De cuando la madre de Marisol anunció caldo concentrado

Anuncio de Starlux, 1968./Todocoleccion.net
Anuncio de Starlux, 1968. / Todocoleccion.net

Y la de Massiel, y la de Concha Velasco. Todas ellas fueron imagen de una campaña publicitaria de Starlux en 1968

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Doña María González Moriana murió el pasado 2 de septiembre en Málaga, a los 95 años de edad. Si su nombre no les dice nada, sepan ustedes que fue la mujer que trajo al mundo a Marisol. La madre de Pepa Flores, fundamental a lo largo de la carrera de su hija, estuvo siempre en un segundo plano pero también gozó de su particular momento de fama gracias a unas pastillas de caldo concentrado. Concretamente de la marca Starlux, que llegó de Italia a finales de los años 50 con un amplio de productos alimentarios entre los que brillaba el «doble caldo de carne». Starlux fue comprada después por Knorr y más tarde por Gallina Blanca, fusionándose así los dos fabricantes de caldo más populares de nuestro país. En la actualidad Starlux solamente da nombre a dos conservas de tomate, pero antes de que llegara el famoso «¿cueces o enriqueces?» suyo era el honor de dar sustancia y sabor a todos los platos. A todos, todos, porque en los años 60 salió un recetario Starlux con fórmulas aportadas por fieles consumidoras que añadía pastillas de caldo hasta a la tortilla de patatas.

En 1959 este producto se anunciaba en la prensa española como «la novedad más extraordinaria del año». De gallina o vacuno, el caldo doble estaba doblemente concentrado, de modo que con él «la sopa sabe el doble, cualquier guiso tiene el doble de sabor y todo es doblemente apetitoso. Era una manera fácil, rápida y barata de dar intensidad de sabor a cualquier plato y triunfó rápidamente en un mercado español que comenzaba a abrirse a las necesidades de la mujer trabajadora. Y encima, Starlux venía con regalo. Con cada envase de la marca (caldo doble, sopas, margarina Mariolina, té River, manazanilla Sueños de oro y flan Fanfan) venían unos puntos coleccionables que se podían canjear por obsequios como cuberterías, vajillas o pequeños electrodomésticos.

Seguro que muchos de ustedes vieron alguna vez el catálogo de regalos o la cartilla en la que se se pegaban los puntos, lista para pedir una cafetera italiana o una fuente para el pollo asado. Y esa popularidad se debió en parte a la madre de Marisol. En 1968 la marca decidió contratar a las progenitoras de tres artistas nacionales para que salieran en Hola, Garbo o Lecturas cantando las excelencias de Starlux. «He hecho la comparación y he notado la diferencia, porque es mucha», decían la madre de Marisol, la de Massiel y la de Conchita Velasco. Las tres aparecían cazuela en mano o a punto de servir la comida, sonrientes porque con el doble caldo los platos sabían de rechupete y encima las hijas te salían estrellas de la canción.

La cantinela de «recomendado por la madre de…» ha sido luego utilizada por múltiples marcas pero sin el encanto de aquellos años. De ese tiempo más inocente —o panfilón, si ustedes quieren— en que las chicas soñaban con ser Marisol y las madres esperaban durante años, caldo a caldo, para conseguir esa vajilla que nosotros tenemos muerta de risa en el trastero. Sáquenla, que seguro que tiene tazas de consomé para tomar caldo.

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