Chillida Leku resucita en el siglo XXI

Detalle del Arco de la libertad con el caserío Zabalaga al fondo. /Chillida Leku
Detalle del Arco de la libertad con el caserío Zabalaga al fondo. / Chillida Leku

El museo refuerza su apuesta por un modelo privado de gestión y reabre cambiando un pasado de pesadilla por un futuro «esperanzador»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIHernani (Guipúzcoa)

Sin rencor y con enorme entusiasmo. Así afronta Luis Chillida, hijo de Eduardo Chillida (1924-2002), el «esperanzador» futuro del Chillida Leku del siglo XXI. Ocho años después de su cierre parcial por insalvables problemas económicos y políticos, tras una dolorosa y oscura travesía del desierto y superada una negrísima etapa de desencuentros con la administraciones vascas, resucita felizmente el museo al aire libre que soñó el escultor español más universal del siglo XX, que se dispone a reabrir sus puertas bajo un nuevo modelo de gestión.

De fallida intentona de articular un modelo mixto en el que se griparon todos los resortes, opta ahora por uno decididamente privado en el que llevarán la batuta los galeristas suizos Manuela Hauser e Iwan Wirth y los más influyentes del mercado mundial del arte, según la revista Art Review. Merced al acuerdo alcanzado a finales de 2017 con los descendientes del artista, la firma 'Hauser & Wirth' se hace en exclusiva con la administración de la Sucesión Chillida y la gestión de Chillida Leku (el lugar de Chillida), donde prima de nuevo el orden y el concierto.

«No hay mal que por bien no venga», dice sin ambages y más que risueño Luis Chillida, séptimo de los ocho hijos escultor donostiarra y de Pilar Belzunce (1925-2015), presidente de la Fundación Chillida-Belzunce y encantado de dejar atrás «momentos muy duros en los que el esfuerzo y la dedicación de la familia no sirvieron para nada». Está seguro de que el museo y el legado su padre «estarán ahora donde siempre debieron estar». Y será gracias al acuerdo privado que «nos llena de ilusión» y que dará nuevo impulso comercial a la obra de su padre en Estados Unidos y Asia . «No se llegó a un acuerdo con las instituciones pero hemos logrado este, que nos lleva a un nuevo punto de partida en el que buscaremos lo mejor para el museo el siglo XXI», plantea Luis Chillida.

FICHA:

Qué:
Eduardo Chillida. Ecos.
Dónde:
Chillida Leku. Barrio Jáuregui 66. Hernani (Guipúzcoa). www.museochillidaleku.com
Cuándo:
del 17 de abril hasta finales de septiembre (prorrogable)
Cuánto:
Entrada general 12 euros.

«No veíamos que fuera posible seguir», dice de la fallida fórmula que implicaba al Gobierno Vasco, la Diputación de Guipúzcoa, los ayuntamientos de San Sebastián y Hernani, y el Ministerio de Cultura, y en el que los dos primeros debían aportar 50 millones de euros cada uno para adquirir la colección. Un dinero que nunca llegó. «No soy rencoroso, pero creo que ahora llegaremos a un nivel de excelencia que no alcanzaríamos con un acuerdo institucional». «Entonces había que vender el museo para mantenerlo. Hoy el futuro está garantizado», se felicita Luis Chillida, director de Chillida Leku en su primera etapa.

«Miro al futuro y no al pasado y tenemos al alcance lo que soñábamos» agrega mirando hacia atrás sin ira. «No hubo mala voluntad, no nos sentimos maltratados y no pasaremos factura. Estamos para celebrar un momento ilusionante, en la Primera División, con un museo como el que se merece nuestro padre,q ue estaría hoy muy contento», se ufana. «Era lo mejor que nos podía pasar; está claro que es mucho mejor lo privado que lo público», afirma recordando que con aquella formula fallida «el museo era inviable».

Confirma que la familia «tiene obra para vender» y que de hacerlo será «de forma ordenada». Recuerda aquí cómo su madre era partidaria de mover la obra de su marido. «Si todo se queda en el museo no será bueno para para la obra de tu padre me decía»

Valor y precio

Se niega hablar de dinero y a dar detalles de un acuerdo económico a todas luces satisfactorio «entre una galería y una sociedad familiar». «Si hubiera dinero público por medio habría que explicarlo, pero al ser privado no hay por qué», dice del acuerdo que convierte a 'Hauser & Wirth' en representantes mundiales de la Sucesión Chillida. «El valor lo aporta uno, el precio lo ponen los demás, repetía mi padre», dice Luis Chillida que se refugia en la rotunda frase para no desvelar los detalles del acuerdo con los suizos. «Nunca tuvimos una galería de tanta exclusividad. Firmamos un acuerdo a largo plazo con garantías de continuidad y afrontamos el futuro de la manera más ordenada y profesional. Nos vendrá bien caminar juntos», se felicita.

«Antes había que vender el museo para mantenerlo», lamenta Luis Chillida sin «ningún rencor» hacia las instituciones vascas

Durante los diez años que estuvo abierto la medida de visitas fue de 86.000 anuales. El año de máxima afluencia se llegó a las 96.500 y se bajó a 76.500 el de menos demanda. Nunca se cerró de todo y en los 'años oscuros' pasaron por Hernani más de 50.000 personas. «Ahora hay otro contexto, otra situación; no existe la amenaza del terrorismo y creemos que la asistencia estará muy por encima de esos números», vaticina.

Nuevo equipo

La catalana Mireia Massegué, hasta ahora responsable del Gaudí Exhibiton Center en Barcelona, es la nueva directora de Chillda Leku, que reabre al público el día 17 con 'Ecos', una exposición temporal con un centenar de obras comisariada por Ignacio Chillida, otro hijo del escultor. Hasta 43 de las piezas de gran formato se mostrarán en las campas y 60 en el caserío del siglo XVI, en un recorrido por toda trayectoria de Eduardo Chillida, de los los años 40 al 2000.

Dedicará especial atención al 'Peine del viento', la obra más popular y querida de Chillida: las tres piezas de hierro incrustadas desde 1977 en las rocas donde San Sebastián batalla con el mar, a los pies del monte Igueldo y que los donostiarras querrían ver declarada como patrimonio de la humanidad.

El arquitecto argentino Luis Laplace, con la ayuda de Jon Essery Chillida, nieto del escultor, ha renovado los espacios de servicios, y el paisajista holandés Piet Oudolf ha rediseñado y dignificado los difíciles accesos. Hay dos nuevos pabellones en la entrada del recinto con un centro de recepción de visitantes, una tienda-librería, una cafetería-restaurante -Lurra-, que comanda el cocinero Fede Pacha, y una pequeña sala de exposiciones para obras de papel.

El sueño de Chillifa Leku se transformó en pesadilla en enero de 2011. Una década después de su apertura, se cerraba parcialamente el museo soñado por Eduardo Chillida y Pilar Belzunce a quince minutos en coche del centro de San Sebastián. En las once hectáreas de la campa de Zabalaga, rodeada de robles, hayas y chopos, se despliegan de nuevo las imponentes piezas de hierro, acero, granito. En un caserío del siglo XVI, una portentosa edificación de piedra, madera y cristal, alberga otro centenar de obras de medianas y pequeñas