La Junta firma un protocolo pionero en España contra el chabolismo

Una de las chabolas del poblado vallisoletano de Juana Jugan./A. MIngueza
Una de las chabolas del poblado vallisoletano de Juana Jugan. / A. MIngueza

Hay en torno a 60 chabolas en la región

ÁLVARO GÓMEZ

El trabajo de la Junta de Castilla y León para acabar con las chabolas de la región, que son en torno a 60, demuestra «la voluntad política y real» de poner solución a este problema que afecta sobre todo a la comunidad gitana. Así lo considera la directora territorial de Fundación Secretariado Gitano en Castilla y León, Mar Fresno, quien se congratula de que la comunidad sea pionera en este aspecto tras el protocolo firmado por las consejerías de Fomento y Medio Ambiente y de Familia e Igualdad de Oportunidades junto a la Federación Regional de Municipios y Provincias de Castilla y León (FRMPCyL). Este acuerdo marco establece los pasos a seguir para poner solución al problema de la vivienda con los habitantes de las chabolas, pero también hace hincapié en los problemas sociales y la necesidad de actuar ante la exclusión social.

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Aunque este problema es residual, pues en la región representa menos del 1% frente al 2% de la media nacional, la Junta quiere poner fin a la doble condición de exclusión social que supone pertenecer a la comunidad gitana y además vivir en una infravivienda o en chabolas. En este sentido, informes sociológicos como el de la Fundación FOESSA, realizado por Cáritas, reflejan que un alto porcentaje de gitanos se encuentra en exclusión social severa. «A esto le añadimos que hay otros factores que tienen que ver con la discriminación que en buena medida padece parte de la comunidad gitana por el hecho de su pertenencia étnica e indudablemente les colocamos en una situación de desigualdad frente al resto». Explica Mar Fresno que al añadir el factor de vivir en asentamientos degradados, que no cumplen las condiciones de habitabilidad y a veces incluso sin servicios básicos como el agua o la luz, con peores condiciones educativas y para el acceso al empleo y la salud, «sin lugar a dudas estos ciudadanos se encuentran mucho más relegados que el resto de la población gitana».

Son menos del 1% del total de gitanos los que viven en chabolas. En concreto y según los últimos datos fiables, que son los del estudio sobre vivienda y población gitana realizado por el Gobierno de España en 2015, hay 45 chabolas en la región. Hay que sumar 15 más que pertenecen a León y no aparecen en el estudio, pero sí se añadieron a la lista durante la firma del protocolo en la que precisamente estuvieron presentes miembros de la corporación municipal de León y de Venta de Baños.

La otra provincia con mayor número es Burgos, también con 15, ubicadas en la zona Centro Sur de la capital y en El Encuentro. Se estima que viven 71 personas. En la provincia de Zamora hay siete chabolas: cinco en la capital, ubicadas en San Fromis y dos en Benavente. En Salamanca hay diez chabolas, todas en la capital, en Chamberí. En cuanto a la provincia de Palencia, son siete las chabolas, distribuidas una en la capital (en San Antonio), otra en Villamuriel de Cerrato y cinco en Venta de Baños, junto a las vías. Valladolid cuenta con seis chabolas ubicadas en el camino Juana Jugan. Por su parte, Ávila, Segovia y Soria no tienen ninguna según el estudio.

Con el protocolo establecido es necesario que los ayuntamientos de los municipios afectados muestren su predisposición para tomar medidas. En la Fundación Secretariado Gitano confían en que todos ellos den ese paso. «Es un problema que en términos generales preocupa a las corporaciones locales y creo que se van a sumar a este protocolo», considera Fresno, quien explica que el abordaje tiene que ser distinta en cada municipio. «No es lo mismo hablar de un número pequeño de asentamientos que de uno mayor, y es diferente uno en el que hay dos menores que otro en el que hay 20». Además de las diferentes corporaciones, el protocolo también sumará poco a poco a otras organizaciones sociales que tratan habitualmente con personas gitanas que están en exclusión social.

De esta manera se pretende que el protocolo sea lo más efectivo posible al contar con más agentes. Es necesario para que funcione el realojo de las personas que viven en chabolas, pues no solo se trata de otorgarles un lugar legal en el que vivir. Como explica la directora territorial de Fundación Secretariado Gitano, «las políticas que tienen que ver con vivienda no solo son políticas de ladrillo, sino que tienen que ir acompañadas de otras políticas sociales». En este sentido agradece que participen en el acuerdo las consejerías que trabajan en materia de urbanismo y de igualdad de oportunidades, pues «hay que abordar de manera integral lo que es el antes, durante y después de un programa de realojo».