Francisco Igea: «Resulta inaceptable lo que ha sucedido. Me alegro de que el sistema funcionara»

Francisco Igea, este lunes, en la sede regional de Ciudadanos en Valladolid / A. Mingueza

El candidato de Ciudadanos a la Junta de Castilla y León dice que «nadie debe temer nada por haber apoyado a Silvia Clemente» en las primarias, aunque no incorporará a la expopular en su lista autonómica

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

El médico Francisco Igea (Valladolid, 1964) desafió la candidatura de Silvia Clemente como aspirante de Ciudadanos a la Junta de Castilla y León y, tras un giro inesperado, ha salido victorioso. Denunció irregularidades en las primarias después de que el primer recuento otorgase el triunfo a su rival y la Comisión de Garantías le dio ayer la razón. Igea es ya el nuevo líder regional de la formación naranja.

–Recurro a una expresión suya al inicio del proceso. ¿Hemos asistido a un 'House of Cards' poligonero con varios capítulos?

–Sí, empezamos con una versión poligonera de la serie 'House of Cards', pero esto ha acabado siendo una versión mesetaria de 'Braveheart'. La gente ha disfrutado de una campaña con épica. La película ha acabado bien. Los partidos buenos se ganan parando un penalti en el último minuto. Estamos muy contentos.

–Antes de empezar esta entrevista hemos conocido la dimisión de Pablo Yáñez, secretario de comunicación regional del partido y muñidor de la operación Clemente...

–Es una consecuencia lógica. La política también implica responsabilidades. Alguien tenía que asumir la responsabilidad por esta operación. En el fondo, su marcha le honra.

–¿Cómo era su trato con él?

–Los dos éramos miembros del comité territorial y de la ejecutiva nacional. Cada uno hacíamos nuestro trabajo. No es ningún secreto que manteníamos discrepancias, pero no es el día para ahondar en ellas.

–¿Le ha felicitado Silvia Clemente?

–No tengo ni idea. No sé ni quién me ha llamado. Sé que ha puesto un tuit. Supongo que sí, lo entiendo como una felicitación.

–¿Se imaginaba unas primarias tan sucias?

–Lo sucio ha sido el final. El resto entraba dentro de lo posible. La política no es para quejicas. La gente trabaja para sus candidatos y veo normal que defiendan sus apuestas. Me habría preocupado si sucediese como en otros partidos, que dan lecciones y luego quitan a los candidatos elegidos en Palencia. Lo incomprensible es lo último que nos ha sucedido. No resulta aceptable. Me alegro de que nuestro sistema de justicia funcione.

–Más allá de las responsabilidades internas, puede haber consecuencias penales. Estamos hablando de un posible fraude...

–No soy un experto jurista. Si hay responsabilidades, el Código Penal es claro. Estamos ante un caso público y no necesitaría ni denuncia. Veremos lo que ha ocurrido y cómo se aclara.

–¿Sabe o intuye quién manipuló las votaciones?

–No tengo ni idea.

–¿En qué situación queda la cúpula de Ciudadanos? Clemente era la candidata de la ejecutiva nacional...

–Una cosa es que se habilite a un candidato y otra cosa es que sea el candidato de toda la ejecutiva. Miembros de la ejecutiva apoyaron a Silvia Clemente, pero otros a mí.

–Sí, pero cuando se pensaba que ella había ganado usted mismo dijo que ya no era «la candidata de la dirección y de la ejecutiva, sino de todo el partido»...

–Durante toda la campaña hubo el mantra de que era la candidata de la ejecutiva. Lo que quise decir es que, una vez producida la votación, ya no había mantra posible.

–Muchas caras conocidas de Ciudadanos se posicionaron a favor de Silvia Clemente. ¿En qué situación quedan ahora?

–Pilar Vicente me ha felicitado y aún no he podido ver si me han llegado mensajes de más gente. Sí quiero decir que nadie debe temer nada por haber apoyado a Silvia Clemente. Este es un partido libre. No toleraré que nadie tenga problemas por esta causa. El límite está en lo delictivo. ¡Solo faltaba que no pudiésemos manifestarnos políticamente! La libertad era esto. Una de las cosas que me ha sorprendido de algunos compañeros es el concepto de 'tenemos que aceptar'. Estamos en un partido liberal con un lema muy claro:ninguno de nosotros es mejor que todos nosotros juntos.

–Da la impresión que usted sale reforzado, pero que Ciudadanos ha quedado dañado con lo sucedido en este proceso.

–Mi sensación es que el partido en Castilla y León sale súper reforzado. Hemos ganado en imagen. La gente dice:'estos señores son los que dicen que son, han elegido y han superado un intento de manipulación'.

–Un intento de manipulación interno, del propio partido...

–El populismo suele decir 'nosotros vamos a cambiar todo porque somos mejores'. No. Nosotros somos una organización con 30.000 personas, con los porcentajes que tocan de gente buena, valiente, cobarde, débil... Y con personas que hacen cosas que no se deben hacer. Si alguien creía que nosotros éramos una organización de querubines se trata de un ingenuo. Nuestra diferencia radica en las normas, las leyes que nos reglamentan. Estas cosas pueden pasar y deben penalizarse. Hemos vivido nuestra primera crisis y la hemos resuelto rápidamente.

–Usted no estaba dispuesto a formar parte de una candidatura con Silvia Clemente como líder y parece imposible que ahora usted le tienda la mano en su lista...

–Procuro ser coherente, sí. La coherencia es un valor en política y nos da potencia electoral. Lo importante es ganar las elecciones para cambiar las cosas. Resulta preferible ser buena gente que mala gente, pero lo importante pasa por el triunfo. Para eso, hay que mantener la ola que hemos generado, con un mensaje que ha funcionado y que ha movilizado a la gente. Si rompemos ese mensaje, nos haremos daño electoralmente. Eso no quiere decir que no podamos contar con una persona de experiencia en otro puesto, en otro sitio. Pero para la campaña no sería positivo.

–¿Se ve como un Quijote?

–De físico, estoy más cerca de Sancho Panza [ríe]. En realidad, esto debería ser lo normal en política. Estamos acostumbrados a que el objetivo político pase por 'permanecer': estar en las listas, aquí, allí... Es el mensaje, equivocado, que traslucía la candidatura de Silvia Clemente. El objetivo en política pasa por hacer cosas. Es lo que nos diferencia de los demás y, por eso, tasamos la duración de los mandatos en ocho años. Mi objetivo en política es que este partido haga su trabajo, con un sistema de regeneración liberal, transparente y europeo. Este país lo necesita con urgencia. Por eso había que hacer lo que hemos hecho. La militancia, aquí y en toda España, lo ha entendido así.

-¿Qué le ha dicho Albert Rivera?

–Puede estar entre los centenares de mensajes y llamadas que no he podido ver [ríe]. Estaré con él mañana [por hoy]. Supongo que su mensaje coincidirá con el de la ejecutiva: soy el candidato que ha ganado las primarias. Uno no viene a que le quieran, pero tengo claro que no hay mejor equipo que el que lidera Albert.

-¿Cuál será su principal eje para las autonómicas?

–El gran mensaje electoral de este partido es el de la libertad. La gente puede preguntarse '¿qué me está contando?'. La libertad quiere decir que si uno trabaja para la administración puede pensar, decir, escribir lo que quiera y solo se le juzgará por su trabajo y por resultados. Que la relación con la prensa sea libre, que los planes con los medios resulten transparentes, que la gente no sienta que se utilizan para coartar, manipular o influir en un medio. Esta pequeña campaña de primarias de provincias ha lanzado un mensaje muy potente. Ya teníamos el coche y el motor, es decir el equipo, pero no la gasolina. Esta campaña nos ha dado combustible.

–Por sus mensajes, parece difícil que Ciudadanos permita que siga el PP en la Junta. ¿Apoyarían al PSOE?

–La política de pactos depende de la ejecutiva, aunque nosotros tendríamos influencia en ese pacto... si lo hubiese. Pero no se trata de a quién vamos a permitir gobernar, sino de quién nos va a permitir gobernar a nosotros. Estoy seguro de que tenemos muchas posibilidades de ganar. Queremos cambiar las cosas que no funcionan. Aquí nadie tiene que bajar la cabeza ante políticos en un altar. Debemos ser accesibles y normales.

–¿Aceptaría ser vicepresidente?

–No me han elegido como candidato a vicepresidente.

–¿Qué es irrenunciable para usted?

–Todas nuestras medidas contra la corrupción, el clientelismo, la eliminación de las libres designaciones, asegurar una relación transparente con los medios, la libertad en la administración pública... pero también la rendición de cuentas. El dinero público es sagrado. Además, tenemos un plan muy desarrollado sobre la sanidad. Lo más importante no pasa por contar con un consultorio, sino que la sanidad sea de la mejor calidad posible. Hay que hacer políticas reales, no discursos.

–¿La campaña electoral será más dura que las primarias?

–No hay nada más duro en política que unas primarias [ríe]. Es una campaña en casa, distinta... Pero el resultado de este proceso ha sido fantástico. No tenía dudas cuando me metí en esto.Tenemos 526 espartanos. Va a ser difícil derrotarnos.

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