Las excavaciones desvelan el papel que jugó Dessobriga en las Guerras Cántabras

Estudiantes de arqueología, en una de las parcelas del yacimiento de Dessobriga./MANUEL BRÁGIMO
Estudiantes de arqueología, en una de las parcelas del yacimiento de Dessobriga. / MANUEL BRÁGIMO

Los investigadores destapan un «enorme edificio» en el yacimiento situado entre Melgar de Fernamental y Osorno (Palencia)

EFE

Las excavaciones en el yacimiento arqueológico de Dessobriga, entre Melgar de Fernamental y Osorno (Palencia), destaparon un «enorme edificio» que pudo servir de almacén de cereales en época vaccea y como albergue de las tropas romanas durante la preparación para las Guerras Cántabras.

La investigación en el oppidum vacceo de Dessobriga -protociudad fortificada de la Segunda Edad del Hierro, siglos IV a I a.C.- y mansio romana -aglomeración urbana de los siglos I a III d.C.- continúa su actividad desde 2014 en el marco del Proyecto Dessobriga, promovido y dirigido científicamente por la historiadora de origen palentino Margarita Torrione, catedrática de la Universidad de Saboya.

En declaraciones a EFE, Torrione recordó que este proyecto trata de abrir nuevas perspectivas y de aportar respuestas sobre las sociedades protohistóricas y su entorno en el noroeste peninsular, en particular sobre los núcleos fortificados de la provincia de Palencia, entre la Edad del Hierro y la romanización del territorio durante el Alto Imperio.

Los primeros sondeos, realizados en 2013, continuaron con varias campañas de excavación en años sucesivos, que han ido descubriendo lo que fue la ciudad vaccea y romana de Dessobriga.

Actualmente las excavaciones se centran en un edificio de grandes dimensiones, de unos 50 metros longitudinales, situado en el corazón del cerro, descubierto durante las campañas de fotografía aérea realizadas desde 2014 y particularmente las realizadas con dron en 2018.

Estas campañas revelaron la entrada en el oppidum de un antiguo camino o ramal de la futura «Vía Aquitana» entre Astorga y Burdeos, dentro del entramado de comunicaciones romanas entre Italia e Hispania por el que circularon el vino itálico y el oro leonés de Las Médulas, ha explicado Torrione.

El edificio, al parecer vacceo en su origen, remozado y utilizado por los romanos a finales del período republicano o comienzos del principado de Augusto, estaba protegido por muralla y fosos potentes.

Según las primeras hipótesis y las analíticas realizadas, los investigadores creen que este edificio pudo servir para almacenaje y comercio de cereales de una amplia comunidad vaccea, y ulteriormente para el suministro y albergue de tropas.

La historiadora considera que dado su «excepcional tamaño» sería necesario «dar un impulso mayor» para avanzar en el sondeo de este importante enclave militarizado, que por su privilegiada situación de «crucero» de vías, como lo es aún Osorno, encierra una página inédita de los preparativos de las Guerras Cántabras, antes de la llegada del emperador Augusto a estas tierras a finales del año 27 a.C. para comandar en persona el ataque al norte insumiso.

«Una página que este territorio jugó en la definitiva configuración romana de Hispania, y que por su importancia en la Historia y para la historia de la tierra palentina, interesa escribir», ha subrayado la catedrática.

Torrione afirma que el análisis de estos espacios y de los materiales recuperados contribuirán a desvelar el papel que jugó este oppidum en los prolegómenos y durante el conflicto cántabro-astur contra Roma (29-19 a.C.), así como en la ulterior etapa de pacificación y organización del territorio.

La última campaña de excavaciones, que concluyó el viernes 17 de agosto, contó con un equipo de universitarios especializados en Historia y Arqueología, dirigidos en campo por el arqueólogo Román Rodríguez Calleja de la Universidad de Valladolid y en Laboratorio por la restauradora Clara López Rodríguez de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Galicia.

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