Análisis

El Giro de Italia carga con Froome

El Giro de Italia carga con Froome

Diseñó un recorrido más suave para atraer al británico, al que ahora mira de reojo por su caso positivo en la Vuelta sin resolver

J. GÓMEZ PEÑABilbao

Parte desde Israel la edición 101 del Giro de Italia. ¿Qué hace el ciclismo en el desierto? Busca oro. El país hebreo necesita escaparates para mejorar su imagen internacional. El Giro le cuadra. Y ha invertido 10 millones de euros para albergar las tres primeras etapas. La organización abrió las manos y los bolsillos para recoger ese maná. Lo necesitaba. El Giro lo tiene todo: una historia centenaria, las mejores montañas, una afición devota y entendida... Pero le falta participación. Las estrellas eligen casi siempre el Tour e incluso la Vuelta. Eso ha cambiado este año. Nadie lo admite en público, pero, al parecer, Tom Dumoulin cobra una cantidad fija por alinearse en la salida. Y, dicen, Israel ha pagado por tener a Chris Froome entre los inscritos. El Giro se frotaba las manos en otoño, cuando presentó el recorrido. Podía fardar de tener el gran duelo: Froome frente a Dumoulin. Rey y heredero. Días después de quedar desvelado el trazado se supo que el británico había tenido un 'resultado adverso' en un control antidopaje durante la Vuelta de 2017. El Giro torció entonces el gesto y así sigue. Ya no es lo mismo.

El 'caso Froome', aún sin resolver, cubre con un velo esta edición. El ciclista tiene derecho a defenderse. Siempre ha alzado la bandera contra la trampa farmacológica. Su equipo, el Sky, le ha apoyado. Y sus abogados han puesto sobre la mesa informes científicos para justificar por qué en su organismo apareció una tasa de salbutamol (Ventolín) que dobla lo permitido. El lío sigue en los despachos de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Ya está en el Tribunal Antidopaje del organismo. El presidente de la UCI, David Lappartient, pidió al Sky que apartara al corredor hasta que hubiera un veredicto. La escuadra británica no se dobló. Al revés: ha seguido con el plan competitivo de Froome como si nada hubiera pasado. En la distancia, el Tour, que también es objetivo del ciclista, traga saliva. Confía en que todo esté resuelto para julio. La tos de Froome en la Vuelta y sus inhalaciones de Ventolín han provocado un catarro general aún sin curar.

Algo falla cuando en más de medio año no hay todavía una sentencia. La credibilidad del ciclismo, que empezaba a sacar la cabeza del agujero, exige más velocidad en los procesos. Froome tuvo su resultado adverso el 17 de septiembre de 2017 y sigue sin cerrarse esa probeta donde flotaba el salbutamol. Ni absuelto ni condenado, Froome estará en los 9,7 kilómetros contrarreloj de Jerusalén. Allí está el Muro de las Lamentaciones. No ha sido ni sancionado ni suspendido. Está en su derecho de correr y de aspirar a ganar su tercera vuelta grande consecutiva tras el Tour y la Vuelta de 2017. «Logré el reto de ese doblete y ahora me he puesto este desafío. Estoy ansioso por disputar este Giro tras una ausencia de diez años», añade.

Mal recuerdo de 2010

Una década atrás, Froome era otro ciclista. Una rareza. Un keniano blanco formado en el pelotón sudafricano. En 2009 corría en el Barloworld y debutó en el Giro: acabó en el puesto 36, muy lejos de Menchov, Pellizotti y Sastre, los tres mejores. La temporada siguiente ya vestía el maillot del Sky. Regresó a Italia y le fue peor: torturado por unas molestias en la rodilla se agarró al coche del equipo en la subida al Mortirolo. Los jueces le expulsaron. Aquella tarjeta roja pasó desapercibida. Froome no era nadie. Un año después, en la Vuelta a España 2011, acabó segundo y anunció el inicio de su era. Luego se dedicó al Tour, a ganarlo en cuatro ocasiones. Y ahora vuelve a ese hueco que dejó en sus inicios, el Giro, que también es la asignatura pendiente del Sky.

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millones de euros ha invertido el Gobierno de Israel para organizar la salida de la carrera italiana y las tres primeras etapas.

-Recorrido. Menos montañoso que en ediciones anteriores, presenta tres puertos que pueden ser claves: el Etna en la primera semana, el Zoncolán en la segunda y La Finestre en la tercera.

«Me arrepentiría toda la vida si no le diera una oportunidad a esta carrera», insiste el británico. Ya ha competido en Italia, en la Tirreno-Adriático. Pudo catar el ánimo del público: «Los aficionados me transmiten su apoyo y eso me hace feliz. Sentir su cariño me reconforta». Las críticas le han llegado desde la UCI y desde el propio pelotón. Dumoulin no se cortó: «Si yo doy positivo como Froome me suspenden inmediatamente. En su lugar yo no estaría aquí». Está claro que va a haber un duelo entre ambos. Pero no estarán solos. Aru, Pinot, Chaves –ayudado por Nieve–, Pozzovivo, Woods, Bennett y el colombiano López, que tendrá el apoyo de Pello Bilbao. El Movistar, en cambio, lo ha apostado todo al Tour: ha reservado a Landa, Quintana, Valverde y hasta a Marc Soler. De este Giro tendrán que ocuparse Betancur, De la Parte, Carapaz, Rubén Fernández y Valls. También estarán Igor Antón y Markel Irizar. Todos se encontrarán con un recorrido más dulce que en ediciones anteriores. Es como si la dirección de la carrera hubiera trazado el camino pensando en Froome y en Dumoulin. El Giro hizo todo lo posible por atraer a Froome. Ahora cargará con él en Jerusalén. Tan lejos. Nunca una gran vuelta había comenzado fuera de Europa.

EL FAVORITO Chris Froome

Nacido en Nairobi (Kenia) hace 32 años. Tiene doble nacionalidad, keniana y británica.

-Trayectoria. Debutó en el Konica-Minolta en 2007. Luego corrió en el Barloworld y desde 2010 está en el Sky .

-Palmarés. Ha ganado cuatro ediciones del Tour (2013, 2015, 2016 y 2017) y una Vuelta a España (2017). También ha ganado tres veces el Dauphiné y dos el Tour de Romandía. Además, tiene triunfos en el Criterium Internacional, la Vuelta a Andalucía y el Tour de Omán. Ha sido medallista de bronce contrarreloj en los Juegos.

LOS OTROS PROTAGONISTAS Tom Dumoulin. Sunweb

Cuando acaba de conocerse que la empresa Sunweb patrocinará el equipo ciclista de forma indefinida, su líder, Dumoulin, acude al Giro para defender el título. Campeón del mundo de contrarreloj, en 2017 resistió en los Dolomitas a Quintana y ahora es tan favorito como Froome para llegar el primero a Roma.

Fabio Aru. UAE

De todos los candidatos es el que parece llegar en peor forma. En cualquier caso, las montañas clave del Giro están en la segunda mitad. El ciclista sardo tiene tiempo para afinar sus músculos. El equipo de los Emiratos, que no ha brillado aún, presenta un bloque potente, con Ulissi, Atapuma y Polanc.

Thibaut Pinot. FDJ

Relegado por Romain Bardet entre los candidatos franceses al Tour, Pinot vuelve al Giro, donde se siente más liberado que en Francia. Acaba de ganar el Tour de los Alpes. Parece incluso demasiado en forma a un mes de la finalización del Giro. El año pasado fue cuarto y estuvo cerca de Dumoulin y Quintana.

Pello Bilbao. Astana

Hace un año las alergias frenaron al ciclista vizcaíno en el Giro. Luego brilló en la Vuelta a España. Y en lo que va de 2018 ha reafirmado su progresión. Estuvo con los mejores en la Itzulia y acaba de ganar una etapa en el Tour de los Alpes. En este Giro ayudará a su líder, 'Supermán' López.

Miguel Ángel López. Astana

Dice Alberto Contador que 'Supermán' López será el animador del Giro. Le conoce bien: le vio ganar dos etapas de montaña en la pasada Vuelta a España. A favor de la candidatura del colombiano está la fuerza de su equipo, el Astana, que ha completado una primavera espectacular.

Esteban Chaves. Mitchelton-Scott

El polivalente colombiano perdió el Giro de 2016 ante Nibali en la última etapa de montaña. Dio un enorme salto de calidad que no se confirmó en 2017, un año torcido que terminó con una caída. Esta temporada se ha marcado como metas el podio del Giro y una medalla en el Mundial de Austria.

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