El almirante vasco con pata de palo que provocaba que los ingleses saltaran por la borda

Dibujo de Blas de Lezo de Guillermo Mogorrón para el cómic 'Lezo'. /
Dibujo de Blas de Lezo de Guillermo Mogorrón para el cómic 'Lezo'.

El capitán de navío de la Armada Luis Mollá recrea los huecos de la biografía de Blas de Lezo, el marino español que nunca perdió una batalla

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

En la historia de España hay una figura extraordinaria que hasta hace pocos años había quedado sepultada. Blas de Lezo (Pasajes, 1689-Cartagena de Indias, 1741), el marino español que nunca perdió un combate a cambio de perder un ojo, parte de un brazo, una pierna y finalmente la vida, todavía es una figura semidesconocida a pesar de su importancia en la historia de España. Un compañero de mar, el capitán de navío de la Armada, piloto naval y diplomado del Estado Mayor Luis Mollá (Tarifa, 1955), ha querido ayudar a que se comprenda mejor su biografía «guadianesca» con una novela -'El almirante' (Almuzara)- que trata de completar los huecos de la biografía de la leyenda.

La «fantasía mesurada» de Mollá proviene de su experiencia como marino y de su estudio de los grandes navegantes. «Si sé cómo ha sido aquí y aquí, me puedo imaginar cómo fue en esos combates de los que no tengo más información que de que ocurrieron», defiende un autor que recuerda tanto el olor a pólvora de los cañones en mitad del océano como el de las páginas de los historiadores en las bibliotecas. Así, el escritor es capaz de reconstruir batallas, estrategias y preparaciones de un vasco criado desde los siete años por los jesuitas en Francia -en España todavía no se había creado la Academia Naval- para mandar sobre las aguas.

Corsario

Uno de los puntos que destacan en la carrera del hombre de mar es que antes de almirante fue asaltante. «Blas de Lezo no anda lejos de ser un pirata. En algunas épocas de su vida actuó en corsario. Generalmente, se confunde pirata con corsario, que es una figura legal porque el rey te da una patente de corso para atacar a buques enemigos de tu rey, vas a por el botín y le haces al rey un favor. A veces, nos dejamos llevar por la tentación y decimos que (Francis) Drake era un pirata cuando era un corsario y en Inglaterra hay gente que a Blas de Lezo lo ve así, lo representan con mala leche porque le faltaba un ojo y con el gancho en la mano y la pata de palo, pero no era un pirata», explica el capitán de navío.

Con aquellas experiencias de salteador pudo el marinero español afinar las estrategias que el actual piloto naval destaca por su ingenio. «Aparte de que era un tipo heroico, tenía una gran capacidad de liderazgo y era un tipo muy inteligente, no es que fuera a pecho descubierto. Desarrolla tácticas para el abordaje que causan el menor número de muertos entre sus filas y llega un momento cuando está a cierta distancia y los ingleses empiezan a ver los ganchos del abordaje... la batalla psicológica ya la tiene ganada porque los ellos tenían ventaja en el artillero pero no se entrenaban para el cuerpo a cuerpo y sabían que con el abordaje les iban a masacrar. Entonces, buen número de los ingleses se tiraban al mar por el otro lado», explica Mollá. Después, recuerda el autor que aquella arriesgada maniobra era necesaria porque los cañones ingleses tenían mayor alcance que los españoles gracias a la calidad del carbón.

Recreación de los últimos años de vida de Blas de Lezo en el cómic 'Lezo'.
Recreación de los últimos años de vida de Blas de Lezo en el cómic 'Lezo'.

Sus enemigos coetáneos le llamaban 'Míster Bully' (Míster Matón) y sus compañeros 'Anka Motz' ('Pata de palo' en euskera) porque el nombre de Blas de Lezo era conocido por todo aquel que se embarcara para el combate en el agua salada. Sin embargo, sus hazañas -normalmente el azar le obligó a batallar en inferioridad- perdieron presencia en los documentos oficiales por su fuerte carácter y por sus habituales enfrentamientos con sus superiores (incluido el rey). «Cuando estaba en la escuela naval no me explicaron quién fue Blas de Lezo. Cuando doy conferencias digo que debería ser recordado por el simple hecho de que 500 millones de centro y suramericanos hablen español en lugar de inglés por la defensa de Cartagena de Indias», reclama Mollá.

Entre océanos, quien fuera comandante del patrullero Cormorán también clama por un reconocimiento. «Para mí, los dos genios de la estrategia en el mar son Blas de Lezo y (Horatio) Nelson, pero Nelson alterna victorias apabullantes haciendo lo que el enemigo jamás imaginaba que iba a hacer el ser humano en el mar con derrotas apabullantes. Blas de Lezo no tuvo nunca una derrota, la de Cartagena le costó la vida, pero tiene impresionantes con una fragata contra un navío, que es superior; al abordaje...», señala un escritor que ha estado al servicio de la OTAN en Italia, Francia y los Países Bajos.

Con su libro, Mollá pretende darle un nuevo empujón a la figura del almirante, pero recomienda el rodaje de una película para completar el círculo. «Hay una productora que va a hacer una película sobre (Fernando de Magallanes) y (Juan Sebastián) Elcano y va siendo hora. Aquí detrás hay un 'peliculón', con un buen Blas de Lezo pones a este tío en todo el mundo», avisa para que la fama del vasco vuelva a ser la misma que tenía ganada siglos atrás.

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