Octavio Granado: «A mí Burgos me encanta y no quiero vivir en otro sitio»

El secretario de Estado de la Seguridad Social posa en la terraza de la tercera planta del edificio de Nuevos Ministerios, donde se encuentra su despacho oficial./José Ramón Ladra
El secretario de Estado de la Seguridad Social posa en la terraza de la tercera planta del edificio de Nuevos Ministerios, donde se encuentra su despacho oficial. / José Ramón Ladra

El secretario de Estado de la Seguridad Social, habla de la crisis del sistema de pensiones y espera ser un cliente del mismo cuando se jubile y regrese a Burgos

J. I. Foces
J. I. FOCES

He aquí un hombre de Estado. En el ecosistema que se le supone natural a los hombres de Estado: un despacho oficial, rodeado de ordenador, teléfonos y carpetas, muchas carpetas. Del despacho, al coche oficial para irse a otro despacho oficial, a otra reunión, y otra, y otra... He aquí el hombre de Estado que se ocupa de la política que más preocupa a los españoles: la de la Seguridad Social y, dentro de ella, las pensiones. Con la cabeza en el Estado y el corazón en su Burgos del alma, Octavio Granado ha vuelto al departamento ministerial en el que propios y adversarios le reconocen la valía propia de los hombres de Estado.

-Cuando dejó usted la Secretaría de Estado a comienzos de 2012, el Fondo de Reserva de las Pensiones tenía 66.000 millones de euros. Al volver, seis años después, encontró la Seguridad Social con un déficit de 18.000 millones. ¿Qué le dijeron los del PP?

-Fui yo quien les tuvo que dar la explicación de lo que estaba pasando los años que gobernó Rajoy. He seguido escribiendo bastante sobre la salud del sistema y hacía las preguntas en otra dirección. Comprobé, por ejemplo, con cierta satisfacción, que algunos de los proyectos que había dejado el Gobierno socialista en fase de construcción en aquel momento, los propios gestores del sistema en la actualidad piensan que no fue bueno que se dejaran de lado. Por ejemplo, nosotros queríamos a toda costa construir una agencia de la Seguridad Social para unificar todos los departamentos del sistema. Y aquello que el Gobierno del PP vetó, impidió y prohibió, incluso con una norma legal, ahora todo el mundo entiende que era una buena iniciativa.

-Usted defiende que la crisis de las pensiones «no es culpa del modelo sino de incompetencia en la gestión». Pero por lo que se ve los dirigentes del PP no se han dado nunca por aludidos...

-Antes que permitir que el Fondo de Reserva se hubiera quedado sin recursos, yo habría intentado otras cosas. El sistema en estos momentos está asumiendo pagar con cuotas de empresarios y trabajadores las prestaciones no contributivas del desempleo, las de maternidad y paternidad, los autónomos, las empleadas de hogar, los trabajadores agrarios tienen cotizaciones reducidas... Aplicando los criterios del Pacto de Toledo de 1995, que fueron adoptados por unanimidad, todos estos gastos debían ser financiados por el sistema tributario, por los Presupuestos del Estado. Y los salarios españoles han bajado en intensidad hasta un punto en el que han puesto en peligro el sistema de pensiones. No podemos pagar buenas pensiones con malos salarios. Entonces, o empezamos a pagar buenos salarios o tendremos que hacernos a la idea de que pagar malos salarios llevará consigo, por desgracia, que las pensiones pierdan calidad.

«No podemos pagar buenas pensiones con malos salarios» Octavio Granado

-Cuando aún no era presidente, hace poco menos de un año, Pedro Sánchez dijo en este mismo diario que los bancos pagarían la subida de las pensiones. Al repreguntarle que si de verdad, me espetó: «No lo dude». Pese a ello me embarga la sensación de duda.

-Ahora nos han aportado el impuesto sobre transacciones financieras, osea que la banca sí está pagando en parte el sistema de pensiones, pero yo creo que los españoles debemos acostumbrarnos a que, si queremos tener buenas pensiones, la forma de conseguirlo es que la Seguridad Social no tenga la obligación de pagar otras cosas que no son pensiones.

-¿Es verdad que el dinero de la Seguridad Social para pagar pensiones durará 10 años? Cuando le escuché no pude por menos que exclamar: '¡Qué va a ser de mí!'

-No, no. Yo he dicho que en estos momentos tenemos que preservar la salud financiera del sistema para los próximos diez años porque dentro de diez años es cuando comienzan las jubilaciones de los que nacieron en el 'baby boom', cuando se registraban en España 600.000 nacimientos al año. Y que después deberíamos encontrar una forma de que el Fondo de Reserva que habíamos engordado para hacer frente a las jubilaciones de los 'baby boomers', como ya no está, deberíamos ver la manera de sustituirlo por otros ingresos. Es decir, que el sistema tiene que reformarse. Tiene que reformarse permanentemente. Ni la incapacidad, ni la viudedad, ni muchas prestaciones del sistema son lo que eran cuando hicieron mis antepasados la Ley de Bases de Seguridad Social en el año 67. Entonces, si la sociedad se reforma permanentemente, el sistema de pensiones, que es algo por lo que vamos a pasar todos los españoles prácticamente, tiene que reformarse con la sociedad.

-Ha llegado usted a decir que en la Seguridad Social se estaban aplicando criterios del siglo XIX al 2018. Va siendo hora de modernizar esos criterios...

-Llevamos modernizándolos también todo el tiempo. Hemos tenido un breve paréntesis, porque lo que ha sucedido del año 2012 al 2018...

-...¡Los años de Rajoy!

-...lo que ha sucedido del 2012 al 2018 no ha sido precisamente una modernización del sistema, sino que ha sido coger dinero del Fondo de Reserva, que estaba ahorrado con anterioridad, y gastarlo. Eso no es una reforma; tendría otro nombre y yo no lo voy a decir por educación.

-Entonces, ¿qué hacer?

-Tenemos que dar un impulso a la modernización del sistema porque hay muchos problemas que llevan esperando años a que alguien se fije en ellos.

-Detalle, detalle...

-Pues desde cómo funciona el seguro escolar hasta si las personas que trabajan en el sector de los artistas tenían derecho a algunas prestaciones que se les negaban, hasta si los autónomos tenían que cotizar por todas la prestaciones que reciben los asalariados o solo por algunas. Bueno pues ese tipo de reformas había que hacerlas y a lo mejor tenemos que hacerlas ahora de forma excesivamente atragantada, porque vivimos una legislatura convulsa. Hubiera sido más razonable hacerlas año a año. Ahora tenemos que acometerlas todas al tiempo.

«De mayor espero ser cliente del sistema que ahora estoy ayudando a gestionar» Octavio Granado

-Ha sido secretario de Estado de Seguridad Social con cuatro ministros y dos presidentes del Gobierno. ¿Es por aquello que dice usted de sí mismo de que tiene la costumbre «de no cambiar de manera de pensar»?

-Hombre, algo influirá, ¿no? Aunque por decirlo como ha sido yo he estado de secretario de Estado hasta unos meses con Mariano Rajoy de presidente.

-¿¡Un socialista alto cargo de Rajoy!? Pero si usted fue látigo del PP en las Cortes de Castilla y León muchos años.

-Sí, sí, unos meses, desde que Rajoy nombró a Fátima Báñez ministra y esta eligió sus altos cargos. Así que Pedro Sánchez es el tercer presidente con el que estoy de secretario de Estado. Bueno, las personas que tenemos la mala costumbre de escribir... -«Por mi mala cabeza yo me puse a escribir», decía José Agustín Goytisolo- tenemos un importante problema.

-¿Cuál?

-Pues que la gente recuerda lo que hemos escrito. Somos esclavos de nuestras palabras. La gente que habla más de lo que escribe tiene la ventaja de que puede cambiar de opinión y es más complicado encontrarles una referencia. Pero en mi caso yo he escrito más de lo que he hablado en los últimos años. Entonces... Se lo dije a mi ministra: soy esclavo de mis escritos.

-La tecnología avanza mucho más deprisa que el ser humano. ¿Llegaremos a ver cómo cotizan los robots a la Seguridad Social?

-A ver, a ver... Yo lo que creo es que en un régimen económico como lo que llaman los economistas el capitalismo avanzado, en el que el peso del factor trabajo cada vez es menor en la creación de riqueza, deberemos en un momento dado empezar a pagar buena parte de las pensiones con los beneficios de la creación de riqueza en vez de con unas cotizaciones vinculadas en exclusiva al factor trabajo. Yo no creo que tengan que pagar impuestos los robots. Yo creo que las empresas que producen mayores beneficios con menor número de trabajadores deberán dedicar parte de esos beneficios a pagar las pensiones a los trabajadores.

-¿Le ha venido ya en estos cinco meses alguna vez ese pensamiento de 'quién me mandaría volver a meterme en esto...'?

-¡No! Yo ya sabía perfectamente por qué volvía a meterme otra vez en esto. Yo creo que por algún grado de conocimiento y, en este sentido, la parte de reconocimiento que tiene el que a uno le vuelvan a nombrar en el mismo puesto en el que ha estado yo la tengo que agradecer. El presidente del Gobierno y la ministra han hecho de alguna manera un cierto grado de reconocimiento de este trabajo. Y dicho esto, pues yo estoy aquí en una situación que supone un cierto privilegio.

«Si 'señoras y señores' no era un exceso, 'todas y todos', tampoco» Octavio Granado

-Castilla y León es una comunidad en la que cada vez cotiza menos gente y en la que cada vez se pagan más pensiones. ¿Condenada por tanto irremisiblemente a vivir de la solidaridad interrregional?

-El gran problema que tiene Castilla y León es si seguimos dejándonos guiar por la voluntad política de las personas más conservadoras, que a veces no son los mayores, ¿eh? Creo que nosotros tenemos que entender que tenemos que arriesgar algo para tener futuro. Si seguimos haciendo lo que hemos hecho en los últimos años, vamos a dedicarnos en exclusiva a administrar la decadencia. Y yo espero que entendamos que necesitamos arriesgar. Porque, a ver, si queremos tener más población, tenemos que conseguir las condiciones para que retorne la gente que ahora está saliendo de España. Pero también tenemos que crear las condiciones necesarias para que Castilla y León sea un lugar donde entren los inmigrantes y sean bien acogidos. No podemos convertirnos en administradores de la decadencia y, por desgracia, parece que estamos acostumbrándonos a eso: que cada vez seamos menos, cada vez hagamos menos cosas, cada vez estemos en una situación de mayor atonía. En ese diagnóstico, claro, la región así perfilada cada vez será mayor dependiente. Yo aspiro a que en un momento dado peguemos un salto y nos dejemos guiar otra vez por la esperanza.

-Por cierto, en el instituto Félix Rodríguez de la Fuente de Burgos, ¿quién cree que echa más de menos a quién: el profesor Granado a los alumnos o éstos al profesor Granado?

-Los alumnos que se acuerdan de mi, y espero que bien, ya no están en el instituto. Yo cerraba el último ciclo para los alumnos a los que daba clase. Sí que me he encontrado con alumnos a veces que me han dicho que he sido el mejor profesor que han tenido y para mi eso supone una enorme alegría. Pero seguro que yo les echo más de menos a ellos que ellos a mí.

-El profesor de Lengua y Literatura que lleva dentro, ¿a qué autor clásico recurre para explicar la situación política actual de España?

-En prosa, a Cervantes. Y en poesía, a Jaime Gil de Biedma.

-Apelo al profesor de Lengua. ¿Qué opina del 'compañeros y compañeras', 'niñas y niños',... es decir, de la teoría de avanzar en la igualdad de hombres y mujeres vía el lenguaje?

-No soy muy partidario de la exageración del uso del género, pero, vamos, siempre he visto cómo se empezaba las intervenciones con el 'señoras y señores' y nunca nadie decía nada. Y ahora que los ministros y las ministras y los diputados y las diputadas dicen 'todos y todas', saltan quienes dicen que eso es una vergüenza. ¡Hombre! Si 'señoras y señores' no era un exceso, 'todos y todas' tampoco.

-Se ha vuelto a alejar temporalmente de su Burgos del alma, pero se ha acercado al estadio Bernabéu...

-Ya sabe usted que una de las maldiciones que tienen los gobernantes socialistas es que nunca un presidente socialista ha visto ganar al Real Madrid una Copa de Europa de fútbol. Que las primeras las ganó con el general Franco, las segundas con Aznar y el último bloque, con Rajoy. Pero nunca he sido supersticioso.

-Tal y como está el Real Madrid, ¿encontrará antes el Gobierno dinero para las pensiones que Florentino Pérez un goleador?

-No sé yo si se puede establecer esa comparación.... Yo espero que el Madrid gane la Champions y casi aunque sea algo herético decirlo me gustaría que el presidente que viera ganar al Madrid la próxima Champions no fuera Florentino Pérez. El modelo de Florentino Pérez, muy exitoso para el Madrid en el pasado, no tengo tan claro que sea el que necesita el Madrid en el futuro.

-¿La Roja y la Seguridad Social son ya lo único que cosen España?

-Es que no hay muchas más... Porque la Guardia Civil ya no está en todas partes, aduanas nunca ha estado en todas partes, las subdelegaciones del Gobierno están en las capitales de provincia, la Agencia Tributaria nunca ha estado en el País Vasco ni en Navarra... Desde luego la Seguridad Social sí es la institución que mejor define nuestro estilo de vida, el pacto entre generaciones, el que todos empezamos a pagar de jóvenes para estar cubiertos en situaciones vulnerables cuando seamos mayores o tengamos una enfermedad o un problema en el trabajo,... La Seguridad Social es muy importante.

-¿Qué quiere ser usted de mayor?

-Me temo que, a la edad que tengo, más que querer ser otra cosa diferente es qué puedo ser que no haya sido ya y, la verdad, es que no se me ocurren muchas cosas. De mayor espero estar jubilado, es decir, ser un cliente del sistema que ahora estoy en la medida de mis posibilidades ayudando a gestionar. Y quiero seguir siendo un burgalés. Cuando uno contesta a una entrevista en un diario de Valladolid uno tiene que hacer profesión de fe de burgalesismo. A mí Burgos me encanta y no quiero vivir en otro sitio.

 

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