«Querido Federico, ¿Trabajas mucho?»

Federico García Lorca y Luis Buñuel, en una imagen de 1923./EFE
Federico García Lorca y Luis Buñuel, en una imagen de 1923. / EFE

El volumen 'Correspondencia escogida' reúne un millar de cartas enviadas o recibidas por el director Luis Buñuel

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Fue Luis Buñuel (Calanda, 1900-México D. F., 1983) un hombre de imágenes, pero también de palabras. Desde niño escribió cartas y ya nunca perdió esa costumbre. El libro 'Correspondencia escogida', editado por la catedrática de cine Jo Evans y el investigador Breixo Viejo y publicado por Cátedra, reúne casi un millar de misivas, tanto enviadas como recibidas, que muestran el carácter de Buñuel y su relación con su familia, con personajes de la industria del cine y sobre todo, con contemporáneos como Federico García Lorca o Salvador Dalí, con los que conformó un triunvirato lleno de talento que la Guerra Civil española rompió.

«Querido Federico, ¡Qué vergüenza dejar que nuestra amistad se apolille tan por completo! En parte es tuya la culpa porque he visto que no tienes ningún interés en saber de mí», le reprocha Buñuel al poeta granadino en una carta escrita el 2 de febrero de 1926. «¿Trabajas mucho? ¿Qué haces? [...] Ya sé que no me contestarás, pero 'te perdono de Dios en el Santo Juicio'», escribe el director de cine a su amigo, del que apenas tiene noticias y con el que comparte recuerdos de la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Más duras son las misivas que le llegan al director aragonés de Salvador Dalí en mayo de 1934. En aquel momento, los dos amigos íntimos ya habían comenzado a distanciarse, primero por la irrupción de Gala y después, por su difícil colaboración en las dos películas que emprendieron juntos, 'Un perro andaluz' y 'La edad de oro'. «Amigo Buñuel, Acabo de ver 'Un perro andaluz' en el Studio 28, y cuál no será mi estupefacción, mi indignación, al ver que no se alude a mi colaboración para nada. Como comprenderás, se trata de un perjuicio moral y material tan monstruoso que inmediatamente he puesto el asunto en manos de un abogado», escribe Dalí.

Tras este enfrentamiento, la amistad epistolar entre ambos acaba prácticamente rota, y sólo se recupera esporádicamente, como en septiembre de 1967, cuando el pintor catalán envía un brevísimo telegrama a Buñuel después de que 'Belle de Jour' obtenga el León de Oro en Venecia. El texto es, simplemente, 'UN ABRAZO, DALÍ' (eso sí, en mayúsculas).

Por las cartas de Buñuel desfilan los intelectuales más importantes del siglo XX, de André Breton a Gabriel García Márquez, pasando por Pablo Picasso, André Malraux o Carlos Fuentes. Entre los españoles destacan intercambios epistolares o referencias a su colega Carlos Saura, a la actriz Sara Montiel y a los escritores Juan Ramón Jiménez, Camilo José Cela o Mario Vargas Llosa. Y también al dictador Francisco Franco. En una carta del 6 de agosto de 1946, Buñuel le pide lo siguiente al arquitecto mexicano Ricardo Urgoiti: «Mucho te agradecería que si tienes tiempo me pusieras unas líneas, con toda franqueza y objetividad, de lo que hayas oído sobre mí en España a los ardientes defensores del llamado Caudillo. Tal vez sea infantil y masoquista ese interés mío, pero es una realidad».

«El libro recoge misivas de unos 200 remitentes y ofrece el testimonio directo de familiares, amigos y colaboradores a propósito de la producción y recepción de la extensa filmografía del cineasta», escriben los autores de la obra, que han recorrido un centenar de archivos públicos y privados en España, Francia, Italia, Inglaterra, México y Estados Unidos.

«Buñuel escribió cientos de cartas a lo largo de su vida, algunas muy extensas y reveladoras de su forma de trabajar y otras más escuetas y cabales, sobre todo a partir de alcanzada cierta edad», aseguran Jo Evans y Breixo Viejo, antes de analizar el «mito Buñuel» de los años 50, cuando sus películas llenaban las salas de cine en Francia y su presencia era requerida en los principales festivales. Los editores subrayan que las cartas de Buñuel «revelan el funcionamiento de la industria cinematográfica en diferentes épocas, países e idiomas». «Su correspondencia muestra esa fricción continua entre autor e industria, pero, antes que enfrentarlos, los presenta a través de sus múltiples y necesarias negociaciones», concluyen.

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