La tonelada de paja se está pagando 33 euros más cara que hace un año

Los operarios de una empresa de Paredes de Nava, Palencia, mientras están empacando./
Los operarios de una empresa de Paredes de Nava, Palencia, mientras están empacando.

Las bajas producciones de cereal debido a la sequía han derivado en que en la lonja de Salamanca se cotice a 66 euros

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJO

Los bajos rendimientos del cereal debido a la sequía han derivado en que la producción de paja sea escasa de manera generalizada en toda la comunidad, especialmente en la parte sur.

Tal y como rige la ley de la oferta y la demanda, con menos producto en el mercado los precios se han disparado llegando a cotizar en la Lonja de Salamanca, esta misma semana, la tonelada de paja (paquete grande) a 66 euros, 33 euros más que hace un año.

«La situación es generalizada», comenta el vocal de Asaja en la mesa de cereal de la lonja salmantina, Raúl del Brío. «Burgos es la única excepción y de ahí y de las reservas almacenadas se va a surtir toda Castilla y León».

Las provincias que más consumen son Salamanca y Ávila debido a la importante cabaña ganadera y Del Brío matiza que «quizás la paja en origen está más barata pero donde se marca el precio es en destino. La diferencia en el transporte de la misma es lo que hace que más o menos esté en todos los sitios igual».

En la lonja, que depende de la Diputación de Salamanca, lo que hacen es «marcar un precio de referencia» y asegura que la nota predominante este año a la hora de fijar una cantidad para la paja ha sido la del consenso. «Vamos viendo cómo se mueve el mercado, la escasez es importante y no ha habido problemas para fijar el precio actual pero como referencia que es, habrá quien la haya vendido más cara y quien la haya vendido más barata».

Otra persona que conoce a la perfección este mercado es César Infante que se dedica a la venta de paja y está asentado en la localidad palentina de Paredes de Nava donde mantiene una empresa de empaquetado de paja.

«Por mi zona ha habido muy poca paja; pueden haber salido dos paquetes por hectárea de secano y siete u ocho en los regadíos». Divide su entorno más próximo de Medina de Rioseco (Valladolid) a Carrión de los Condes (Palencia), «de ahí para arriba, hacia Burgos, no ha sido mal año». Lógicamente, la producción de cereales en regadío es poco significativa si se compara con el secano por lo que el volumen de paja resultante tampoco es muy grande.

César es consciente de que a estos precios, «una ganadería que el año pasado metiera diez camiones de paja, este año con tres o cuatro se arregla». También apunta el interés por parte de las deshidratadoras por este producto desde hace unos años.

«No es bueno para nadie»

La opinión de Infante es que a pesar del precio, al ganadero no le queda otro remedio que adquirir algo de paja, «no se puede retirar definitivamente pero sí se puede acortar, al final lo tiene que pagar, no hay más remedio».

Este profesional de la agricultura entiende que la situación «no es buena para nadie » , ni para el que vende ni para el que compra. «El año pasado hacía 400 paquetes diarios y este año 100 al día. Queremos vender barato y producir mucho, es bueno para todos. Al final se vende a este precio porque el mercado está así, pero prefiero que haya mucha».

Mientras que Raúl del Brío considera que es «atrevido» vaticinar lo que puede suceder de aquí a unos meses, César Infante intuye que «se va a poner a 78 euros la tonelada, más no porque es inasumible».

El vocal de la lonja salmantina incide en que «todo va a depender del clima y si se recuperan los pastos, la paja bajará; si no llueve, la escasez va a seguir aunque paja hay, el abastecimiento está asegurado, otra cosa es el precio que aguante cada uno».

La teoría de muchos ganaderos es que «para comprar caro siempre hay tiempo» además, en un momento en el que «ha bajado el precio de la carne por el atasco de añojos grandes y ha repercutido en el precio de los pasteros», comentan los profesionales del vacuno salmantino.

Por último, tampoco se puede olvidar que ha sido un mal año para los forrajes y por lo tanto, «también han valido bastante » , manifiesta César Infante.

Esta situación no es ajena al sector agrario pues ya en el año 2017, con una sequía mucho más fuerte, se vivió la misma situación.