Diez policías locales patrullan ya en bici por parques y calles de Valladolid

Los policías locales patrullan por los caminos de tierra de la plaza de Colón./Henar Sastre
Los policías locales patrullan por los caminos de tierra de la plaza de Colón. / Henar Sastre

Los agentes recorren desde ayer en los modelos eléctricos los cinco distritos, con especial atención al uso de los ciclocarriles

J. Sanz
J. SANZValladolid

La estampa es poco habitual y por eso llamó ayer la atención de conductores y peatones a medida que se fueron cruzando con parejas de dos policías municipales patrullando en bicicletas. El despliegue de esta nueva unidad de 'policía montada', que viene a ser la sucesora natural de las patrullas a caballo que prestaron servicio entre 2012 y 2015, se produjo en la mañana de ayer y su presencia será fija en adelante en los cinco distritos en los que tiene dividido su servicio el 092. «Cada distrito tiene dos bicicletas asignadas y diez agentes que realizaremos patrullas durante los siete días de la semana en horario de mañana y tarde», confirmaron ayer dos de los integrantes de este nuevo servicio, cuya puesta en marcha ha supuesto una inversión de 35.076 euros (a razón de 3.507 euros por montura) para la adquisición de estas bicicletas impulsadas por un motor eléctrico de asistencia al pedaleo.

De la yeguas a los pedales cuatro años después

Las patrullas a caballo que prestaron servicio en la ciudad durante tres años –desde el 25 de noviembre de 2012 hasta su supresión el 30 de agosto de 2015– suponían un coste anual que alcanzaba los 43.850 euros (entre el alquiler de la cuadra y los herrajes) frente a la inversión global de 35.076 euros en las diez bicicletas con motor eléctrico que comenzaron a utilizar ayer mismo los policías locales. Su utilidad se verá en unos meses.

Las patrullas en bicicleta fueron utilizadas en pruebas en el verano de hace dos años y demostraron su eficacia, según recogió el pertinente informe elaborado por la propia Jefatura, a la hora de vigilar tanto áreas verdes o de difícil acceso como zonas urbanas en casos de atascos o espacios peatonales. «Acabamos de comenzar, aunque creemos que sí pueden ser operativas a la hora de prestar servicios con agilidad, incluso, en espacios peatonales en los que ahora tenemos que acceder necesariamente con coches o motos y, por descontado, en parques y grandes extensiones como el cerro de Las Contiendas, las laderas de Parquesol o Fuente El Sol», apuntan los agentes antes de incidir en que entre sus misiones destaca también «la vigilancia y control del uso de la red de ciclocarriles de las calles de la ciudad».

«Nuestra presencia tiene un efecto disuasorio innegable en el respeto de los conductores a las bicis»

Y también son conscientes de que durante los primeros días de servicio van a acaparar las miradas de los ciudadanos, así como que sus pasos también pueden suscitar controversias: «Está claro que es poco habitual vernos vestidos de corto y por eso ya hoy nos han preguntado muchas personas, pero es cuestión de acostumbrarse a nuestra presencia y nosotros, por nuestra parte, vamos a ser lo más respetuosos posibles en el cumplimiento de las normas de circulación para ciclistas salvo por las labores propias del servicio que nos obliguen a ir rápido o a acudir a alguna zona peatonal». Nada nuevo, en realidad, si se tiene en cuenta que estos mismos servicios los prestan ahora en coches y motos.

«Silenciosa y eficaz»

Los dos agentes que ayer realizaron su primer turno de servicio por el distrito del centro solo realizaron una intervención rutinaria en la calle Sábano, una perpendicular a Paraíso, donde avisaron a la grúa para retirar un coche que ocupaba un vado. Lo que sí confirman los integrantes de esta unidad policial de ciclistas es que su mera presencia por las calles, y especialmente por los ciclocarriles, surte «un efecto disuasorio innegable en los conductores a la hora de respetar al ciclista». Y es que uno de sus objetivos pasa, reiteran, por «concienciar a los usuarios en el respeto de los ciclocarriles o carriles bici de la ciudad».

Las diez bicicletas eléctricas fueron adquiridas a finales del año pasado como una «herramienta práctica, limpia, silenciosa y eficaz para que los agentes controlen espacios peatonales y verdes de la ciudad», según destacó entonces el concejal de Seguridad y Movilidad, Luis Vélez.