Gastrohistorias

¿Por qué la fruta de la pasión se llama así?

Ilustración botánica de Passiflora edulis (Wellcome Collection CC BY) y símbolo cristiano de la Pasión./
Ilustración botánica de Passiflora edulis (Wellcome Collection CC BY) y símbolo cristiano de la Pasión.

Su nombre no tiene nada que ver con un supuesto efecto afrodisíaco, sino con que la flor de la maracuyá recordara a los descubridores de América los símbolos de la pasión de Cristo

Ana Vega Pérez de Arlucea
ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEAMadrid

Ahora que la fruta de la pasión o maracuyá es cosa poco menos que habitual en nuestras vidas y ya no resulta tan exótica como años atrás, estamos tan acostumbrados a su particular nombre que no reparamos en él. ¿Por qué de la pasión? ¿Pasión sobre qué? Conozco a gente que lleva toda su vida creyendo que esta fruta debe de tener algún efecto afrodisíaco; otros piensan que su origen tropical, rumbero y multicolor, le valió tal denominación. En realidad la fruta de la pasión se llama así por una curiosa relación establecida en el siglo XVI entre sus flores y los símbolos cristianos de la pasión y muerte de Jesús.

Cuando los españoles llegaron a América, se encontraron allí con una familia de plantas desconocida hasta aquel momento cuyas flores eran muy singulares. En ellas creyeron ver reflejada la crucifixión de Cristo: desde los enroscados zarcillos, similares a los látigos usados en la flagelación, hasta los tres pistilos correspondientes a los tres clavos de la cruz pasando por los pétalos y sépalos (en número igual al de los apóstoles), sus cinco estambres (los cinco estigmas o heridas)o los filamentos purpúreos (la corona de espinas) que adornan la flor. Así pues, parece ser que alguno de los primeros religiosos que estudiaron la flora tropical americana decidió llamarlas flos passionis, pasionarias o flores de la pasión.

Flor de la familia de las Passifloras. Wikimedia Commons CCPD.
Flor de la familia de las Passifloras. Wikimedia Commons CCPD.

Los misioneros portugueses las bautizaron en Brasil como «flor das cinco chagas» o flor de las cinco llagas, pero triunfó más el nombre español, con el que con el tiempo pasarían a entrar en la taxonomía oficial. El género Passiflora comprende casi 400 especies entre las que destaca especialmente la Passiflora edulis, cuyo delicioso fruto es actualmente conocido como fruta de la pasión o maracuyá pero que hace no mucho se conocía como «granadilla». El célebre médico sevillano Nicolás Monardes la describió en 1574 en su libro 'Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales', diciendo que su flor era la más particular y tenía «figuradas cosas de la pasión de nuestro Señor, que parece que las pintaron con mucho cuidado».

El fruto, ácido y lleno de semillas, era muy apreciado por los indios de Perú y los españoles lo llamaron granadilla «por la semejanza y manera que tiene con nuestras granadas, porque es casi del mismo tamaño y de aquel mismo color». Hoy en día sabemos que existen diversas variedades de Passiflora edulis que dan frutos con cáscara de color amarilla, verdosa o granate, pero todos ellos se conocieron antiguamente como granadillas e incluso «granaditas de China», como las nombra algún recetario del siglo XIX.

Ilustración de la granadilla o pasionaria en la 'Historia naturae' de Juan Eusebio Nieremberg, 1634.
Ilustración de la granadilla o pasionaria en la 'Historia naturae' de Juan Eusebio Nieremberg, 1634.

Con los clavos, las espinas y hasta una especie de Santo Grial representó esta planta el jesuita Juan Eusebio Nieremberg en un grabado de su obra 'Historia naturae, maxime peregrinae (1634). Entonces las granadillas eran prácticamente desconocidas en España debido a la larga distancia que nos separa de la América subtropical y resulta curioso que cuando por fin fue posible traerlas hasta aquí en condiciones comestibles se eligiera llamarlas con el cristianísimo nombre de su flor, aquella que sirvió de prueba de que Dios también estaba en el nuevo continente.