El Supremo obliga a una madre a reconocer la paternidad de su hijo y a incluir los dos apellidos del padre

Sede del Tribunal Supremo en Madrid. /BALLESTEROS-EFE
Sede del Tribunal Supremo en Madrid. / BALLESTEROS-EFE

La sentencia ratifica otra de la Audiencia de Valladolid donde se reconocía el derecho del demandante, que no reclamó tras más de 6 años

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

El Tribunal Supremo ha reconocido el derecho de filiación de un padre de Valladolid, a poder poner sus dos apellidos a un hijo nacido en el año 2008, y respecto al cual no había mantenido prácticamente relación de convivencia con él y su madre.

Ésta se había opuesto en los tres procedimientos civiles que había mantenido con su anterior pareja sentimental, por considerar que el reconocimiento de la filiación paterna de carácter no matrimonial le podría causar al niño mayores problemas en su entorno social, educativo y cambios en documentos en el DNI o en la tarjeta sanitaria.

La madre no había negado que el menor fuera fruto de la relación que ambos progenitores habían mantenido unos meses, si bien expresó que fue abandonada por el demandante nada más conocer el embarazo de ésta, e instándole incluso a no seguir adelante con el mismo.

Se da la circunstancia que la propia familia paterna conoció en todo momento el nacimiento del niño, que llegó a tener contacto con los abuelos paternos que, según la primera sentencia de la Audiencia Provincial, prestaron ayuda económica a la madre y dando propinas al pequeño.

Por el contrario, para rechazar la filiación, la mujer alegó durante el pleito civil que el padre tampoco se preocupó de las necesidades de su hijo en todo su tiempo. De hecho pasaron seis años hasta que presentó la demanda en un juzgado de Valladolid.

Durante el interrogatorio en 2016, la progenitora, que tiene otra nueva pareja que no procedió a adoptar al menor, admitió que su hijo sí sabía que el demandante era su padre.

Los apellidos, segundo y cuarto del progenitor

Aunque éste había solicitado el reconocimiento de la paternidad como hecho biológico, con las implicaciones legales derivadas que ello conllevaría en el futuro para el mismo, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo solo acepta la afiliación y que los apellidos paternos del menor sean en segundo y cuarto lugar al no existir acuerdo entre ambos progenitores.

De este modo el alto tribunal mantiene el fallo de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Valladolid, que a finales del año 2017 reconoció este derecho paterno si bien admitiendo la preferencia del orden de los apellidos de la madre respecto a los del padre.

La sentencia del Supremo, que impone a la progenitora las costas de dos de los recursos (el Juzgado de Primera Instancia número 9 de Valladolid le dio, sin embargo, la razón por entender que este cambio de apellidos podría generar mayor perjuicio en el hijo), obliga de oficio a modificar la inscripción del nacimiento en el Registro Civil.

El Ministerio Fiscal defendió el mantenimiento de los dos apellidos de la madre con los que fue inscrito el niño, algo a lo que el padre nunca se opuso, ni en la vista celebrada en Primera Instancia, ni el recurso que planteó ante la Audiencia Provincial.

En este sentido, el Supremo recuerda que en un anterior fallo, de noviembre del 2017, sobre un caso similar, ya se pronunció sobre el desacuerdo de los progenitores respecto al orden de los apellidos del hijo, y en este litigio no puede admitirse «la supresión de los apellidos del menor para que sólo aparezca inscrito con los de la madre».

Derecho de la personalidad del menor

Recuerda en este sentido que en los principios de la ley 20/2011 del Registro Civil se establece que «el nombre y apellidos se configuran como un elemento de identidad del nacido derivado del derecho de la personalidad, y como tal se incorpora a la inscripción de nacimiento». En la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Eduardo Baena Ruiz, se señala si bien la ley intenta avanzar en la igualdad de género prescindiendo de la histórica prevalencia del apellido paterno frente al materno, permitiendo que ambos progenitores sean los que decidan el orden de los apellidos, en el presente caso, a falta de desacuerdo tras la filiación, la norma traslada al encargado del Registro el orden de los mismos atendiendo al interés superior del menor.

«Si ello se traslada al caso de autos la conclusión es que la conformidad inicial sobre los apellidos solo puede venir referida a su orden, y no a la supresión de los de un progenitor, pues ello, en principio, iría en contra de la previsión legal y del interés del menor», dice el Supremo.

Por todo ello, los seis jueces del alto tribunal no aprecian motivo legal para que el nombre del niño no se acompañe con los apellidos de ambos progenitores, pero fijan al respecto que tenga preferencia los de la madre respecto a los del padre, es decir, que el hijo conserve el primer y tercer lugar los maternos, y en segundo y cuarto los paternos.

El Supremo señala, por último, que no existe fraude por parte del padre a la hora de solicitar esta filiación puesto que el mismo es conocedor de lo que ello implicaría a los efectos de fijar en el futuro una posible pensión alimenticia para su descendiente.

Por todo ello, los jueces no aprecian motivo legal para suprimir los apellidos paternos, y aceptan la combinación que había fijado la Sección Primera de la Audiencia de Valladolid.