El número de alumnos que cursa Medicina es cinco veces inferior al de los años 80

Personal médico de la zona de quirófanos del Hospital Clínico de Valladolid. :: /Henar Sastre
Personal médico de la zona de quirófanos del Hospital Clínico de Valladolid. :: / Henar Sastre

La oferta de plazas Mir para especializarse también ha descendido, el 14,8% desde 2010

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Faltan efectivos médicos, desde su origen. Faltan incentivos para querer quedarse. Falta revisión de un modelo caduco. Y todo ello en una comunidad protagonizada por el envejecimiento, la dispersión y una altísima frecuentación a la consulta médica, inmersa además en un país en el que todas las comunidades comparten el mismo problema. Y falta voluntad política o no la hubo hace más de tres decenios cuando el diagnóstico sí se hizo, y varias veces, por diferentes entidades y con la misma advertencia: No va a haber médicos.

Un simple dato, las facultades de Medicina de Valladolid y Salamanca, las dos de Castilla y León, tienen cinco veces menos alumnos actualmente que en los años 80. Aunque se han recuperado algo las matrículas, de aquellos 1.998 estudiantes de los cursos de los años 70 se ha pasado a 362 entre ambas universidades este 2018-2019. La implantación de los 'números clausus' en 1978 –ante una desbordada bolsa de médicos parados–, sin apenas corrección posterior, ha provocado una importante carencia de licenciados, o ahora graduados, para especializar. Salamanca acoge en el presente curso 182 nuevos alumnos, los mismos que formaba en el siglo XVI.

En enero de 2008, la Consejería de Sanidad daba a conocer su propio estudio, cuantificó en 3.915 los médicos a incorporar antes de 2017 de especialidades hospitalarias y de Primaria. Un año más tarde anunciaba más dinero y medios, reclamaba la ampliación en 200 alumnos en las facultades –nunca se hizo– y más plazas Mir.

Y sobraron incumplimientos, porque las medidas anunciadas, en general, nunca llegaron a desarrollarse o no del todo o sin resultados: Ni aumentar marcadamente el número de candidatos a médico, ni hasta este año y con recatada prudencia, incrementar las plazas Mir, ni incentivar zonas de difícil cobertura (ahora hay previsiones al respecto) o fidelizar a los recién especializados con verdaderos logros. Al contrario, se implantó un Plan de Jubilaciones que 'liberara' de facultativos a los centros asistenciales para 'rejuvenecer' plantillas. Sacyl no tardaría mucho en dar marcha atrás y permitir llegar a los 70 en activo dada la escasez de recursos humanos.

El problema es especialmente acuciante en Atención Primaria donde, si bien es cierto que la oferta de este año marca todo un hito y la de médicos de Familia supone en todo el país el 28% del total, se ha tardado demasiado en recuperar oferta. En Castilla y León fueron 144 y actualmente 126. Un trabajo de CC OO al respecto cifra en el 14,8% el descenso desde 2010 a 2018.

La falta de profesionales llenaba titulares hace más de diez años

Es un 'déjà vu' (ya visto antes) en toda regla. Han pasado más de diez años, un poco menos del tiempo que se tarda en formar a un médico especialista –entre los seis de carrera y los cuatro de Mir– y el problema acuciante de falta de efectivos se convirtió en toda una preocupación, no se hablaba en el sector de otra cosa, incluso fuera de él; pero, al parecer, no pasó de ahí. Estudios hubo, y no pocos, del Sindicato Médico, de Satse con respecto a los enfermeros, del Ministerio de Sanidad y de la Junta, entre otros. Denuncias y polémicas, continuas. No solo por la falta de medidas para fidelizar a los que se forman en la comunidad y en España sino para preparar suficientes. Y mientras hace años pedían el certificado de idoneidad un contadísimo número de facultativos; ahora ya son 3.500 en toda España, denuncia la Cesm, y no para estudiar o investigar sino para trabajar en el extranjero.

«Inviable» calificaba hace escasos días el consejo de organizaciones colegiales de Castilla y León. «Inviable la asistencia sanitaria en términos mínimos de calidad de continuarse como hasta ahora», aseguraba su presidente José Luis Villarig tras mostrar, número a número, la gravedad de la situación.

Y en cuanto a la reclamada convocatoria extraordinaria, el sindicato Médico ya plante el primer problema. «No hay unidades docentes suficientes, no se reconoce al tutor, no se están haciendo las cosas nada bien», destaca José María Soto, de la Cesm de Castilla y León.

Apunta que, además, «se les forma y se van porque no se les dan unas buenas perspectivas laborales, ni en retribuciones, ni en recursos, ni en duración de contratos... las condiciones laborales son malas y lógicamente se van a donde son mejores», añade este portavoz del Sindicato Médico. Señala que, además, «se ha pasado de 150 plazas Mir para médico de Familia a solo un centenar». Y destaca asimismo que la Atención Primaria precisa medidas de urgencia como hacer efectivo de forma voluntaria trabajar hasta los 70 años, medidas de fidelización entre ellas contratos indefinidos, no solo a tres años como se ha ofertado, y mejorar las condiciones laborales de forma que no se sobrecarguen los cupos, racionalizar la asistencia y adoptar cambios en el modelo como pensar en centralizar consultas o en utilizar el transporte a demanda, entre otros».

Coinciden sindicatos con representación en el sector –Satse, CCOO, UGT, CSIF y la Cesm– en la necesidad de una revisión de modelo y en el rechazo a parchear los problemas. Las plataformas de la comunidad, protagonistas de las mareas blancas, también marcan líneas similares de recuperación de presupuestos y reorganización así como los vecinos a través de Cavecal que también participan en grupos de trabajo al respecto.

Por su parte, las tres sociedades de Medicina de Familia –Semergen, socalemFYC y SEMG– y el Colegio de Médicos de Valladolid –y en similares términos sus homónimos regionales– han elaborado una declaración conjunta sobre la situación en particular de Primaria. Destacan que es el eje fundamental de cualquier sistema de salud y que «asistimos a un deterioro progresivo que nos puede llevar a una situación insostenible para los profesionales e insatisfactoria para los ciudadanos».

Achacan el problema sobre todo a una «deficiente financiación histórica y a la ausencia de planificación estratégica a medio y largo plazo que nos han llevado a una preocupante falta de recursos humanos». Insisten en que «el modelo actual está claramente agotado» y en que, «si no se realizan cambios de calado importante, está abocado al colapso por varios motivos» y así destacan «la pérdida y fuga de profesionales por la precariedad de los contratos, el deterioro de las condiciones de trabajo, la sobrecarga asistencial, la burocratización de las consultas, la excesiva medicalización del sistema, la falta de continuidad asistencial por la desconexión entre niveles y por la insuficiente tasa de reposición a través del Mir». Así establecen un decálogo de medidas que abarcan desde la reiterada demanda, desde hace años, de que la AtenciónPrimaria reciba el 25% del presupuesto sanitario a reordenar los recursos humanos con tiempo para la formación; mejorar condiciones de trabajo; aumentar dotaciones de centros de salud o consultorios, desarrollo profesional y un Pacto de Estado, entre otras reivindicaciones.

La Consejería de Sanidad y todos estos agentes sociales trabajan ya en tres grupos de trabajo en el análisis de la situación y posibles propuestas. Son varias las medidas que ha barajado la Junta incluso la de contratar a licenciados sin especialidad, aunque ya ha dado marcha atrás en esto–; también reclamar más plazas para formación; ofrecer contratos de tres años a casi un centenar de profesionales que finalizarán su residencia en el mes de mayo; pedir un aumento de la oferta de residentes en las especialidades deficitarias, algo que se enmarca en un programa nacional y una convocatoria extraordinaria de Medicina de Familia y comunitaria dentro de la oferta Mir, entre otros.