«¡O viene alguien ya o mi marido se muere!»

Sala del 112 en Valladolid. /El Norte
Sala del 112 en Valladolid. / El Norte
Segovia

Ana Isabel Velasco relata la espera de casi dos horas a una ambulancia que no llegó en plena nevada para recoger a su marido, que murió en el traslado al Hospital de Segovia

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

«El pueblo se siente hundido». La alcaldesa de Sauquillo de Cabezas confiesa que el sentimiento de pesar se entremezcla con «indignación y enfado». María del Carmen Bermejo expresa el «dolor grandísimo» que ha golpeado a este municipio segoviano por la muerte de Jesús Avilés. Tenía 52 años. No había nacido en la localidad, era de Collado Villalba, pero su carácter afable y su implicación en las actividades del pueblo le habían convertido en un búcaro más. Su mujer, Ana Isabel, sí es de cuna segoviana.

Hace dos años y medio aproximadamente que el matrimonio dejó atrás su residencia madrileña y decidieron asentarse en Sauquillo de Cabezas. Una feliz noticia para uno de tantos pueblos de Segovia aquejados por la despoblación y el envejecimiento, como recuerda la regidora.

«Me indigna que en pleno siglo XXI una ambulancia no esté preparada para la nieve» maría del carmen bermejo, alcaldesa de sauquillo

«Todo el mundo les quiere mucho», añade Bermejo. La pareja se había hecho un hueco en el corazón de los vecinos. Tanto, que Jesús iba a enfundarse las galas de rey mago en la cabalgata del viernes. Sin embargo,no se sintió con fuerzas. Tenía 39,5 de fiebre, revela la viuda. Al parecer, era una gripe. Así se lo diagnosticaron.

Ana Isabel no se extrañó; pero el sábado a su marido le empezó a doler el estómago. Consultaron de nuevo con los facultativos de Turégano y le trasladaron que el estado griposo se podía haber complicado con una gastroenteritis. Ya por la tarde, «Jesús estaba morado, le tomé la temperatura y tenía 34», narra con entereza. «A las nueve de la noche estaba peor, le dolía más el estómago». En otra comunicación con los sanitarios, le aconsejaron que le arropara con mantas eléctricas porque «podían ser espasmos del intestino por el frío».

«Morado de cintura para arriba»

«Lejos de coger temperatura, estaba de cintura para arriba morado», continúa el relato de lo sucedido. A las 23 horas del sábado, volvió a coger el teléfono para llamar al Punto de Atención Continuada de Turégano. «Tenían que venir sí o sí». Una vez allí, el equipo médico recomendó que se avisara a una ambulancia para trasladarle al Hospital General de la capital segoviana. Mientras tanto, administraron al paciente morfina para aliviarle el dolor.

Las horas pasaron y la ambulancia no llegaba a Sauquillo de Cabezas. En vista de la demora y del estado del paciente, llamaron varias veces al servicio de Emergencias. La fuerte nevada que arreciaba sobre la provincia segoviana también estaba haciendo estragos en el municipio.

«Si mi marido tenía una pequeña esperanza, no le han dado la mínima oportunidad» ana isabel velasco, esposa del fallecido

Habían pasado casi dos horas desde que se llamó a la ambulancia por primera vez. «¡O viene alguien ya o se muere!», urgió la esposa al servicio del 112 a las 1:30 de la madrugada ya del domingo. Un todoterreno de la Guardia Civil se puso en marcha. «Se lo tengo que agradecer porque fueron los únicos que se jugaron el tipo», felicita Ana Isabel al Instituto Armado. El trayecto al Hospital General solo hizo que agravar el calvario.

Por un itinerario más largo

El mal estado de las carreteras desaconsejaba ir por el camino más corto. Así, tuvieron que ir hasta Navalmanzano y desde allí tomar la autovía A-601 que une Segovia con Valladolid. «No encontramos ninguna quitanieves», se queja la viuda. Mientras tanto, la monumental nevada no cesaba. Llegaron al complejo asistencial a las 3:30 horas, pero una vez allí no pudo hacerse nada por salvarle la vida. «Me han dicho que entró en parada», explica Ana Isabel.

Llegaron al complejo asistencial a las 3:30 horas, pero una vez allí no pudo hacerse nada por salvarle la vida. «Me han dicho que entró en parada», explica Ana Isabel.

La viuda admite que está conmocionada, aunque mantiene una formidable entereza. «Me siento abrumada y desbordada» por el cariño que le han transmitido la gente de Sauquillo de Cabezas, que «no me dejan ni a sol ni a sombra»; pero también asevera estar «indignada». «Ahora vivo al momento, no pienso en nada más», replica cuando se le pregunta si va a presentar una denuncia en los juzgados. «Me han roto la vida, nos teníamos uno al otro, él era yo y yo era él», recuerda emocionada a su marido.

Por otra parte, lo que más indigna a la alcaldesa es que «en pleno siglo XXI una ambulancia no esté preparada para esto». María del Carmen Bermejo se queja de que estos vehículos no tengan la dotación adecuada para circular con nieve, cadenas... e incluso que no esté preparada una máquina quitanieves para abrir el camino. Exige a los responsables de gestionar estos equipos y actuaciones que «pongan remedios para que no vuelva a suceder».

Lo que tiene claro Ana Isabel es que «si tienen que echar a alguien a la calle, que lo hagan; no puede ser la vida de la gente esté en manos de ineptos». «Hemos llegado a un punto de indefensión que nos va a dar miedo ponernos enfermos», reflexiona en voz alta la viuda.

Actuación según la normativa

Por su parte, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Segovi, Javier López-Escobar,traslada sus condolencias a la familia y lamenta enormemente el «trágico desenlace», pero asegura que «se ha actuado conforme a la normativa establecida». La coordinación de estos episodios desde el centro de gestión de emergencias de Valladolid la llevan a cabo expertos y «se movilizan los recursos que nos piden». Así se hizo, subraya. El problema se originó cuando la ambulancia, que había partido de Cantalejo hacia Sauquillo de Cabezas, patinó en la carretera y no ya no pudo avanzar.

«Lamento el desenlace trágico, pero se movilizaron los recursos que nos piden» javier lópez-escobar, delegado de la junta

López-Escobar explica que en el pliego de adjudicación del servicio de ambulancias no está incluida la obligación de que los vehículos dispongan de cadenas. En la provincia hay dos ambulancias cuatro por cuatro en Riaza y Ayllón. De todos modos, añade, «antes de perder más tiempo se llamó al 112 y este solicitó la movilización de la Guardia Civil con la autorización médica pertinente del equipo de Turégano». Es lo que dicta la norma, insiste, y así se actuó. Ojalá no hubiera tenido el final ya conocido.

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