Decimosexta etapa

Alaphilippe aprovecha la caída de Yates para reinar en la montaña

Alaphilippe, campeón de la 16º etapa /AFP
Alaphilippe, campeón de la 16º etapa / AFP

El ciclista francés adelanta al británico en la bajada final para vencer tanto en los Alpes como en los Pirineos

COLPISA / AFP

El francés Julian Alaphilippe (Quick Step) logró este martes su segunda victoria en el Tour de Francia, al ganar la decimosexta etapa, la primera pirenaica, tras aprovecharse de una caída del británico Adam Yates (Mitchelton), que iba primero cuando quedaban siete kilómetros para la meta. Fue una jornada peligrosa, con varias caídas, y que tuvo que ser neutralizada unos 17 minutos tras una protesta de agricultores, que conllevó la intervención de las fuerzas del orden con gases lacrimógenos, que afectaron a los ciclistas.

«Siento una inmensa alegría. No tengo palabras. No me lo puedo creer. Es algo de locos», dijo un Alaphilippe muy feliz, tras ganar la etapa de 218 kilómetros con salida en Carcasona y final en Bagneres de Luchon.

El galés Geraint Thomas (Sky) mantuvo el maillot amarillo, al entrar a ocho minutos y 52 segundos de Alaphilippe, en un grupo en el que estaban todos los aspirantes a la victoria final, antes de la difícil etapa del miércoles, que todos colocan como crucial, con 65 kilómetros condensados de puertos de montaña.

En la general, Thomas sigue manteniendo la ventaja de 1 minuto y 39 segundos sobre su compañero Chris Froome y 3:50 respecto al holandés Tom Dumoulin (Sunweb). «Obviamente me gustaría ganar, pero lo importante es que lo hagamos uno de los dos del equipo. No vamos a pelear el uno contra el otro y dejar ganar a Dumoulin. Sería un desastre», dijo Thomas.

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El español Mikel Landa y el colombiano Nairo Quintana, los dos líderes del Movistar, entraron en el grupo de favoritos, y siguen sexto y octavo, a 3:42 y 4:23. «Toda la esperanza está en la etapa del miércoles. Voy a salir como un león y vamos a hacer todo lo que debemos hacer. Vamos a estar bastante activos», afirmó el colombiano.

Alaphilippe, que lidera la clasificación de la montaña, llevaba una desventaja de 20 segundos respecto a Yates, en el descenso del Col du Portillon, de primera categoría, cuando el británico, que tenía la victoria en su mano, se cayó. Yates se había escapado a tres kilómetros de la cima del Col de Portillon y a trece de la meta. El francés, de 26 años, también se había impuesto en la que abría los Alpes, la décima de este Tour, entre Annecy y Le Gran Bornand.

El español Gorka Izagirre (Bahrein), que iba en un grupo de siete escapados antes de que Yates lanzara su ataque, entró en segunda posición, a quince segundos, tras lograr al final superar también al británico, que entró con el mismo tiempo. A mitad de carrera se había destacado un grupo de 44 ciclistas, que se vio reducido a 17 al pie del último puerto, (Portillon). De ese grupo se escaparían los holandeses Robert Gesink y Bauke Mollema, el italiano Domenico Pozzovivo y los españoles Marc Soler y Gorka Izagirre, además de Alaphilippe y Yates.

La jornada se vio salpicada de accidentes, ya que el belga Philippe Gilbert, compañero de Alaphilippe en Quick Step, se cayó en el descenso del Col de Portet d'Asquet, cuando se había escapado, pudiendo retomar la prueba unos minutos después. Gilbert perdió el control de la bicicleta en una curva en el descenso, a unos 58 kilómetros de la llegada, chocando contra un pequeño muro y cayendo fuera de la carretera con la cabeza hacia adelante. El descenso del Col de Portet d'Aspet, por su vertiente oeste, ha sido a menudo escenario de caídas, siendo la más grave la del italiano Fabio Casartelli, que encontró la muerte en el Tour de 1995.

La etapa había comenzado mal, con la neutralización durante poco más de un cuarto de hora para atender a algunos ciclistas, que se vieron afectados por gases lacrimógenos. El incidente, que se produjo menos de 30 kilómetros después de la salida, fue protagonizado por una manifestación de agricultores, que protestaban contra la bajada de algunas ayudas económicas a su sector. Las fuerzas del orden recurrieron a los gases lacrimógenos para dispersarlos, causando molestias a varios corredores, que fueron atendidos. En 1982, una manifestación de obreros metalúrgicos consiguió la anulación de una contrarreloj por equipos.

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