La economía de Castilla y León se comportó en 2018 mejor que en los dos años anteriores

Visitantes en la Feria de la Industria Cárnica de Guijuelo./ELENA GÓMEZ
Visitantes en la Feria de la Industria Cárnica de Guijuelo. / ELENA GÓMEZ

El PIB creció el 2,9% en el conjunto del ejercicio, pese a la ralentización de los dos últimos trimestres

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

Quienes prefieren ver el vaso medio lleno se fijarán en que la economía de Castilla y León registró en el conjunto de 2018 un crecimiento del 2,9%, cuatro décima superior al de un año antes y siete mayor que el de 2016, según los cálculos de la Consejería de Economía y Hacienda. Los que optan por alertar de que el vaso está también medio vacío dirán que, aplicándole la lupa al 2018, el PIB crecía en primavera el 3,4%, bajó al 3% en verano y cerró el año con un ritmo de incremento del 2,5%. En la presentación de la Contabilidad Regional correspondiente al IV trimestre de 2018, la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, admitió que la economía de Castilla y León seguirá desacelerándose a lo largo de este año, si bien auguró que cerrará 2019 con un crecimiento superior al 2%, suficiente como mantener la creación de empleo.

En el conjunto del pasado año, el sector que mejor se comportó fue el primario –bien es cierto que venía de un precedente pésimo–, mientras que los demás registraron menores crecimientos que en 2017. La agricultura y ganadería experimentó un crecimiento del 12,1%, frente al decrecimiento de casi el 10% del año anterior, en esta ocasión más por el incremento de la producción agraria que por la aportación de la vertiente ganadera.

La industria se anotó una variación anual del 1,3%, tres décimas inferior a la del ejercicio anterior , con las ramas manufactureras sufriendo un freno de un punto porcentual, hasta el 1,6%, y las energéticas con un menor descenso (-1,5%) con respecto al batacazo de 2017 (-9,6%).

El sector agroganadero, la construcción y los servicios compensaron el mayor freno de la industria

La construcción creció el 2,9%, frente al 3,3% del año previo, incremento que se fundamentó más en la obra civil, ya que se produjeron descensos en la edificación no residencial y también en la residencial.

El sector servicios, que tiene un peso de más de dos tercios en la economía castellana y leonesa (69,3%), progresó el 3% en el último año, que fueron cuatro décimas menos. La razón hay que buscarla en los servicios de mercado, que de un año a otro pasaron del 4,3% al 3,2% en 2018, mientras que los de no de mercado –los que prestan las instituciones públicas sí se aceleraron con fuerza (desde el 0,6% anterior, al 2,2%).

Hogares y empresas

Desde el lado de la demanda, el mayor crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2018 se explica por el hecho de que la demanda externa fue menos lastre para la economía regional, ya que solo le restó una décima al crecimiento del PIB, frente al 1,3% del año anterior. La demanda interna, mientras, registró un incremento del 3%, ocho décimas menos que en 2017. Dentro de esta última, el gasto en consumo creció el 2,4% (tres décimas menos) con los hogares aportando tres décimas más, hasta el 2,8%;pero las Administraciones Públicas casi dos puntos menos, ya que su crecimiento bajó del 3,3% de 2017 al 1,4% de 2018.

Pese a sus siete décimas de menor aportación, la inversión empresarial se incrementó más que el consumo de las familias, en concreto el 4,5% durante el ejercicio pasado. La inversión en instalaciones fijas creció el 4,5%, más que la relativa a los bienes de equipo (3,4%), pero menos que la del sector de la construcción (5,1%).

El crecimiento se basó en la demanda interna, con el consumo de las empresas mejor que el de los hogares

El sector exterior tuvo en el conjunto de 2018 una contribución negativa al crecimiento del PIB de 0,1 puntos, debido a que mientras las importaciones crecieron el 0,4%, las exportaciones lo hicieron el 0,3%.

En cuanto al empleo, que la Contabilidad Regional mide en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, en 2018 se registró un mejor resultado que en 2017, en línea con el comportamiento de la actividad, ya que los empleos aumentaron el 1%, frente al 0,8% del ejercicio precedente. En este sentido, el año registró una media de 1.023.879 puestos, que son 10.447 más que en 2017.

Lo que está por venir

Existe consenso en que el PIB regional volverá a moderar su crecimiento en el presente 2019 y las previsiones de los analistas cifran el incremento del PIB entre el 1,8% y el 2,6%. Los cálculos más optimistas son los de BBVA Research, que augura que la riqueza de Castilla y León aumentará el 2,6%, mientras que los peores vaticinios llegan desde la red universitaria Hispalink, que sitúa el crecimiento económico en el 1,8%.

Entre medias, la estimación de Unicaja Banco, que apuesta por el 2,4%, la del Centro de Predicción Económica (Ceprede), que considera que el PIB autonómico crecerá 2,1%, y la de los expertos de Funcas, que reducen la previsión hasta el 2%.

«Habrá que poner mecanismos para paliar la desaceleración»
Pilar del Olmo, consejera de Economía y Hacienda / ICAL

«Por quinto año consecutivos Castilla y León registra tasas de crecimiento positivas, superiores al 2%, lo que se ha traducido en creación de empleo», manifestó la consejera de Economía Hacienda, que cuantificó en 70.000 el incremento en el número de las personas ocupadas en esta legislatura, la mitad de ellos en el sector industrial. En declaraciones recogidas por las agencias, Pilar del Olmo explicó que es necesario poner en marcha mecanismos para frenar la desaceleración y mantener la senda de crecimiento de empleo de los últimos años y aunque resaltó la importancia de la estabilidad política en la buena marcha de la economía, también advirtió de que existen importantes incertidumbres que puede afectar, como el 'brexit' o la política comercial de Estados Unidos. También recordó que «el entorno en el que nos movemos», con las citas electorales en ciernes, no son elementos de sosiego.

Cabe recordar que la economía española, que creció por encima del 3% entre 2015 y 2017 cerro 2018 en el 2,5%, mientras que la previsión para 2019 del propio Gobierno es del 2,2%. Eurostat confirmó además que la economía de la Eurozona creció el 1,8% el año pasado, su menor avance desde 2014 y seis décimas menos que en 2017.

El empeoramiento de la situación económica de Alemania e Italia, así como el incierto contexto internacional, con el 'brexit' a la vuelta de la esquina y la imprevisibilidad 'made in Trump' siempre presente, son las principales amenazas. El precio del crudo, que parece en una escalada sostenida, tampoco ayuda.