembre y fueron veinte, como veinte son los miembros de la Escolanía, los votos emitidos. Esta mañana se ha dado ha conocer el resultado de la votación, proclamando a Rodrigo 'Obispillo 2018'.

Tiene nueve años, estudia en el colegio Fernando de Rojas (en 5º C) y, además de la música, le gusta el fútbol. Es muy tranquilo, una cualidad a valorar para cuando, el 28 de diciembre, tenga que subirse a lomos de un caballo para recorrer las calles de Burgos convertido en obispo. Será el representante de los niños de la ciudad y el encargado de comunicar sus reivindicaciones y preocupaciones al alcalde, Javier Lacalle.

Tradición medieval

El Obispillo es un acto tradicional de la Navidad de Burgos, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. Entonces, el Cabildo Metropolitano de la Catedral permitió que un niño del coro de la Seo se vistiese de obispo el día de San Nicolás, para recorrer Burgos sobre una mula blanca, repartiendo bendiciones.

La tradición se perdió y, en 1998, la Escolanía de Puericantores de la Catedral de Burgos la recuperó, para celebrarla el Día de los Inocentes. La jornada del 28 de diciembre arrancará en el convento de las Madres Salesas, con celebración religiosa e investidura de Obispillo. A continuación, se visitará a los ancianos de la residencia de Barrantes y al arzobispo de Burgos, en el Palacio Arzobispal.

La última parte de la celebración, la más vistosa e ilusionante, supondrá ver a Rodrigo a lomos de un caballo recorriendo el Paseo del Espolón con destino la Plaza Mayor. Para ello tendrá que recibir un par de clases, aunque Rodrigo ya ha montado en alguna ocasión a caballo. Y desde el balcón de la Casa Consistorial se dirigirá a los burgaleses, con un discurso que resumirá las inquietudes de los niños de Burgos.