Francia 2019

Una victoria mundial pese a la pena máxima

Componentes de la selección, a su llegada a Madrid. / Vídeo: Óscar Chamorro

Las futbolistas españolas reconocen en su vuelta a casa que el fútbol femenino ha cumplido con los objetivos deportivos y de posicionamiento en la sociedad

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

España regresó del Mundial de Francia con la sonrisa en la boca y el regusto amargo aún latente de la derrota ante Estados Unidos en los octavos de final. La selección española de fútbol acudía a su segunda Copa del Mundo con la intención de superar lo conseguido en el Mundial de Canadá de 2015 y con la idea de seguir el crecimiento experimentado en el último año. Y a pesar de las caras tristes, España ha vuelto con ambos objetivos cumplidos. Y con creces. «El fútbol femenino ya no es una moda, sino una realidad. Esto es una bola que ya no hay quien la pare», decía un sonriente Jorge Vilda nada más poner pie en suelo español tras la experiencia mundialista. «Ha habido un antes y un después en este Mundial. La gente se está volcando con el fútbol femenino y las jugadoras ahora son conocidas y reconocidas por todos», añadió el seleccionador español que seguirá en el cargo tras ser confirmado por el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales.

«El fútbol femenino ya no es una moda, sino una realidad. Esto es una bola que ya no hay quien la pare» Jorge Vilda

Su opinión es compartida por las futbolistas más importantes en Francia. «Sabíamos que este Mundial iba a marcar un punto de inflexión a nivel social y de medios. Esto hace que muchas niñas y niños nos puedan ver por la tele y nos tengan como referentes», reconocía Amanda Sampedro. «Ha sido un paso muy grande. Se buscaba un cambio y se ha comprobado cómo ha variado todo y cómo sigue cambiando», añadía Mapi León. Una de las futbolistas con mejor discurso, Marta Corredera, iba más allá al señalar que lo vivido en el Mundial «sin duda que va a ayudar» al progreso del deporte de cara al futuro. «Acabamos de provocar un cambio que ni nosotras mismas somos conscientes de ello. Sinceramente, va a ser brutal el cambio que vamos a notar con este Mundial. Sabíamos que teníamos esa responsabilidad de un posible cambio y lo hemos asumido con creces. Ojalá sea así», sentenciaba.

Más moderada se mostraba Sandra Paños, la portera titular de España, al hablar de la inyección que supondrá el Mundial para el fútbol femenino. «Ojalá no se quede solo en este verano y siga creciendo para que la Liga sea cada vez mejor; que nos sigan día a día, fin de semana a fin de semana», decía para destacar que el verdadero impacto será «para las niñas pequeñas, para que nos vean como referentes». Este Mundial «tiene que marcar un antes y un después para que el fútbol femenino siga creciendo, para que sea una realidad como ya creemos que es y que mucha más gente se enganche a nosotras», añadía Marta Corredera.

«Acabamos de provocar un cambio que ni nosotras mismas somos conscientes de ello. Sinceramente, va a ser brutal el cambio que vamos a notar con este Mundial» Marta Corredera

Y si socialmente España se ha llevado una victoria en el Mundial, deportivamente, la selección ha superado con creces lo que logró hace cuatro años en el torneo celebrado en Canadá. «Ahora con la mente fría, las sensaciones son muy positivas porque el equipo ha dado un paso adelante gigante. Cada vez las distancias son más cortas y estamos más preparadas, Nos lo creemos cada vez más», reconocía Marta. El Mundial ha permitido crecer deportivamente a una selección muy joven y con mucho futuro: «Estamos contentas porque se ha conseguido el objetivo con el que íbamos que era ser mejores de lo que veníamos siendo. El equipo ha crecido, ha madurado y hemos ganado ciertas cosas que nos servirán para el futuro». Las palabras de Paños las confirmaba Amanda sin titubear: «Volvemos siendo mucho mejor equipo y sabiendo que podemos competir contra cualquiera sin temor».

 Precisamente el partido ante la todopoderosa Estados Unidos terminó con derrota en el marcador, con un doble castigo a modo de penas máximas, pero un triunfo futbolístico para la selección de Jorge Vilda. «Jugamos a la mejor selección del mundo de tú a tú y se nos escapó por un pequeño detalle», lamentaba Amanda que asentía cuando la portera destacaba que «tenemos calidad suficiente para enfrentarnos a cualquiera y la manera de seguir creciendo es afrontar el partido de tú a tú siendo que sea el rival. La ambición y las ganas de este equipo son tremendas».

Enfrentarse a cualquiera

Aunque sea una derrota y más cuando significa que te vuelves a casa no le gusta a nadie, lo ocurrido ante Estados Unidos «tiene muchas conclusiones positivas», reconocía Mapi. «Competimos cuando la gente nos daba por muertas y pensaban que no les íbamos a plantar cara». Lo ocurrido en Francia debe servir a la selección para afrontar con optimismo el siguiente reto de la selección, la Eurocopa de 2021. «Cada vez las distancias son más cortas y estamos más preparadas y cada vez nos lo creemos más», advertía Marta. «Sabemos que podemos; que estamos ahí; que tenemos fútbol en las botas y podemos enfrentarnos ante las mejores cara a cara sin ningún miedo. Por eso hicimos el partidazo que hicimos», añadió.

«Competimos cuando la gente nos daba por muertas y pensaban que no les íbamos a plantar cara» Mapi León

Y tras el Mundial ya hay que pensar en los siguientes retos con los clubes y la selección, aunque de momento las internacionales sólo piensan en descansar, en vacaciones y cargar pilas. «Ahora mismo estoy pensando en desconectar, en descansar, en relajarme y en recuperar para pensar en la próxima temporada», reconocía Mapi con una sonrisa. La misma idea tenía una Marta Corredera, que sólo podía pensar en una cosa: «Vacaciones». Y es que la temporada «ha sido muy larga para todas. Cuando hemos parado con los clubes estaba la selección. Llevábamos siete semanas concentradas y ahora lo que toca es desconectar y limpiar la cabeza para volver con toda la fuerza con el club». Paños, que perdió la final de la Champions con el Barcelona, coincidía con sus compañeras en la necesidad de «desconectar», para volver con el objetivo de «mejorar y pensar en los próximos objetivos: el primero, la clasificación para la Eurocopa».