Copa

Radomir Antic: «Cuando llegas al Madrid o Barcelona, lo primero es detectar el problema»

Radomir Antic./Afp
Radomir Antic. / Afp

En la semana de los dos clásicos, en la Copa del Rey y en la Liga, el técnico serbio habla de su experiencia al frente de los dos grandes equipos españoles

RICARDO CASTAÑEDAMadrid

Mucho han cambiado Real Madrid y FC Barcelona respecto a los tiempos de Antic. Aunque ahora parezca imposible, ambos equipos estaban muy cerca de los puestos de descenso cuando el serbio llegó a ambos banquillos. Al equipo blanco en 1990, a falta de trece partidos para el final de Liga. «En mi debut, con el Burgos en casa, perdimos 1-0 con un gol de cabeza del jugador más pequeño de la Liga. En el hotel, después del partido, no paraba de preguntarme cómo podíamos haber perdido con ese gol. El siguiente partido no fue mejor. Perdimos 3-1 contra el Espanyol», recuerda en una entrevista a The Coaches' Voice. «Después de esas dos derrotas, el equipo hizo un gran final de temporada», destaca el serbio, que, sin embargo, se encontró con una decisión del club que no esperaba.

«Le ofrecieron el puesto de entrenador a Pacho Maturana, por entonces entrenador del Real Valladolid. A mí me ofrecieron el cargo de director deportivo. Me dijeron que sabía idiomas, que podía estar preparado para esa función y otros argumentos positivos. Pero les dije que no, que no me sentía inferior a nadie. A Ramón Mendoza, ganador de las elecciones, no le sentó muy bien mi respuesta. Así que me llamó para reunirnos los dos en un conocido restaurante en Madrid. Un sitio donde él se manejaba bien. «'Radomir, en esta mesa nunca nadie me ha rechazado una propuesta', me dijo Mendoza. Yo fui claro en mi respuesta: Debe de ser que nunca antes tuviste un serbio en frente. Mi postura tras esa cena seguía siendo clara, que no contasen conmigo».

En 2003, tras ganar el doblete con el Atlético de Madrid, cogió el puente aéreo para ir a Barcelona

Finalmente, Antic siguió en el equipo, llevando al Madrid hasta el liderato en la primera vuelta. Pero, extrañamente, el club blanco anunció su despido. «Ya habían pasado cosas antes de que tomaran esa decisión. Situaciones ajenas al equipo y a su rendimiento sobre el campo. Todo venía de fuera. Este tipo de experiencias, aunque no te gusten, sirven para crecer y aprender. Descubres cómo debes trabajar de cara al futuro. Cuando llegas a un club en esa situación, lo primero que debes hacer es detectar el problema. Si lo consigues, el resto está casi resuelto», desliza.

En 2003, tras ganar el doblete con el Atlético de Madrid, cogió el puente aéreo para ir a Barcelona. «Nunca olvidaré el primer partido en casa. Era ante el Espanyol, el gran rival de la ciudad. Gaspart se me acercó y, en tono muy nervioso, me dijo: 'Entrenador, si perdemos este partido nos ponemos por debajo de ellos'». Él se moría si pasaba eso. La gente lo echaría. Le contesté: «Presidente, no se preocupe», escribe el técnico. En el club azulgrana fue decisivo para varios jugadores, entre ellos Xavi, al que cambio de posición, adelantándolo treinta metros.

La primera vez de Xavi

«Él no lo venía claro. 'A los centrales les gusta que yo inicie el juego desde atrás', se defendía. Diría que era un poco complejo de Guardiola, quien había ocupado esa posición por delante de los centrales. Le dije que no se preocupara. «Si sé que no puedes hacerlo, no te lo pediría. Tienes un buen disparo desde fuera del área, una gran visión de juego, una gran sensación de crear juego. Y arriba tenemos dos jugadores muy rápidos, Overmars y Saviola. Necesitamos un jugador que pueda ponerles balones al espacio. Puedes jugar ahí». En el partido ante el Espanyol, Xavi, por primera vez en su carrera, pasó el medio del campo, llego al área y marcó gol. Este tipo de cosas son las que te dan una satisfacción fabulosa como entrenador», cuenta Antic.

El final de su etapa llegó ese mismo verano, con las elecciones a la presidencia. «Cada candidato -fueron cuatro- llevaba a su entrenador. Joan Laporta ganó las elecciones. Lo hizo con la promesa del fichaje de David Beckham, que al final acabó jugando para el Real Madrid. Laporta y Txiqui Beriguistain –su director deportivo- me dijeron que todo el mundo estaba encantado conmigo, pero que hacía falta un cambio. El escogido fue Frank Rijkaard, quien hasta aquella época no había sido entrenador».

Pasado el tiempo, Antic prefiere no mirar atrás para buscar explicaciones sobre su salida en Madrid y Barcelona: «Lo que sí sé es que en ambos equipos llegué en una situación complicada y se consiguieron los objetivos. Como bien decía Boskov, 'fútbol es fútbol'».