Afal, la edad de oro de la fotografía

Copia de época de una foto de la serie 'El Álbum de Isabel' realizada por Gonzalo Juanes en 1956./Familia Autric-Tamayo / Museo Reina Sofía
Copia de época de una foto de la serie 'El Álbum de Isabel' realizada por Gonzalo Juanes en 1956. / Familia Autric-Tamayo / Museo Reina Sofía

El Reina Sofía revisa el legado de quienes renovaron el género en plena dictadura

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Cuando Juan Goytisolo retrataba con prosa demoledora en 'La Chanca' la vida miserable en los arrabales de Almería, en la ciudad andaluza germinaba un grupo jóvenes inquietos llamados a renovar la fotografía en España y a superar la grisura y la censura en la que estaba atrapada desde la posguerra. Un grupo pionero y determinante, Afal, que en plena dictadura cambió el paso de la fotografía y sobre el que el Reina Sofía regresa para revisar su legado a través de 200 imágenes de trece de sus miembros tras recibir una importante donación la familia Autric-Tamayo. Unos generosos donantes que critican con amargura y dureza la ausencia de una ley de mecenazgo en España.

El renovador colectivo se creó en torno a la revista 'AFAL', especializada en fotografía y cine, que se publicó durante siete años (1956-1963). La dirigían desde su ciudad dos almerienses, José María Artero García (1928-1991) y Carlos Pérez Siquier (1930), quien fotografió el barrio de La Chanca a mediados de los sesenta. Caracterizada por la independencia de sus planteamientos y la frescura de su tono, pronto atrajo a fotógrafos inquietos de toda España y se convirtió en el motor de la renovación de la fotografía española refrescando la aridez de una larga posguerra.

'Una aproximación a Afal' se titula la exposición, incluída en PHotoEspaña y en cartel hasta mediados de noviembre. Ha sido posible gracias a la excepcional donación de Adolfo Autric y Rosario Tamayo al Reina Sofía. El museo que dirige Manuel Borja-Villel exhibe 200 imágenes de las 650 obras de una cesión que enriquece su colección sobre Afal, ampliada en los últimos años con donaciones de la Fundación Alberto Schommer -ha aportado doce imágenes de Vitoria en 1955- y gracias a la generosidad de Carlos Pérez Siquier, Agustín Pániker y otros fotógrafos y herederos de Afal.

Ramón Masats, ayer, ante su foto más famosa.
Ramón Masats, ayer, ante su foto más famosa. / EFE

«La donación es una muestra de mecenazgo participativo a pesar de una normativa mentirosa, discriminatoria, farragosa e injusta», denunció Autric al presentarla. «Pese a las promesas, ningún gobierno ha puesto una ley que responda a las expectativas y es muy difícil que iniciativas como las nuestras prosperen con esta legislación», agregó el donante, para quien Afal «representa la edad de oro de la fotografía española».

La exposición incluye instantáneas de trece creadores de muy distintos orígenes e intereses: Joan Colom, Gabriel Cualladó, Francisco Gómez, Gonzalo Juanes, Ramón Masats, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, Francisco Ontañón, Carlos Pérez Siquier, Leopoldo Pomés, Alberto Schommer, Ricard Terré y Julio Ubiña. Todos captaron su imágenes en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado y su denominador común tener su núcleo y su lugar de encuentro durante dos décadas en Almería.

Iconos

Hay iconos como la foto del seminarista que trata de parar un chut con su sotana al viento en una gran estirada captada por Ramón Masats, o las imágenes de la serie 'La calle' que Joan Colom dedicó las meretrices del barro chino de Barcelona. Con copias de época, material documental, cine y otros elementos audiovisuales, la muestra se articula en torno a los conceptos que marcaron aquellos años. Las tensiones estéticas y los planteamientos vitales que definieron a los fotógrafos del grupo, «enmarcados entre el formalismo y el documentalismo, el humanismo y la experimentación, el reportaje y el ensayo», explica Laura Terré, hija de Ricard Terré y comisaria de la exposición.

Recordó la comisaria como Afal «se enfrentó a la censura» y a la «imperante tendencia pictorialista y propagandista para ser el motor de la renovación» y como sus fotos «dan contexto a la época de la dictadura». «A veces se olvida qué es una dictadura y estas fotografías ponen caras», destacó Terré, para quien estas imágenes «hablan del presente pese a mostrar historias de hace muchos años».

Terré ayudó a los donantes a realizar unas adquisiciones que buscaban cubrir las lagunas de museo. «El objetivo inicial era adquirir 80 fotos y al final fueron más de 500», aclaró Autric matizando que lograron muchas «a un precio muy por debajo de su valor» gracias a la disposición de los fotógrafos y sus familiares. El museo no tenía fondos y se las cedió con tres condiciones. «Que fuera una exposición con vocación viajera, que tuviese una sala permanente y que se hiciera un catálogo libro. Y todas se han cumplido», se felicitó Autric.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos