Apuntes en cuadernos revelan que en el tanatorio El Salvador se intercambiaban las cenizas de las urnas funerarias

Acceso al tanatorio 'El Salvador' de Valladolid. /Rodrigo Jiménez
Acceso al tanatorio 'El Salvador' de Valladolid. / Rodrigo Jiménez

Se habría producido 'reparto' de cenizas entre urnas de distintos clientes y no las del finado «porque todavía estaban calientes y la familia tenía prisa»

M. J. Pascual
M. J. PASCUAL

Serían cerca de una treintena de cuadernos, de los de cuadrícula, llenos de datos recopilados minuciosamente por el extrabajador que fue condenado en 2018 por sentencia firme a una multa de 1.000 euros por extorsión. Multa que, por petición expresa de la empresa que le denunció, debía ser abonada a Cáritas Diocesana. En las libretas, mediante detalladas anotaciones, se ponen de manifiesto prácticas irregulares cometidas durante veinte años en el tanatorio El Salvador de Valladolid, investigado ahora en la que se ha denominado operación Ignis, y en la que se estima que el fraude se pudo cometer durante veinte años con casi 6.000 ataúdes. Según indicaron fuentes del caso, en estas notas se llega a acreditar que no solo se sustituyeron ataúdes de lujo por otros de mucha menor calidad e, incluso, se incineraba al difunto sobre la tapa. También se habría producido 'reparto' de cenizas entre urnas de distintos clientes y no las del finado «porque todavía estaban calientes y la familia tenía prisa».

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En la sentencia que condenó al exempleado (que trabajó en Parque El Salvador desde 1995 hasta que se jubiló en febrero de 2015) se señala que este desarrolló su labor en el cementerio de Cabezón de Pisuerga y se considera probado que quiso garantizarse una mejor jubilación haciendo chantaje al gerente de la empresa con fotos y documentos.