El riego se complica en el Bajo Duero y Las Cogotas pese al buen estado de la cuenca

El río Adaja, a su paso por Valladolid, con el caudal muy bajo. /El Norte
El río Adaja, a su paso por Valladolid, con el caudal muy bajo. / El Norte

A nueve días del inicio de la campaña, los embalses se encuentran al 78% de capacidad

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJO

La «excelente» situación en la que quedaron los embalses de la cuenca del Duero la pasada campaña es la que va a permitir que la presente, la que arrancará oficialmente el 1 de abril, se desarrolle con «normalidad» en la práctica totalidad de los sistemas.

Así lo confirma el jefe de área de Explotación de la Confederación Hidrográfica del Duero, José Antonio Ruiz, que al mismo tiempo es consciente de la escasez de lluvias durante el recientemente abandonado invierno. «Estamos en situación de sequía hídrica», lo que se va a traducir en que aquellas zonas que tenían un peor punto de partida, no tengan garantizada la campaña de riego a día de hoy.«La situación es mejor que en 2016-2017 pero no está garantizada la campaña en el Pisuerga-Bajo Duero y también es singular la situación del Adaja; en el caso del embalse de Las Cogotas no es que no haya ganado sino que en este periodo otoño-invierno ha ido perdiendo volumen», matiza.

No obstante, hace un llamamiento a la prudencia: «Hay margen. El año pasado la primavera fue húmeda y determinante en todos los aspectos y los cultivos tradicionales se regaron desde el cielo, no hubo desembalses hasta prácticamente la segunda quincena de junio por lo tanto, no hay nada definitivo y menos en el Adaja». Sobre el terreno, esto ha hecho que varias comunidades de regantes hayan adelantado el riego en cereales y remolachas, pero tal y como sucedió en el nefasto 2017, lo que se determine ahora en algunas juntas de explotación no será definitivo.

«Lo normal es que a finales de abril o primeros de mayo nos volvamos a emplazar para ver si se pueden ajustar las dotaciones», adelantó. El pasado lunes comenzaron esas juntas en las que se aprovecha para comentar la situación y discutir las propuestas que hacen las comunidades de regantes. Adaja celebró la suya el pasado miércoles y el Pisuerga-Bajo Duero lo hará el próximo día 27. A primeros del mes de abril se reunirá la comisión de desembalse que definirá los volúmenes mínimos que hay que dejar en cada presa a final de campaña.

De momento, los datos son contundentes y, mientras que el conjunto de los embalses están al 78% de su capacidad, Las Cogotas tan solo almacena el 45,7%; Cervera el 56,6% y Aguilar al 64,1%. A juicio del presidente de la comunidad de regantes Río Adaja, Juan José Rodríguez, «está asegurado el riego de una cuarta parte de la superficie que tenemos».

Dicho de otro modo, si de media necesitan 6.000 metros cúbicos por hectáreas, ahora mismo no se garantizan más de 2.000. «De momento, la gente está sembrando lo que tiene garantizado y habrá que esperar porque las perspectivas son complicadas», concreta. Esa comunidad ya tiene agua disponible desde esta misma semana «porque los cereales piden agua y las remolachas o cebollas tienen que nacer así que nos van adelantando parte del agua para intentar salvar lo sembrado».

Hacer trasvases

Por otro lado, en el sistema Pisuerga-Bajo Duero se muestran expectantes ante lo que pueda suceder en la reunión del miércoles, «La situación está fastidiada», reconoce el presiente de la comunidad de Regantes del Canal de Toro, Pedro Pablo Ballesteros.

«Hasta ahora, la gente estaba echando abono y preparando las tierras con normalidad pero ya hay preocupación y no se deciden por la siembra total». Ballesteros insiste en que «el cereal no paga las inversiones tan fuertes en modernización que se han hecho aquí y otro año más así no se aguanta, por eso voy a proponer algo con lo que ya se especuló en 2017». De momento no quiere adelantar mucho «pero antes de que lleguen los enfrentamientos entre nosotros creo que hay que hablar de junta a junta y, si fuera posible, que no conozco los datos, que se hagan trasvases si a alguno le sobra agua, pero esto hay que hablarlo ahora, con tiempo».

Desde la comunidad de regantes del Canal de Tordesillas, su presidente, Miguel Ángel Peláez, insiste en que la situación pinta «mal». «La gente está preparando las tierras, se han sembrado algunas patatas y bastante cereal y en función de la dotación que nos den, con eso contaremos». Asegura que los agricultores están actuando «con precaución» dado que las inversiones en abonos o semillas «valen mucho y si te cortan a mitad de campaña. No estamos para bobadas», sentencia. Recuerda que en 2017 se cortó la campaña de riego por la escasez de agua, en 2018 la situación forzó a muchos regantes a optar por los cereales y «como este año venga con limitaciones, no hay quien lo aguante después de las modernizaciones».

Riaño y Barrios de Luna

En esta cuenca de contrastes, la situación que se vive en Barrios de Luna y Riaño es totalmente distinta superándose «un poco» los niveles de resguardo que se ajustan en función del mes y de si existe nieve en la cabecera, por lo tanto, hay que desembalsar más de lo habitual.

Durante esta semana se llevó a cabo en Riaño lo que se denomina un caudal generador o 'avenida artificial' con el objetivo de contribuir a la limpieza de los fondos de los ríos y mejorar las condiciones y disponibilidad del hábitat fluvial. La intención del Organismo es que esta crecida artificial se realice también la semana siguiente en Barrios de Luna, cumpliendo así lo establecido en el Plan Hidrológico del Duero (PHD).

Desde la CHD confirman que «la buena situación de los embalses leoneses garantiza la campaña de riego en la zona y permite, por tanto, desarrollar esta actuación medioambiental y de seguridad de las presas en la cuenca».Desde Asaja, por ejemplo, no comparten esta medida y justifican que en los ríos leoneses son frecuentes cada año las fuertes avenidas, por lo que no ven necesario «hacer experimentos provocando avenidas artificiales con el consiguiente despilfarro de un bien escaso».