Cervero da un balón de oxígeno al Burgos CF

Cervero besa la pelota tras marcar el tanto de la victoria. /GIT
Cervero besa la pelota tras marcar el tanto de la victoria. / GIT

Un solitario gol del delantero asturiano permite al Burgos CF sumar tres puntos de oro en su lucha por evitar el descenso

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

El Burgos CF tenía que ganar y ganó. Con demasiado sufrimiento y sin brillo, pero ganó. El cuadro blanquinegro sumó hoy tres puntos de oro en su lucha por evitar el descenso tras superar al Real Valladolid B gracias a un solitario gol de Diego Cervero en la primera mitad.

Encaraba el choque el Burgos con la imperiosa necesidad de sumar los tres puntos tras los dos infructuosos empates de las últimas semanas. Dos empates que había colocado al Burgos al borde del abismo antes de enfrentarse a un rival directo como el Real Valladolid B.

1 Burgos CF

Saizar; Andrés, Borda, Undabarrena, Kevin; Beobide, Adrián Cruz; Goti, Borja Sánchez, Chevi (Madrazo, min.64); y Cervero (Máyor, min.87).

0 Real Valladolid B

Guille; Apa, Mario, Carrascal (Salisu, min.46), Corral; Zalazar (Dani,min.78), Quique, El Hacen, Alberto; Casi (Óscar, min.46) y Miguel.

Goles:
1-0, min.29: Cervero.
Árbitro:
Sánchez Alba (Colegio Aragonés). Expulsó por doble amarilla a Mario (min.91) y El Hacen (min.93). También mostró tarjeta amarilla a Adrián Cruz y Borja Sánchez por el Burgos CF y a Carrascal, Apa y Salisu por el Real Valladolid B.
Incidencias:
Partido correspondiente a la trigésimo quinta jornada del Grupo I de la Segunda División B disputado en el estadio municipal de El Plantío ante unos 3.200 espectadores. Antes del choque, los jugadores de ambos equipos hicieron el pasillo a la plantilla del equipo Juvenil de Burgos CF, que ayer ratificó su ascenso a División de Honor.

Sin embargo, el partido no comenzó como el cuadro burgalés había previsto. A los dos minutos de encuentro, Goti caía lesionado tras un encontronazo con un rival y tenía que abandonar el terreno de juego. Sin apenas tiempo para calentar, Fer Ruiz se veía obligado a saltar al campo para ocupar la banda derecha del ataque blanquinegro.

La lesión de Goti pareció adormecer al Burgos, que apenas un minuto después veía cómo el árbitro anulaba un tanto de Carrascal por rematar con la mano un saque de esquina. El susto no fue menor para un equipo que se jugaba la vida frente al Valladolid B y que se mostró demasiado errático y nervioso en los primeros compases del encuentro, en los que pasó más apuros de los necesarios.

Cierto es que el partido no tenía dueño, pero era el filial pucelano el que más proponía, acercándose a las proximidades del área burgalesa con cierta facilidad, sobre todo por la banza izquierda. Andrés, con la ayuda de Borda y Undabarrena, conseguía achicar los balones, pero al Burgos le faltaba profundidad.

Cervero se desesperaba en la punta de ataque intentando bajar balones y el juego entre líneas brillaba por su ausencia. Pero entonces pareció la magia del delantero asturiano. En el 29, Kevin botaba de manera magistral una falta lateral y Cervero se adelantaba a Guille para peinar la pelota y mandarla a la red. En su primer disparo a puerta, el Burgos cogía ventaja.

A partir de ahí, los hombres de Estévez ganaron en confianza y dieron un paso al frente en busca del segundo. A falta de brillantez en el juego, el Burgos puso la intensidad necesaria para adelantar las líneas y poner en aprietos al filial vallisoletano. Sin embargo, más allá de algún disparo puntual de Undabarrena o Adrián Cruz, las ocasiones claras no terminaban de llegar. Tampoco el Valladolid B parecía ser capaz de encontrar portería. De hecho, los pupilos de Rivera apenas se acercaron al área de Saizar tras los minutos iniciales.

El 1-0 con el que el Burgos se marchó a vestuarios era sin duda una buena renta, a la vista de las necesidades del equipo. Sin embargo, la experiencia de las dos últimas jornadas obligaba a los hombres de Estévez a no conformarse y buscar el segundo tras el descanso ante un Valladolid B al que la derrota le colocaba en una posición muy complicada a tres jornadas del final. De hecho, al técnico blanquivioleta no le estaba gustando lo que estaba viendo y apostó por un doble cambio en el descanso, dando entrada a Salisu y Óscar.

La salida de ambos pareció darle otro aire al conjunto pucelano, que sin desplegar un juego excelso, comenzó a mover la pelota con más criterio ante un Burgos bien plantado, pero demasiado gris. Así, tras unos minutos insulsos, en los que unos y otros apenas consiguieron trenzar juego y generar ocasiones, Quique protagonizó la primera gran oportunidad del choque para el equipo pucelano, con un zurdazo desde la frontal que Saizar atajó con los puños.

Apenas un minuto después, Miguel controlaba un buen pase al borde del área y probaba con un disparo bajo que también fue atajado por el portero blanquinegro. Y en el 67, Corral tuvo otra gran ocasión en sus botas con un potente disparo cruzado que volvió a encontrarse con los puños de Saizar.

Esos fueron los minutos más comprometidos para el Burgos, que durante buena parte de la segunda mitad fue incapaz de acercarse con claridad a la portería rival. Ni siquiera la salida al terreno de juego de Madrazo le aportó más verticalidad al cuadro blanquinegro, que se estrellaba una y otra vez con la primera línea defensiva rival.

Estaba claro que se volvería a sufrir. Sobre todo porque el Burgos decidió ofrecerle el balón y la iniciativa al rival en busca de un contragolpe que le permitiera cerrar el choque sin correr riesgos innecesarios. No obstante, el cuadro burgalés contemporizó en exceso en los últimos compases, en los que el Valladolid se volcó en busca del empate con más corazón que cabeza. De hecho, lejos de aprovechar la intensidad, el filial pucelano pagó caro su exceso de revoluciones y acabó con dos expulsados en el tiempo de descuento, lo que le imposibilitó encontrar el empate.

Al final, una victoria más que importante para el Burgos, que sale de la zona de descenso y mete a un rival por debajo a falta de tres jornadas para el final de la temporada. Habrá sufrimiento hasta el último día.