La agricultora soriana y alcaldesa de sus 20 vecinos

La agricultora soriana Ana Pastor, en su tractor./Julián García
La agricultora soriana Ana Pastor, en su tractor. / Julián García

Con 28 años, Ana Pastor es una de las pocas profesionales del campo que siembra la flor de cebolla en España

Isabel G. Villarroel
ISABEL G. VILLARROEL

«Cuando me incorporé a trabajar en el sector primario con Asaja hace ahora cinco años, con 23 años, recibí una subvención como joven agricultora, pero por ser joven, no por ser mujer, como mujer no me han dado nada». Ana Pastor tiene 28 años, es natural del municipio soriano de Santa María del Prado, una pedanía de Matamala de Almazán y también es alcaldesa pedánea por el Partido Popular. «Repetiré este año otra vez; en mi pueblo vivimos diez personas y hay poco más de veinte censadas. No es un gran trabajo ser alcaldesa y alguien tiene que hacerlo, yo solo quiero que me escuchen mis peticiones y las de mis vecinos en mi partido y hasta ahora lo hacen».

Estudió Formación Profesional, un grado medio de Mantenimiento y, posteriormente, un grado superior de Telecomunicaciones. Era su padre quien se dedicaba a la agricultura hasta que el cáncer pudo con él. «Cuando vio que la enfermedad avanzaba me preguntó qué quería hacer yo con mi vida y me propuso quedarme con las tierras, y acepté. No tenía mucha idea de campo, bien es cierto que conocía lo esencial, también los conceptos, y había visto labrar a mi padre muchas veces pero nunca lo había hecho. Seis meses antes de que mi padre falleciera yo ya había comenzado la actividad». No es capaz de señalar ninguna cuestión complicada con la que se haya encontrado en cinco años, «no ha habido nada, quizás los horarios, pero yo ya sabía que en esta tarea a veces se trabaja mucho y otras temporadas como ahora mismo, un poco menos, y que dependemos en gran parte de la meteorología, pero reconozco que siempre estamos quejándonos y yo no puedo decir que me haya encontrado grandes complicaciones desde que me inicié en la agricultura».

Un mundo de hombres

Ana Pastor trabaja en un mundo de hombres, un sector donde las mujeres, y también en Soria, brillan por su ausencia. Pero nunca se ha sentido discriminada, de hecho pertenece a la directiva de Asaja Soria «y nunca he tenido ningún problema, más bien puedo decir lo contrario, siempre he recibido ayuda por parte de mis compañeros hombres del sector, me han apoyado y me han echado una mano». Reconoce que tristemente son más las mujeres que se dedican a la ganadería en Soria que a la agricultura, y son muy pocas, pese a que en torno a setenta figuren como profesionales lo cierto es que no trabajan el campo como sí lo hacen sus maridos. «Este no es un trabajo de hombres, yo lo puedo hacer perfectamente, y más con las herramientas y maquinaria que empleamos ahora, pero hay varios motivos por los que creo que escasean las mujeres en el campo; por un lado porque tradicionalmente no ha estado bien visto y antiguamente sí ha sido un trabajo masculino y la mentalidad antigua todavía tiene que terminar de evolucionar. Y por otro lado porque es muy complicado incorporarse a la actividad sin una herencia terrenal, aunque muchas mujeres quisieran empezar de cero no pueden».

La soriana de Santa María del Prado cultiva cereal, girasol, cebolleta y flor de cebolla. Tan solo dos agricultores en Soria se dedican a la flor de cebolla, y un total de 30 profesionales lo hacen toda España. «Yo siembro bulbos de cebolla, el resultado que obtengo son flores que albergan la semilla para después volver a sembrar esa semilla para cebolla de invierno, de cáscara, o cebolleta. Toda esta semilla va para Holanda, allí aplican una serie de tratamientos y después puede volver a España o a cualquier país del mundo». La joven comenzó con la cebolleta, su padre no lo hacía, pero una vez que contactó con otros profesionales y estudió las posibilidades el año pasado probó con la flor, y este es el segundo que repetirá.

Despoblación

Es escéptica sobre la posibilidad de que el problema de la despoblación pueda revertirse, «esto no tiene solución porque cualquiera que se busque llega tarde, estamos avocados a desaparecer, nos quedemos o no mujeres en el medio rural, mi pueblo por ejemplo no tiene solución porque yo soy la única joven en edad de repoblar que queda». Aún así, al campo en Soria le ve un gran futuro gracias a la modernización al estructura del regadío del Canal de Almazán y otros que están en proyecto en la provincia porque «esto nos ayuda a probar cultivos nuevos, yo no descarto hacerlo, sé que algo probaré, porque al igual que el clima de Soria nos limita para ciertos productos, también nos abre la puerta a otros relacionados con las frutas y las hortalizas y debemos aprovecharlo».