Vox demuestra músculo en Burgos a pesar de las protestas

La figura de Ortega Lara, sentado en la primera fila, ha sido reivindicada durante todo el acto. /APM
La figura de Ortega Lara, sentado en la primera fila, ha sido reivindicada durante todo el acto. / APM

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha asegurado en la capital burgalesa que la inmigración puede traer «graves enfermedades»

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

A las 11:30 horas, antes de que Javier Ortega Smith, secretario general de Vox, apareciese en el lugar donde se iba a celebrar el acto del partido en Burgos, convocado a las 12:00 horas, el salón del hotel escogido ya estaba prácticamente lleno. Fuera del hotel, a orillas del Arlanzón, también comenzaba a llegar la gente que se había citado a través de las redes sociales para protestar contra las medidas y propuestas de Vox. «Contra los ataques de la extremaderecha, respuesta feminista» se podía leer en una de las pancartas que precedía a más de medio centenar de personas.

Una carretera ha separado a los simpatizantes de Vox y a los manifestantes, pero los primeros no tuvieron pudor en cruzar la vía para grabar y sacar fotos a los que protestaban en la calle, muy cerca de los que abucheaban y gritaban. Desde la otra acera, los simpatizantes de Vox también contestaban con gritos como «¿y vosotros sois demócratas?» a los manifestantes. Esa misma actitud adoptó Ortega Smith cuando se dirigía a la puerta del hotel. Se sacó una foto con un joven ataviado con la bandera de España, mezclada con la de Castilla y León y, después, sonrisa, saludo y dedo pulgar en alto hacia los que protestaban contra sus medidas.

El secretario general de Vox ha decidido, ante otras opciones, atender a los medios a la puerta del hotel, con los gritos de protesta como banda sonora. Una vez dentro, los simpatizantes han sido recibidos con una mesa, color verde dominando, en la que se han vendido banderas de España y tazas con la figura del Cid como protagonista.

Ortega Lara ha sido una presencia constante y reivindicada pero callada durante el acto de Vox en Burgos

Ortega Smith, acompañado por el fundador y secuestrado por ETA José Antonio Ortega Lara, ha encabezado la comitiva que ha entrado en un salón completamente volcado. «Viva España», «presidente», «viva Ortega Lara» eran los gritos de los asistentes que los han acompañado hasta las primeras filas.

La figura del Cid y los jóvenes

Las cerca de 400 sillas instaladas han estado ocupadas y otras más de 100 personas se hacían hueco en los arcos del claustro para observar a Ortega Smith. En total, más de medio millar de asistentes -casi mil según la organización-. Muchas banderas de España, la mayoría con la figura del Cid. Una gran parte de esos que se encontraban de pie eran jóvenes simpatizantes. La mayoría de los asistentes superaba los 40 años pero un número notable, resaltable en un acto político, eran jóvenes con caras de ilusión, que se miraban entre ellos y sonreían nerviosos cuando el auditorio gritaba y aplaudía exaltado con cualquiera que estuviese en el escenario.

Y la intervención de Ortega Smith comenzó con una ovación: «Bienvenidos a la resistencia», comenzó gritando el secretario general para levantar a un público ya de por sí convencido con la causa. Ortega Lara no habló pero todos los que pasaron por el micrófono reivindicaron su figura. Como «el mejor de todos nosotros» le calificaron, y el salón profirió la ovación más grande de todo el acto a Ortega Lara. Fue una presencia constante, importante y reivindicada pero callada.

«Bienvenidos a la resistencia» Javier Ortega Smith, secretario general de Vox

Ortega Smith ha presentado a su partido como víctima de varios enemigos externos en todo momento de su discurso mientras muchos asistentes asentían con la cabeza. «Sufrimos agresiones a diario por parte de totalitarios que nos pintan las sedes cada día, nos amenazan de muerte, periodistas que nos señalan con el dedo», ha afirmado el secretario general de Vox. Aunque él no ha dudado en utilizar, con tono despectivo, términos como «progres» o «feminazis». «¿Qué hacen aquí tantas mujeres si según dicen los progres no protegemos a las mujeres?», ha jaleado para que la parte femenina del auditorio le vitorease. «¿Dónde están las feminazis de Burgos?», ha preguntado en otro momento Ortega Smith, segundos después de calificarse como un defensor del feminismo de Emilia Pardo Bazán.

Ortega Smith ha presentado a su partido como víctima de varios enemigos externos

Para Vox el enemigo está fuera y son prácticamente todos. El partido ha llegado para salvar el declive de una sociedad que «no siente como propia la bandera de España con la sangre de los que lucharon por ella». Para Vox el enemigo viene de fuera y sus líderes no temen en presentar a los inmigrantes ilegales como «un peligro porque, a no ser que sea muy evidente, corremos el riesgo de que traigan enfermedades graves ya erradicadas aquí» o de que vengan «criminales».

La era de la política del chanchullo y Abascal

También ha conseguido poner al auditorio en pie Ortega Smith al asegurar que «la era de la política del chanchullo se ha acabado», cuando hace dos días, Infolibre publicaba que el líder del partido, Santiago Abascal, admitía que la fundación pública que dirigió era un «chiringuito» pero justificaba que le pagaran 82.000 euros.

El acto de Vox en Burgos ha coincidido en hora con el programado por el PSOE en la capital burgalesa y al que ha acudido Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. No podía dejar pasar la oportunidad el secretario general de Vox y ha finalizado el acto acusando a Pedro Sánchez de apoyarse en «etarras, independentistas e iraníes», ha dicho al final de su discurso, exaltado. Este último adjetivo, quizá se le ha colado por las preguntas de los periodistas y cobra mayor relevancia hoy, cuando el diario El País ha asegurado que los seguidores de un grupo opositor iraní financiaron el 80% de la campaña de las elecciones europeas de Vox de 2014. «Desde más de una quincena de países —entre los que destacan Alemania, Italia, Suiza, EE UU y Canadá— partidarios del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), una fuerza marxista-islámica en sus orígenes, enviaron durante tres meses 146 donativos a una cuenta de la formación de extrema derecha en España, según revelan las mismas fuentes, por valor de 800.000 euros», dice la noticia de El País.

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