'Cinema paradiso', el filme con más besos

Fotograma del final de 'Cinema paradiso'./
Fotograma del final de 'Cinema paradiso'.

La cinta de Giuseppe Tomatore contiene, en su último minuto, más de cincuenta de los más famosos besos de la historia del cine

Boquerini .
BOQUERINI .

La historia del cine está llena de besos, sobre todo de besos de amor. Difícil es contabilizarlos pero resulta evidente que la película con más besos es 'Cinema Paradiso', que en su último minuto contiene más de los 50 besos más famosos dados en el cine.

La película, dirigida por Giuseppe Tornatore (fue su segundo largometraje), protagonizada por Philippe Noiret, Jacques Perrin, Antonella Attili, Enzo Cannavale, Isa Danieli, Leo Gullotta o Marco Leonardi, y con una inolvidable banda sonora de Ennio Morricone, es todo un homenaje de amor al cine a través de la historia de uno de esos pequeños cines de pueblo y de la amistad de su protagonista con un chico del lugar fascinado por las películas que, con los años, llegará a ser un importante director de cine. Narrada en forma de flashback, se inicia cuando ya consagrado, el director regresa a su pueblo, del que partió de joven y al que no había regresado nunca, ante la noticia del fallecimiento de una persona. El muerto es el proyeccionista del cine del pueblo, ahora completamente abandonado, que inculcó al muchacho su pasión por el cine. El protagonista rememorará aquella amistad, así como sus años de adolescente con su primer amor. La escena final, en que el director ve en una pantalla todos aquellos besos suprimidos por la censura del cura del pueblo, es de una profunda emoción. Un canto de amor al cine y a la vida.

Cuando a las ocho y media de la mañana de un lunes de mayo de 1989 una película llamada 'Cinema Paradiso', procedente de Italia, se presentaba en el Festival de Cannes de un desconocido llamado Giuseppe Tornatore, nadie apostaba por ella. Se había estrenado en Italia y había sido un fracaso, por lo que muchos de los presentes en Cannes decidieron que aquella jornada se evitaban el madrugón y podrían recuperar algunas horas más de sueño. Sin embargo al acabar la proyección, tras interminables minutos de aplausos, todos los presentes avisaros a amigos y colegas para que no se perdiesen la película en las siguientes proyecciones.

Un parto complicado

La llegada a Cannes de 'Cinema Paradiso' no fue fácil. La película tuvo un parto complicado. Tornatore se basó en una historia real, la del cura de un pueblo que siempre veía las películas antes de ser proyectadas y cortaba los besos y las escenas que consideraba subidas de tono. El director unió este relato con la historia del charcutero de su pueblo, que de pequeño había sido monaguillo en una iglesia y cuando el proyeccionista no reintegraba los besos a las bobinas, los robaba. La película se rodó en varias etapas entre 5 de diciembre de 1987 y el 11 de septiembre de 1988 en localizaciones de Sicilia: Palermo, Bagheria, Castelbuono, Cefalú, Chiusa Sclafani, Palazzo Adriano (lugar donde se ubica la plaza donde está situado el Cinema Paradiso), Santa Flavia, San Nicola y L'Arena, y se estrenó en Italia el 17 de noviembre de aquel año. La versión de Tornatore, duraba tres horas, y el montaje que llegó a los cines dos horas y media. Existe una versión del director con aquellas tres horas.

La secuencia final de la película.
La secuencia final de la película.

En su estreno en Italia pasó desapercibida. Sólo recuperó algo de dinero en Sicilia, donde se había rodado. Su productor Franco Cristaldi, responsable de títulos como 'Amarcord', de Federico Fellini; 'Cristo se paró en Éboli, de Francesco Rosi o 'El nombre de la rosa', de Jean-Jacques Annaud, decide presentarla a la selección dde Cannes, no sin antes realizar una poda (con la que no estaba de acuerdo Tornatore), dejándola en 124 minutos. Entre las escenas suprimidas están muchas de la pareja de enamorados adolescentes y su reencuentro muchos años después en una tienda de Roma. Con esos 124 minutos (conocida como la versión de Cannes), se vuelve a estrenar en Italia, siendo un enorme éxito. A España llega el 18 de diciembre de 1989 siendo vista por más de un millón de personas, un éxito personal de su distribuidor, el desaparecido Antonio Llorens de Lauren Films, que cuando vio la película aquella mañana de mayo en Cannes, se dio cuenta de su potencial y luchó por lograr los derechos para España. La película se repuso en España hace tres años, logrando 10.000 espectadores en sus primeros días de exhibición, pese a que en muchas salas solo se pudo ver en sesiones de horario limitado.

En los Oscars 'Cinema Paradiso' vivió una pequeña polémica: Francia, que había presentado 'La pasión de Camille Claudel', protestó por considerar que el filme presentado por Italia a los premios no era el original. Pero el reconocimiento fue tal que nadie se atrevió a poner en duda su triunfo y los franceses aceptaron que el Oscar a la mejor película extranjera lo lograsen Tornatore y Cristaldi. Fue el tercer Óscar para el productor.

Carrusel de besos

Volviendo a los besos, en la película, todos los besos que el cura había censurado de las películas que se proyectaban en el pueblo, los había guardado el proyeccionista, y empalmando los cortes formó un gran carrusel de besos que deja en herencia al futuro director, que este ve en una sala privada de proyección al regresar del entierro de su mentor. Tornatore quería que el proyeccionista de aquella pequeña bobina de besos fuese Federico Fellini, pero fue Cristaldi quien sugirió que el personaje, al que apenas se ve, fuese interpretado por el propio Tornatore. ¿Y qué besos se podían ver en aquel carrusel final? La respuesta es que ahí están muchos de los más famosos de la historia del cine, entre ellos los de Vittorio Gassman y Silvana Mangano en 'Arroz amargo', el de Cary Grant y Rosalind Russell en 'Luna nueva', el que Jane Russell da a la cámara en 'El forajido', los de Charlie Chaplin y Georgia Hale en 'La quimera del oro', el de Errol Flynn y Olivia de Havilland en 'Robin de los bosques', el de Rodolfo Valentino en 'El hijo del Caíd', los de James Stewart y Donna Reed en '¡Qué bello es vivir!', el de Totò Mignone en 'La tierra tiembla', los de Marcello Mastroianni y Maria Schell en 'Noches blancas', el de Jean Gabin en 'Los bajos fondos', el de Helen Hayes y Gary Cooper en 'Adiós a las armas', los de Alida Valli y Farley Granger en 'Senso', el de Vittorio Gassman en 'El caballero misterioso', el de Anna Magnani en 'Bellíssima', los de Greta Garbo y John Barrymore en 'Grand Hotel', los de Spencer Tracy y Ingrid Bergman en 'El extraño caso del Dr. Jekkyll' o el de Clara Calamai en 'La cena delle beffe'.

 

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