Análisis

Simeone suspende otra reválida

Antoine Griezmann, cabizbajo el domingo en el Camp Nou. /Efe
Antoine Griezmann, cabizbajo el domingo en el Camp Nou. / Efe

El planteamiento timorato del técnico y la flojera de Griezmann en las citas cumbre, centran las críticas al Atlético

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

Diego Pablo Simeone siempre será considerado un mesías para el Atlético, al que recogió en la miseria, tras caer ante el Albacete en la Copa del Rey, y elevó hasta conquistar una Liga y disputar dos finales de Champions, entre otros logros como una final de Copa del Rey conquistada en el Bernabéu, pero no puede evitar la mala fama adquirida por sus planteamientos timoratos en los momentos cumbre que pudieron cambiar para siempre la historia del club. En el Camp Nou volvió a recibir los reproches de un amplio sector de la crítica que le acusa de asustarse justo cuando se le exige más ambición.

Repitió ante el Barça el once con el que le endosó una ‘manita’ hace un par de semanas al Sevilla en el Sánchez-Pizjuán, con un ‘cuatrivote’ en el centro del campo, pero la actitud de su equipo fue muy diferente. Si en Nervión salió dispuesto a pasar por encima de los andaluces desde el primer minuto, a vengar la eliminación en cuartos de final de la Copa del Rey, ante el poderoso Barça no fue un equipo que necesitaba dar un golpe de autoridad para provocar la primera derrota de su rival y situarse a sólo dos puntos de él en la clasificación. Siempre quedará la duda de saber qué hubiera pasado si el Atlético se la juega a tumba abierta.

Ejerció una presión alta un par de minutos al principio, pero luego se replegó con la misión de aguantar en la primera parte y ser más atrevido tras el descanso, ya con los azulgrana cansados por haber jugado el jueves en Gran Canaria. El golazo de Leo Messi destrozó sus planes y, aunque en la segunda mitad el Atlético acabó con cuatro delanteros (Correa, Griezmann, Costa y Gameiro), nunca puso en apuros a un Barça segurísimo en defensa. Decir que el partido estuvo muy equilibrado y que «con Messi en su equipo, el Atlético hubiera ganado», no sirve como justificación. Tampoco argumentar que le puso «contento ver a un Barça cerrado, fuerte atrás porque un Valverde maravilloso se reinventó».

En la final del 24 de mayo de 2014 Lisboa, que supuso la ‘décima’ del Real Madrid al arrollar al Atlético en la pórroga (4-1), el argentino erró al alinear lesionado a Diego Costa, que duró ocho en el campo, al dejar a Juanfran Torres cojo en el tramo decisivo y al retirar al navarro Raúl García, un experto en mantener el balón, golear a balón parado, provocar líos y cortar el ritmo del rival, para introducir a un jugador tan menor como el argentino José Sosa cuando su equipo ganaba 1-0 al Real Madrid y quedaba casi media hora para el final del tiempo reglamentado.

Aunque en algunas entrevistas reconoció algunos de aquellos errores, Simeone reincidió dos años después, en la final del 28 de mayo de 2016, a la postre la ‘undécima’ del club blanco, primera de las dos consecutivas con Zinedine Zidane en el banquillo. Allí, en el estadio San Siro de Milán, el Cholo puso en liza un equipo muy defensivo con Gabi, Saúl, Augusto Fernández y Koke en el centro del campo.

Sin dejar de ser verdad que todo pudo haber cambiado si Antoine Griezmann no estrella el lanzamiento de un penalti en el travesaño, a Simeone le faltó osadía después de que Yannick Carrasco empatase. Cuando el Madrid estaba más desgastado en el tramo final y el duelo pedía a gritos la salida de Ángel Correa como revulsivo, Simeone no movió ficha. Es más, ya en la prórroga introdujo a Lucas Hernández y Thomas Partey para reforzar más el entramado defensivo de un equipo que cayó en los penaltis por un error de Juanfran Torres.

No le marca al Barça

Tampoco el galo Antoine Griezmann sale bien parado de esta cita en la que dijo deseaba marcar porque nunca lo había hecho en el Camp Nou. Venía el galo de marcar 13 goles en 2018, siete de ellos con su triplete en el Pizjuán y el póker que le reconcilió con la afición colchonera ante el Leganés, pero en el feudo azulgrana volvió a fallar en una cita grande.

Tan poco entró en juego el ‘principito’ que tras la derrota surgieron bromas en las redes sociales acerca del ‘gran debut de Griezmann con el Barça’. Se le vio mucho más persiguiendo a Rakitic y ayudando en defensa, que como enganche o percutiendo desde la banda. Se lanzó varias veces al césped para cortar balones en un ejemplo de su buena actitud, pero pasó con más pena que gloria.

Llaman la atención los malos números del astro de Macon ante los grandes. Frente al Barça ha jugado 24 veces, con cuatro victorias, cinco empates y 15 derrotas. Sólo le ha marcado seis goles, tres de ellos con la Real Sociedad y dos en la Champions y uno en la Copa del Rey. Por lo tanto, como colchonero no ha visto puerta ante los azulgrana en el torneo de la regularidad.

Contra el Real Madrid, algo mejor. También le ha marcado seis goles, dos de ellos como ‘txuri urdin’, en 24 partidos de los que Antoine sólo saboreó la victoria en seis. En Liga, le marcó tres veces a los blancos, pero siempre goles importantes: en el 4-0 de 2015 previo al cumpleaños de Cristiano Ronaldo amenizado por Kevin Roldán, en el 0-1 para el Atlético en el Bernabéu hace dos años, y en el 1-1 del curso pasado en Chamartín.

 

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