El histórico etarra Santi Potros sale de Topas después de 31 años encarcelado

Santi Potros, a su salida de la prisión de Topas rodeado de periodistas. / MARÍASERNA

Solo tres allegados esperan a Santiago Arrospide, que salió andando hasta la misma carretera con una bolsa con sus pertenencias

Isidro L. Serrano
ISIDRO L. SERRANOSalamanca

El histórico etarra Santiago Arrospide Sarasola, 'Santi Potros' ha salido de la prisión salmantina de Topas poco después a las 8.15 horas de hoy. En pantalón corto y camiseta veraniega, Arrospide recorrió a pie y con una bolsa con sus pertenencias en la mano la distancia que separa el edificio de la prisión de la carretera que une Salamanca y Zamora donde había dejado el vehículo los tres allegados que le estaban esperado, dos hombres y una mujer. Santi Potros no ha querido hacer ningún tipo de declaración a su salida de prisión, donde se habían congregado numerosos miembros de los medios de comunicación.

Vestido con ropa de deporte y una gorra blanca, el etarra, con cuarenta asesinatos a sus espaldas, solo ha abierto la boca para indicar en euskera a las personas que el acompañaban que él iría sentado en parte delantera de un vehículo blanco que lo esperaba fuera del recinto penitenciario y que ha tomado dirección a Zamora.

Una de las personas que esperaba a Potros el fotografía junto a uma mujer al salir de la prisión.
Una de las personas que esperaba a Potros el fotografía junto a uma mujer al salir de la prisión. / MARÍA SERNA

Potros ha recorrido caminando los doscientos metros que separan la prisión de la salida del recinto acompañado durante un pequeño tramo por esas tres personas, una de las cuales recogió la bolsa con sus pertenencias, y sin hacer comentarios a los periodistas apostados junto a la cárcel

Solo la mujer, que ha recibido con un beso a Santi Potros, ha respondido con un «muy bien» a la pregunta de cómo se encontraba a la salida de prisión.

Santi Potros ha sido excarcelado tras pasar 31 de sus 70 años en la cárcel -13 en Francia y 18 en España- y superar el cumplimiento máximo de privación de libertad, como autor de los atentados más sanguinarios de ETA como el de Hipercor de Barcelona o el de la plaza de República Dominicana de Madrid.