Olimpismo

El hombre que tumbó Madrid 2020 mediatiza las elecciones del fútbol asiático

Ahmed Al-Fahad Al-Sabah, en las oficinas de la FIFA/ABC
Ahmed Al-Fahad Al-Sabah, en las oficinas de la FIFA / ABC

Un caso de corrupción sin resolver del jeque Al-Sabah por parte de FIFA salpica la campaña a la presidencia del fútbol en Asia

RICARDO CASTAÑEDAMadrid

Ahmed Al-Fahad Al-Sabah. Este hombre, un kuwaití conocido como 'el jeque' entre la familia olímpica, parece empeñado en poner cada cierto tiempo en entredicho la transparencia en el deporte mundial. Así lo atestigua la reciente reelección por mayoría absoluta como presidente del Comité Olímpico Asiático (OCA) para los próximos cuatro años del expresidente de la OPEP, que reúne a los países exportadores de petróleo y que llegó a ser titular de la Asociación de los Comités Olímpicos Nacionales.

El principal causante de que Madrid no vaya a organizar los Juegos del próximo año - junto a Tsunekazu Takeda, que era el presidente del Comité Olímpico de Japón (JOC) y miembro del Comite Olímpico Internacional (COI) que ya dimitió en junio por corrupción- logró el pasado mes de marzo en Bangkok el respaldo de la mayor parte de las federaciones nacionales del continente asiático a pesar de que en noviembre de 2018 fuera suspendido de sus diferentes funciones en el COI después de ser incriminado por la Fiscalía de Ginebra (Suiza) en una investigación penal por cargos de corrupción y falsificación.

Y aún hay más porque el controvertido dirigente kuwaití se encuentra también bajo la lupa del fútbol por el 'Caso Richard Lai'. En abril de 2017 el citado Lai, ex presidente de la Asociación de Fútbol de Guam y ex miembro del Comité de Auditoría de la FIFA, fue detenido por el FBI y confesó ante un Tribunal de Brooklyn (Nueva York) haber percibido de Al-Sabah diversos pagos por valor de 850.000 dólares, entre 2009 y 2014, para favorecer sus intereses y los de sus hombres de confianza en el fútbol de Asia. Tal acusación forzó al jeque kuwaití a renunciar a su puesto como miembro del Consejo de la FIFA y a retirar pocos días más tarde su candidatura a la renovación de dicho cargo en el Congreso de Bahrein de la Confederación Asiática (AFC).

En contra de lo esperado, la FIFA no ahondó en el asunto como cabía esperar. Bien es cierto que sancionó de por vida a Lai, que ya no podrá ejercer cargo alguno en el mundo del fútbol, pero, en cambio, el presidente Gianni Infantino dio por buena la renuncia del kuwaití y evitó poner el asunto en manos de su Comité de Ética.

Por su parte, la AFC llegó a anunciar, en junio de 2017, la apertura de una investigación sobre el presunto soborno. De las pesquisas debía encargarse el Departamento de Integridad de la propia Confederación continental. Sin embargo, el citado organismo nunca llegó a poner en marcha dicho procedimiento. Todo apunta, por tanto, a que el órgano rector del balompié asiático ha preferido desatender las persistentes peticiones del FBI de ahondar en la investigación y arrojar más luz sobre la presunta trama de corrupción con el fin de evitar que surjan nuevas revelaciones que pudieran salpicar de lleno a otros miembros importantes del fútbol de ese continente.

Los focos están puestos ahora en la figura del presidente de la AFC, el jeque bahreiní Salman bin Ibrahim al-Khalifa, supuesto 'hombre de paja' de al-Sabah y el principal favorito a ser reelegido en su cargo actual y también en el de vicepresidente de la FIFA en las elecciones que se celebrarán el próximo sábado en el Congreso Anual que tendrá lugar en Kuala Lumpur (Malasia), sede central del citado organismo. Entretanto, el qatarí Saoud Aziz Al-Mohannadi y el emiratí Mohammed Khalfan Al Romaithi, los otros dos aspirantes al sillón presidencial de la AFC, siguen trabajando contrarreloj para lograr que la investigación prometida se ponga en marcha de una vez y poder así depurar responsabilidades.