Renfe inicia el traslado a los nuevos talleres de Valladolid con cuatro años de retraso

Los operarios trabajan en los nuevos talleres de Renfe. / R. GÓMEZ

Cerca de 700 empleados, doscientos de ellos de contratas, deberán estar en octubre en las naves

Jorge Moreno
JORGE MORENO

Renfe comenzó ayer por la mañana, con los tres primeros camiones, el traslado a las naves del nuevo complejo ferroviario del páramo de San Isidro, del material que actualmente tiene en las viejas instalaciones del paseo de Farnesio, en donde se realiza ahora el mantenimiento de unidades ferroviarias para el servicio Cercanías.

La Base de Mantenimiento Integral (BMI) de Valladolid tiene una superficie de 780.000 metros cuadrados, y en la misma está previsto que trabajen los 500 operarios que Renfe tiene en el viejo taller de Farnesio, y otros 200 más adscritos a contratas que realizan trabajos para la compañía. Aunque a comienzos del 2015 se anunció por parte de la Ministerio de Fomento la puesta en marcha de los nuevos talleres, el recorte presupuestario que afectó a la Sociedad Valladolid Alta Velocidad 2003, y la entrada en concurso de acreedores de la compañía asturiana ITK Ingeniería, que debía facilitar el material para las cabinas de pintura, han demorado la apertura. Todavía queda pendiente la entrega de dos lotes que le fueron adjudicados a esta empresa.

Hasta cuatro ministros de Fomento han pasado por el Gobierno central desde el año 2011 (José Blanco, Ana Pastor, Íñigo de la Serna y José Luis Ábalos), desde que las naves estuvieron terminadas.

El traslado está previsto que se prolongue unas 22 semanas (la fecha final se ha fijado para el 29 de septiembre de este año). Ayer comenzó con bogies, o pares de ruedas y ejes destinados para el rodamiento sobre las vías, así como elementos auxiliares como cilindros, frenos, y amortiguadores para trenes de la Serie 102 (Talgo). La previsión es que una veintena de operarios sean los primeros en trabajar en los próximos días, hasta que paulatinamente esté toda la plantilla, que deberá también en el futuro encargarse del mantenimiento de unidades de alta velocidad.

Precisamente este es uno de los objetivos de estos nuevos talleres, asumir parte de las revisiones y el mantenimiento de los trenes Alvia, Avant y AVE de Renfe, que realizan el tráfico de viajeros en líneas como la Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia-Alicante, o Madrid-Sevilla-Málaga. Actualmente, este tipo de trabajos se están efectuando en la Base que Renfe tiene en La Sagra (Toledo), al no estar finalizado el túnel entre Atocha y Chamartín que afecta no solo al tráfico de viajeros, sino también a la circulación de AVE.

Permiso municipal

A pesar de que los camiones han comenzado a llegar con los equipos, fuentes sindicales recordaron ayer que «todavía no se disponía de todos los permisos para que Renfe pudiera tener la titularidad de las naves». Entre ellos estaba la autorización del Ayuntamiento de Valladolid y de la Sociedad Alta Velocidad, para que la empresa ferroviaria pudiera ocupar las instalaciones.

Precisamente, en relación con este uso, el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, firmó al mediodía de ayer un decreto municipal por el que se autorizaba el «uso provisional del suelo donde se ubica la nueva Base de Mantenimiento Integral, a los efectos del traslado de la actividad de los talleres de Renfe de Campo Grande a San Isidro».

En 2016, Renfe Operadora y Renfe Fabricación y Mantenimiento solicitaron la utilización provisional de estas instalaciones, pero no fue hasta el 20 de noviembre de 2017 cuando Adif, Alta Velocidad y Renfe, junto con Sociedad Alta Velocidad, Junta de Castilla y León y Ayuntamiento de Valladolid firmaron un nuevo convenio para transformar la Red Arterial Ferroviaria que sustituía al de noviembre de 2002. En el nuevo acuerdo se recogía que dicho traslado «sería paulatino dada la magnitud» de la operación.

Salidas y entradas en los accesos, cafetería y luces

unque los sindicatos con representación en Renfe ven con buenos ojos este traslado, puesto que supondrá para el futuro más carga de trabajo y dar estabilidad a esta actividad de mantenimiento en Valladolid, recordaron ayer algunas de las deficiencias que han observado. Advierten de que en las entradas y salidas al complejo «se producirán atascos en la zona de la carretera de Soria, próxima a la rotonda de La Cistérniga». Este acceso está también cercano a la calle Aluminio, arteria principal del polígono de San Cristóbal, y donde el tránsito aumenta en horas punta. En la actualidad, mayoritariamente el personal del taller del paseo de Farnesio (unos 600) realiza el turno de mañana, entrando a las 7 y saliendo a las 15 horas. No está confirmado, por el momento, que se vaya a mantener este turno. Por otro lado, desde los sindicatos UGT y CGT se advirtió ayer de la falta luz en las farolas de la carretera de acceso, «porque fue robado el cable hace meses». También han pedido a la Gerencia que resuelva dónde los trabajadores podrán comer, «ya que no hay previsión de cafetería y la capacidad de los dos comedores es para unas 150 personas».

Por ello, el Ayuntamiento de Valladolid como titular del suelo en el Área Homogénea 5, donde se levantan los nuevos talleres, ha autorizado la ocupación y el uso de las instalaciones de forma provisional, para que todo el equipamiento de Farnesio y otro nuevo pendiente de instalar, se puedan realizar. La nave principal dispone desde hace meses de los bancos de trabajo y grúas para que el personal especializado pueda realizar la revisión de trenes de hasta 200 metros de longitud.

De los 780.000 metros cuadrados del nuevo complejo ferroviario, las naves de Renfe Integria ocupan 186.500 metros cuadrados, mientras que la ocupación que tengan en el futuro las empresas Adif y Redalsa, que trabajan en el polígono de Argales, ocuparán otros 343.300 y 171.500 metros cuadrados, respectivamente. Para el 15 de abril, está previsto que comience a llegar el personal del taller de Farnesio.

Técnicos destinados en el nuevo taller calificaron las instalaciones como «las mejores para el mantenimiento que tiene la compañía en España, yaunque está pendiente el finalizar la variante ferroviaria, que es paralela a la Ronda VA-30, ahora se podrían recibir unidades de alta velocidad por el desvío norte de la estación de Tres Hermanos, cerca de Cabezón de Pisuerga». Este ramal, con doble ancho y catenaria, parte unos kilómetros más allá de la estación Campo Grande, a donde llegarían las unidades de alta velocidad de Madrid, Palencia o León.

.

.