Fallece tras ingerir pastillas la joven burgalesa sometida a exorcismos cuando era menor

Monasterio de San Joaquin y Santa Ana en Valladolid, donde fueron realizados los exorcismos/Ricardo Otazo
Monasterio de San Joaquin y Santa Ana en Valladolid, donde fueron realizados los exorcismos / Ricardo Otazo

La muerte de la estudiante de 22 años se produjo en Salamanca, donde estudiaba Filología | Apareció inconsciente en la residencia universitaria en que la vivía desde septiembre del pasado año

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

La joven burgalesa que fue sometida en el pasado a varias sesiones de exorcismo falleció el pasado lunes en el hospital de Salamanca, donde fue trasladada al ser encontrada inconsciente en la habitación de la residencia universitaria en la que vivía. La estudiante, de 22 años, habría ingerido una importante cantidad de pastillas, según apuntan fuentes consultadas por Efe, y éstas le habrían causado su muerte.

El suceso tuvo lugar el pasado lunes 18 de febrero, cuando sus padres, desde Burgos, estaban intentando ponerse en contacto con ella sin conseguirlo. Ante esta situación, llamaron a la residencia universitaria en la que residía su hija desde septiembre del año pasado. Los empleados de la residencia la fueron a buscar a su habitación, donde la encontraron inconsciente. Desde allí llamaron al 112, solicitando ayuda sanitaria. La estudiante fue trasladada de urgencia al hospital de Salamanca, donde no consiguió superar la presunta intoxicación que había sufrido tras una dosis de medicamentos desproporcionada.

Según señalan desde la residencia, la joven burgalesa tomaba habitualmente ansiolíticos, porque sufría de estrés, especialmente en época de exámenes. Además, señalan que se trataba de una muy buena estudiante, aunque sí sentían que tenía un estado de salud algo débil. No obstante, sobre sus antecedentes relacionados con la religión y los exorcismos no sabían nada y se encuentran afectados por el fallecimiento de esta joven universitaria que estudiaba en la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca desde el curso actual.

Exorcizada cuando era menor

La muerte de la joven resulta relevante por la complicada adolescencia que vivió, en la que llegó a ser sometida a varios exorcismos, solicitados por sus padres. Los hechos ocurrieron en 2013, cuando tenía 17 años y un año más tarde, en diciembre de 2014, el Arzobispado de Burgos reconoció que esta chica fue sometida a varias sesiones de exorcismo en Valladolid a instancias de sus padres, con un exorcista «legítimamente nombrado» por su obispo, tras un intento de suicidio.

Cabe recordar que la práctica del exorcismo está reconocida en el Derecho Canónico y está concebida como un derecho de los fieles. En la nota del Arzobispado, se indicaba que habían hablado con los padres de la joven y aseguraban que la decisión de llevar a su hija al exorcista fue «bastante posterior a su intento de suicidio», como consecuencia de los problemas de anorexia y ansiedad que padecía.

Paso por el Juzgado

El asunto se conoció a raíz de la denuncia de un grupo de familiares por las lesiones y secuelas que, según aseguraron, padecía la chica y se abrió un procedimiento judicial para determinar si existía un delito de lesiones.

Sin embargo, el caso fue archivado en dos ocasiones, la primera por parte del Juzgado de Instrucción 2 de Burgos, que investigaba la posible comisión de delitos de malos tratos físicos y psíquicos, amenazas, coacciones y contra la integridad moral cometidos presuntamente en el ámbito familiar por una profesora de Religión, un catequista, un sacerdote y los padres de la joven.

La juez motivó el archivo de las actuaciones, iniciadas a raíz de la querella de los familiares, «al no aparecer debidamente justificada la perpetración del delito que ha dado motivo a la formación de la causa».

Además, la joven renunció a las acciones civiles y penales y aportó un escrito en el que señalaba que en su declaración había puntualizado ciertos aspectos que no ocurrieron en la realidad.

Un año más tarde, la Audiencia de Burgos revocó el archivo de la causa y ordenó nuevas pruebas para determinar si la chica retiró la denuncia voluntariamente o no.

Finalmente, en 2017 otro juzgado de Burgos volvió a sobreseer el caso ya que seguían sin existir indicios racionales de criminalidad suficientes de la comisión de los delitos imputados a los investigados tras realizar las diligencias de prueba ordenadas por la Audiencia Provincial.