Los médicos piden potenciar los centros de salud rurales frente a los consultorios

Un vecino de Muriel de Zapardiel en el consultorio. /F. JIMÉNEZ
Un vecino de Muriel de Zapardiel en el consultorio. / F. JIMÉNEZ

Un estudio de la organización colegial vallisoletana propone fomentar el transporte a la demanda

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

«No se trata de que desaparezca ningún consultorio rural, no al menos en un medio e, incluso, largo plazo, sino de potenciar la capacidad resolutiva de los centros de salud para que, de forma progresiva y sin generar ninguna alarma, la atención en los consultorios vaya disminuyendo». Así aclara el presidente del Colegio Oficial de Valladolid, José Luis Almudí, la principal línea de actuación recomendada por esta institución.

La organización colegial ha elaborado su propio estudio de propuestas para un cambio de modelo asistencial en la AtenciónPrimaria de Castilla y León, un camino que considera imprescindible para hacer frente a la actual crisis de organización asistencial no solo por la falta, que ya apuntan numerosos estudios, de médicos de Familia y Pediatras tanto en la actualidad como en el futuro por las próximas jubilaciones, sino por cuestiones de dispersión, pérdida de liderazgo o dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo. Son varias las propuestas de este trabajo, pero uno de sus pilares, para las zonas rurales, es un cambio del modelo actual con la clara apuesta por los centros de salud rurales y la progresiva pérdida de peso de los consultorios. Eso sí, con la contraprestación de potenciar el transporte a la demanda para mantener una fuerte accesibilidad. Explica el doctor Almudí que «la actual estructura con 3.500 consultorios rurales en toda Castilla y León no es eficaz.

Para empezar es un modelo de esta comunidad que no se comparte en otras zonas de España donde se ha optado con buenos resultados por acercar a los pacientes al médico y el enfermero y no al revés. Y esto supone acceder a todos los recursos de un centro de salud, sus posibilidades para realizar pruebas, contactar con el hospital... es decir, que el centro de salud sea más resolutivo y puede, y deben, serlo cada vez más. Se trata de que cada zona rural cuente con un centro de salud de cabecera, o más si fuera necesario, y transporte. Y de que ese centro asistencial cuente con retinógrafo, radiografías, espirómetro, por poner ejemplos, y otras herramientas como la telemedicina que potencie su capacidad para diagnosticar. Esto supone dar mejores resultados al paciente, mayor seguimiento y resolver más en Primaria lo que implica derivar menos a Especializada. Al principio puede provocar rechazo si no se explica bien pero, con el tiempo, el paciente se sentirá mucho mejor atendido. Las consultas de los consultorios tienen «escaso valor científico y técnico, son burocráticas, banales o de complacencia». El cambio debe ser progresivo, como un vaso comunicante, a medida que crece el centro de salud, se reducen los consultorios, y ello garantizando siempre que va a haber médico y enfermera para los pueblos, en especial para los casos de encamados o que precisen atención a domicilio pero aprovechando mejor los recursos humanos y técnicos al tenerlos concentrados», insiste.

«La gerencia única no ha dado los resultados esperados y ha ido en detrimento de la Primaria»

Además, «esto implica que el profesional ve muchos más casos y puede estar más formado y más al día». No es la única medida, apunta este estudio también a «una necesaria» reorganización de los médicos y enfermeros y de los cupos «porque con 200 y 300 pacientes asignados, no hay suficiente para desarrollar una eficiente labor». Potenciar la Atención Primaria «es básico, es más barata y más accesible y soluciona no solo sus problemas sino en buena parte los de Especializada», añade Almudí. El modelo actual «está claramente agotado y, si no se realizan cambios de calado importante, está abocado al colapso», añade el trabajo en su dibujo de similares líneas de intervención a las propuestas por las sociedades científicas de AtenciónPrimaria y de Pediatría.

Reorganización de los recursos humanos, más medios de diagnóstico para Primaria y primas para las zonas de difícil cobertura son algunas de las demandas del sector

En cuanto a la reordenación de los recursos humanos, apuesta por un número óptimo de población asignada por profesional; redefinir las figura y el encaje de los de área; redefinir la atención pediátrica; menor dependencia del personal sustituto, que además en general no existe, para la gestión de los permisos; comunicación fluida, operativa y eficaz con Atención Hospitalaria y la gestión de primeras consultas y sucesivas con la hospitalaria, además de implantar el sistema de vídeo conferencias entre profesionales y el compartir historia clínica o la gestión por procesos y mejorar la comunicación y los recursos informáticos en los consultorios que permita la gestión on line de todas las consultas y de todos los actos derivados de las mismas.

El estudio apunta otros aspectos que considera fundamentales como el «estimular a los profesionales mediante incentivos económicos y de otro tipo para las zonas de difícil cobertura; ir ganado confianza entre los pacientes y los políticos locales para progresivamente disminuir los días de consulta en los consultorios locales y conseguir que acudan al centro de salud; prestigiar y hacer atractiva la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria porque «sin relevo generacional ni este ni otro modelo tienen futuro».

La Federación de Defensa de lo Público apuesta por aumentar el peso de la Atención Primaria

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública hizo público ayer de nuevo otro trabajo sobre la necesaria reforma de la AtenciónPrimaria. Entre sus principales propuestas están las de «incrementar los recursos reequilibrando el reparto del presupuesto sanitario hasta alcanzar el 25% en cinco años e incrementar el personal médico hasta la relación de uno a uno con los hospitalarios y el de enfermería para llegar a una ratio de 3 por 1000 habitantes». Asimismo apuesta por establecer las áreas sanitarias como espacio físico, poblacional y funcional donde planificar y asignar los recursos y coordinar la actividad de los dos niveles en función de las características y necesidades y otorgar a a la Primaria el poder de control de los procesos asistenciales para garantizar una atención de salud integral e integrada; así como promover la racionalización de las decisiones clínicas y el trabajo en equipo.

El trabajo analiza además debilidades como el envejecimiento de la población; la dispersión, la pérdida de liderazgo; la deficiente financiación; la excesiva dependencia del poder político o autonómico y la pérdida específica de este primer nivel asistencial frente al hospitalario. En este sentido también apunta a la creación de la gerencia única «como una amenaza porque su puesta en marcha no ha beneficiado en absoluto a la Primaria, no ha logrado potenciar la coordinación y ni siquiera, que es lo más positivo que podría haber tenido, ha conseguido mejorar los aspectos de gestión económica al aunar necesidades de compra de Primaria y Especializada».

El trabajo es un punto de partida y de sugerencias con el propósito de abrir un debate. Explica este estudio de la situación actual de la Primaria y su posible evolución que, «a pesar de las numerosas consultas y problemas de salud atendidos en este primer nivel asistencial, el índice de resolución, según numerosos estudios, es cercano al 95%, lo que implica una baja derivación hacia otros niveles, aunque este aspecto tiene el sesgo de la banalidad de numerosas consultas atendidas en los centros de Atención Primaria, que deberían resolverse en el ámbito familiar y las derivadas de una excesiva carga burocrática que suponen un número importante de consultas con el primer nivel».