Cuando hay empleo cualificado en Valladolid y te vas fuera a buscarlo

Cuando hay empleo cualificado en Valladolid y te vas fuera a buscarlo

La UVA alertó hace seis meses de que 380 plazas se quedan sin cubrir en empresas con un 70% de inserción; ahora se reúne con el Ayuntamiento para buscar soluciones

Hace seis meses, la Universidad de Valladolid advirtió, a través de El Norte, que casi 380 puestos de trabajo en prácticas se quedan sin cubrir en empresas de Valladolid que tienen un 70% de inserción. Hoy, el rector de la UVA y el alcalde han mantenido su primera reunión desde que Antonio Largo tomó posesión de su cargo en la institución académica, y ha informado al regidor de esta cuestión, en un intento por conseguir que ambas instituciones unan fuerzas parsa encontrar soluciones.

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«Hay que poner en relación la capacidad de empleabilidad que tiene Valladolid con la oferta de la UVA. Nos han dicho que cuatrocientas plazas de empleo cualificado no se cubrieron el año pasado», señaló el alcalde, Óscar Puente.

«Hemos detectado que la cultura de la empleabilidad la adquieren los estudiantes cuando ya están próximos a finalizar la carrera y lo que conviene es ir transmitiendo que van a poder tener la posibilidad de optar a un empleo cualificado en la ciudad cuando terminen sus estudios. Por desconocimiento buscan primero en otros lugares, como Madrid», admitió Antonio Largo.

En diciembre, El Norte se hizo eco de esta problemática. (Reproducimos a continuación, por su interés y actualidad, parte de esa información)

Entre enero y septiembre de 2017 se habían dejado sin cubrir 380 puestos de prácticas en empresas para «titulados o graduados». De ellos, más de doscientos los suman entre Ingeniería, Informática y Telecomunicaciones. Las cifras son elocuentes. En Informática, de las 54 ofertadas tan solo se cubrieron 8. Y eso que entre las empresas figuran multinacionales como Cognizant, Renault, Iveco o Fundación Universia, Galletas Siro, Plastic Omnium...

En Ingenierías Industriales hay casi 107 puestos de prácticas sin ocupar. Y las firmas son relevantes: Aciturri Composites, Aguambiente, Aquona, Cognizant, Enerpal Biomasa, Everis, Grupo Antolín, Philips Indal, Renault, Entrepinares, PPG Ibérica... En Telecomunicaciones hay otras cuarenta plazas sin trabajador. En este caso, Cognizant, que tiene sus oficinas en el propio Parque Científico de la Universidad de Valladolid, a escasos cincuenta metros de la Escuela de Informática y Telecomunicaciones, ofrece ocho plazas.

Ignacio Sánchez García-Abril, director del departamento de Formación y Empleo de la Fundación General de la Universidad de Valladolid, asiste a este espectacular vacío con inquietud. «Quizá los chicos no son conscientes de la gran demanda de estas ramas y de sus salidas», explica. «Hay demanda para puestos con un desarrollo profesional importante y deberíamos trabajar la orientación en esta dirección».

Ocurre que quizá la llegada del Plan Bolonia, y de las prácticas obligatorias en los grados, ha generado un efecto imprevisto, especialmente en las prácticas de aquellos grados que tienen las salidas profesionales más abundantes para sus titulados. Porque, según se deja entrever de las conversaciones con los directores de las escuelas más afectadas, muchas veces los alumnos empiezan a trabajar directamente en las empresas para las que realizan las prácticas curriculares –las que se enmarcan dentro de los estudios, que se corresponden con unos créditos establecidos–, y eso les hace obviar las prácticas para graduados.

«Una conclusión que hemos sacado es que quizá no están sensibilizados en los colegios con este tipo de carreras y habría que trabajar mucho la orientación en esta dirección», señala Sánchez García-Abril.

Hay trabajo al lado de casa

Y también hay que romper algunos discursos que han devenido en tópicos. «Quizá son gente formada durante la crisis, que ha estado escuchando durante el Bachillerato y la carrera que no hay trabajo en Castilla y León y, una vez acabados sus estudios, en lo primero que piensan es en irse fuera, descartan la posibilidad de trabajar aquí», considera. Y no es exactamente así. Es más. Incluso es perjudicial para la región y para la implantación de empresas. «He recibido hace unos días una información de una empresa que busca cincuenta trabajadores de Informática y Telecomunicaciones y que quieren implantarse aquí. Una multinacional holandesa que duda si hacerlo porque las empresas buscan cantera. Ya hemos tenido casos así. En Madrid o Barcelona hay algunos perfiles con mucha rotación, y se roban unos a otros a los trabajadores. Forman gente y en el momento más inesperado se van, y sin embargo a las empresas les puede interesar más implantarse aquí porque hay menos movilidad. Pero claro, antes tienen que garantizarse que hay cantera».

Y la hay, sí, pero se va fuera. Los directores de las tres escuelas más afectadas por estas prácticas sin cobertura ponen sobre la mesa otro factor que puede resultar relevante: el dinero y la perspectiva profesional. No solo porque el sueldo de acceso sea más bajo de lo que pueden pretender obtener en un primer momento, sino porque puede ser que encuentren que la empresa 'reclutadora' les ofrece menos posibilidades de progreso a medio plazo que un puesto en Madrid o Barcelona en el que, como explicaba el responsable de Formación y Empleo, puede suponer una mayor rotación en un breve periodo de tiempo.

«Los directores de las escuelas se quedaron asombrados en un primer momento y hablamos de lo que podíamos hacer, como hacer jornadas con las empresas, porque en estas áreas técnicas se trata de firmas que rondan un 70% de inserción laboral. Contratan incluso en mitad de las prácticas», advierte Ignacio Sánchez. «Hay que acercar mucho más la empresa a la Universidad y que conozcan los sectores para los que van a poder trabajar cuando acaben sus estudios, los perfiles profesionales, las empresas que los demandan...», señala.

Y es que en el servicio de orientación laboral se encuentran con casos contradictorios. «Les preguntas qué les gusta y te cuentan qué asignatura les gusta, pero no en qué quieren trabajar. Desconocen qué perfiles profesionales se demandan y a qué pueden aspirar». Todo influye, por tanto, para conformar este dato apabullante de 380 plazas de prácticas sin cubrir. Un dato que, además, tiene efectos socioeconómicos perjudiciales en el entorno, por lo que encontrar una solución es una prioridad para la UVA.

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