El Pendón de las Navas de Tolosa procesiona por Las Huelgas, libre de lluvias

Las nubes han estado bien presentes durante la celebración/PCR
Las nubes han estado bien presentes durante la celebración / PCR

Entre nubes y claros, con alguna gota mal caída, Burgos ha celebrado su tradicional Procesión del Curpillos, antes de acudir al Parral

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

El miedo existía. La Gigantilla y el Gigantillo han procesionado, pero los Gigantones se han quedado en casa ante el aviso de lluvias. Y el agua ha hecho presencia, con tímidas gotas que se han quedado en amenaza. El Curpillos se ha celebrado con normalidad, el Pendón de las Navas de Tolosa ha procesionado por las calles del barrio de Las Huelgas y cientos de burgaleses han sido testigos de esta festividad única en España, singular, reconocida como de Interés Turístico Regional.

Desde primeras horas de la mañana, Las Huelgas han sido un hervidero de gente. A los burgaleses que se iban concentrando, para coger un buen sitio desde el que disfrutar de la procesión, se unía la llegada de las autoridades y la gran presencia de agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, con un despligue superior al vivido en años anteriores, a fin de garantizar la seguridad de los asistentes en todo momento.

Se ha mirado mucho al cielo, pues las previsiones para esta jornada de viernes hablan de lluvias, temiendo que éstas pudiesen obligar a suspender la tradicional procesión, como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores. Sin embargo, no ha sido necesario. Las nubes se han ido abriendo, para dar paso al sol, que ha calentado de manera importante en algunos momentos, y tras la Santa Misa se ha cumplido con la tradición que marca este Corpus Chico burgalés.

El arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, ha hecho un llamamiento a la sociedad burgalesa en favor del «amor social». El Corpus Christi festeja el amor de los cristianos, ha recordado en su homilía, pero existe una dimensión social del amor que va mucho más allá de ser buenas personas. Las instituciones, la política, la economía debe regirse por ese amor social, teniendo como epicentro de actuación al ser humano.

Una victoria cristiana

La procesión de El Curpillos ha partido del Real Monasterio de Las Huelgas pasas las doce y media de la mañana. El Gigantillo y la Gigantilla han abierto una comitiva, con el Pendón de las Navas de Tolosa y el Santísmo Sacramento bajo palio como pasos centrales, en una procesión que conmemora la victoria de los cristianos sobre las tropas musulmanas en la Batalla de las Navas de Tolosa de 1212.

El Curpillos asienta sus raíces en 1331, la primera fecha de la que se tiene conocimiento de su celebración. Cuenta la leyenda que Alfonso VIII se llevó como trofeo el tapiz que adornaba la tienda del sultán Muhammad al-Nsir, conocido entre los cristianos como Miramamolín. La pieza original se conserva en el Museo de Telas Medievales, que alberga el propio Monasterio de Las Huelgas Reales. Lo que se saca en procesión e una reproducción, a fin de conservar el original.

La festividad, religioso-militar, rememora también el poder que tenía la abadía de Las Huelgas y, en concreto, su abadesa, a la que todavía hoy en día se sigue agasajando en este Corpus Chico. La procesión, en la que han participado autoridades políticas y militares de la ciudad (con ausencia de los representantes municipales de Imagina y PSOE), se ha contando en esta ocasión con el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán.

La procesión ha concluido con el tradicional baile de Danzantes en el Compas de Adentro y la recepción de la madre abadesa. De ahí, los burgaleses se han traslado al Parque del Parral, donde se celebra la segunda parte de esta fiesta, la más popular. Las peñas también se han hecho fuertes ante la lluvia y estarán ofreciendo morro, chorizo, pinchos, tortilla y otras viandas a cuantos se acerquen a disfrutar del día.

Una jornada en la que el alcalde, Javier Lacalle, ha deseado «que todo el mundo pueda disfrutar», en El Parral «más ecológico y sostenible». Lacalle también ha recordado que se sigue trabajando para conseguir la declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional de esta celebración, una de las más esperadas y la antesala a los Sampedros.

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