Tusquets, una feliz singladura editorial que empezó con un naufragio

Beatriz de Moura./Vincens Giménez
Beatriz de Moura. / Vincens Giménez

Beatriz de Moura fundó hace medio siglo un sello que fue modelo de audacia y sigue mimando y seduciendo lectores | Con 3.000 títulos vivos de 300 autores, Juan Cerezo comanda hoy la editorial de Almudena Grandes, Landero, Cercas, Aramburu, Kundera, Duras o Murakami

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIBarcelona

«La calidad no está reñida con el placer». Es la máxima de Beatriz de Moura, fundadora y alma de Tusquets, la editorial que lleva medio siglo mimando y seduciendo lectores a base de audacia, olfato y pericia, y que entregó el timón del sello a Juan Cerezo. A ella le salvó de la debacle 'Relato de un náufrago', de García Márzquez. Cerezo dio en la diana con 'Patria' de Fernando Aramburu. Entre ambos títulos, una feliz y audaz singladura a contracorriente -cuatro décadas como sello independiente-, y un catálogo vivo con 3.000 títulos de 300 autores, muchos de los cuales celebraron ayer el cumpleaños en la Ciudad Condal por todo lo alto.

Tusquets descubrió a Almudena Grandes, Luis Landero, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas o Fernando Aramburu, entre los autores de casa. Introdujo a Beckett, Milan Kundera, Duras, Irving o Murakami en nuestras bibliotecas. Referente para cuatro generaciones de lectores, roturó nuevo caminos, desde la literatura erótica al ensayo o la poesía, del 'Manifiesto Dadá' al 'Manifiesto Comunista', la biografía de Groucho Marx o los versos de Ida Vitale.

Hija de diplomático, De Moura (Río de Janeiro. 1939) creció en Italia, Suiza y Argelia antes de afincarse en Barcelona en pleno fragor de 68. Se empleó en la editorial Lumen con Esther Tusquets, hermana de su primer marido, el arquitecto Óscar Tusquets. Cuando su cuñada la despidió -«Me vio como competidora dentro en su propia casa»-, la ruptura la espoleó.

Riesgo

Sin un duro y viviendo a las traducciones, esta políglota sin miedo a nada ni a nadie puso el marcador a cero y se inventó un sello que crecería en salón de su casa. De su marido tomó el apellido para Tusquets Editores, fundada con solo 1.600 euros. En una España franquista y con censura avanzó a golpes, errores e incertidumbres. Aceptó el riesgo y lanzó su primer libro, 'Residua' de Samuel Beckett, pocos meses antes de que el irlandés ganara el Nobel.

Óscar Tusquets y Beatriz de Moura con Gabriel García Márquez y su esposa, en 1997.
Óscar Tusquets y Beatriz de Moura con Gabriel García Márquez y su esposa, en 1997.

Un año después estaba en la ruina, pero el milagro llegó con 'Relato de un náufrago', de Gabriel García Márquez. «Te haré un regalo que te hará rica», le dijo el futuro Nobel colombiano al darle los recortes del legendario y comprometedor reportaje que publicó en 'El Espectador' de Bogotá.

De Moura acabaría siendo la editora más avispada y respeta de la 'gauche divine' junto a su amigo y competidor de Anagrama, Jorge Herralde, que comenzaba también entonces su aventura editorial. Innovó con colecciones como 'Cuadernos marginales' y 'Cuaderno ínfimos, 'Acracias', dirigida por Carlos Semprún, o la añorada 'Sonrisa vertical' de literatura erótica que dirigió Luis García Berlanga y que tuvo su propio premio, ganado por Almudena Grandes con 'Las edades de Lulú'.

Juan Cerezo (Montilla, Granada, 1964), hoy al frente de Tusquets, ingresó como corrector en la casa hace 25 años. De su mano llegó el gran éxito del sello en el siglo XXI, 'Patria', de Fernando Aramburu, un bálsamo con 33 ediciones y más de un millón de lectores. Heredó un catalogo envidiable: Beckett y Kundera, Ceszlaw Milosz, Arthur Miller, John Irving, Thomas Pynchon, Nadine Gordimer, Andy Warhol, Woody Allen, Marguerite Duras, Murakami o Markaris entre los foráneos. Los imprescindibles del 'Boom' como García Márquez y Vargas Llosa, además de Reynaldo Arenas, Bioy Casares, Silvina Ocampo, Enrique Krauze. Y los españoles a los que descubrió y aupó Tusquets: Almudena Grandes, Luis Landero, Ramiro Pinilla, Javier Cercas, Antonio Orejudo, Rafael Reig o Eduardo Mendicutti entre muchos otros.

Arriba, Óscar Tusquets y Beatriz de Moura, junto a Dalí y Jean Jacques Pauvert, en 1978; debajo, Beatriz de Moura junto a John Irving y Almudena Grandes.

Tusquets hubo de renunciar a la independencia en 2012. Desde entonces está en la órbita del Grupo Planeta «que ha aportado muchas más cosas buenas que malas», reconoce Cerezo. «Tenemos capacidad de acción, cuando estando a la intemperie sería inviable», precisa. «Más en tiempos en que gigantes como Planeta o Random House empiezan a parecer enanitos ante mastodontes globales como Google o Amazon que lo fagocitan todo». «Estamos superando bien la crisis de los cincuenta», resume risueño el editor. «Hemos sido y somos un sello de autor, que rinde culto a los lectores, y ese ha sido y será nuestro horizonte».

Sabidurías

Para eso fue decisiva la aportación de Toni López Lamadrid, segunda pareja de De Moura, un lince del negocio textil que aportó su sabiduría empresarial al mundo editorial durante más de 30 años y pilotó la nave evitado de nuevo el naufragio en momentos de crisis. Falleció en 2009 y dejó «muy sola» a De Moura, que aceptó dudosa la oferta de Planeta que se demostró liberadora y agradeció a José Manuel Lara Bosch «que lo hiciera fácil».

Adolfo Bioy Casares puso la sabiduría poética. Hizo notar a De Moura que en su catálogo faltaba la poesía. Preocupada, puso en marcha una colección 'Nuevos textos sagrados' que es seña de identidad de la casa y cuenta hoy con 200 títulos. La abrió José Ángel Valente y acaba de publicar a Ida Vitale, última ganadora del Cervantes. Entre ambos, los múltiples y dispares universos poéticos de Claudio Rodríguez, Caballero Bonald, María Victoria Atencia, Francisco Brines, Juan Luis Panero, Antonio Gamoneda, Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Antonio Colinas, Jaime Siles Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero, Chantal Maillard o Lorenzo Oliván. Publica desde hace tres décadas cuatro títulos al año «con una coherencia que viene del eclecticismo», según Cerezo.