Una partida de ajedrez con muchos peones y un solo rey

Cs tiene la llave de gobierno en Burgos, pero Marañón la deja en manos del partido, mientras Lacalle se erige en líder del centroderecha y el PSOE defiende su posición de fuerza más votada

Una partida de ajedrez con muchos peones y un solo rey
Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La maquinaria de pactos ya se ha puesto en marcha. Con el anuncio 'oficial' del inicio de las conversaciones entre PSOE y Ciudadanos, y la confesión de Javier Lacalle sobre la existencia de contactos previos, arrancan las negociaciones para decidir el futuro del Ayuntamiento de Burgos. Y todo parece indicar que la capital será un peón más dentro de la partida de ajedrez en la que se ha convertido el país una semana después de las elecciones municipales y autonómicas.

Una partida que gira en torno a Ciudadanos, quien tiene la llave de gobierno y trata de jugar bien sus cartas para que su éxito no se acabe convirtiendo en una tumba política. Así, las negociaciones se centralizarán a través de los comités de pactos, y quién sabe si tendrán en cuenta los sinsabores vividos por Cs durante estos cuatro años. O los ninguneos y desprecios a los que le ha sometido Javier Lacalle. O si todo se reducirá a un mero intercambio de fichas, en forma de plazas políticas.

Mientras, Vicente Marañón queda en un segundo plano, que ya ha empezado a ocupar en los últimos días. Su ausencia se notó en el acto de investidura de Juan José Laborda como doctor Honoris Causa en la UBU, donde Gloria Bañeres (de la que se han desembarazado en Cs con artes poco limpias) acompañó a «su» Francisco Igea. El candidato a la Junta no solo se encontró con su adversario Luis Tudanca, con el que compartió unas palabras en el aparcamiento pero sin testigos, sino que también concedió la imagen deseada de PSOE y Cs juntos, a través de Daniel de la Rosa.

Precisamente, De la Rosa afronta los días venideros con cautela, mirando de reojo todo lo que ocurre a su alrededor y tratando de posicionarse como futuro alcalde de Burgos. La Romería de la Virgen Blanca así lo demostró ayer; el socialista repartió mano a mano con Lacalle la tradicional paella, sin quitar ojo a Marañón, quien departió con varios concejales pero, en especial, con Javier Lacalle. Quién sabe, a lo mejor el candidato 'popular' trataba de buscar una complicidad que le haga más fácil dirigir a Cs un pacto en el que se incluya a Vox.

En esta primera semana de negociaciones nos hacemos dos preguntas. La primera, ¿cómo se encaja pasar en cuatro años de defender que gobierne la fuerza más votada a exigir un pacto 'entre perdedores', amparado en el argumento de la mayoría social de centroderecha? Y, la segunda, habiendo perdido 17.000 votos en ocho años, lo que se traduce en contar con menos de la mitad de concejales (siete), ¿está Lacalle legitimado para erigirse líder del centroderecha y reclamar para sí una Alcaldía que los burgaleses le han negado por méritos propios? Hagan sus apuestas.