Una Inglaterra en busca de flema

Los jugadores ingleses celebran un gol. /Afp
Los jugadores ingleses celebran un gol. / Afp

La selección juvenil de Southgate juega frente a Túnez su primer partido, quizás el más complicado

ÍÑIGO GURRUCHAGALondres

Las selecciones de Inglaterra, Francia y Nigeria tienen el promedio de edad más joven en la Copa del Mundo, 26 años, y los componentes de las plantillas inglesa y de Túnez suman como media el menor número de convocatorias al equipo nacional, 20. Este cálculo de Nick Harris, de sportintelligence.com, ofrece dos rasgos de la personalidad de la escuadra de Gareth Southgate: joven e inexperta. Solo el defensa Cahill, con el Chelsea, ha ganado una gran competición internacional, la Liga de Campeones, en 2102, por penaltis, contra el Bayern de Múnich. También conquistó la Europa League, en 2013, contra el Benfica. Rashford fue titular del Manchester United en la victoria, en la misma competición, en 2017, contra el Ajax. Lingard salió en el minuto 84. Jones la vio en el banquillo.

Muy jóvenes, con poca experiencia internacional y sin costumbre de imponerse con sus clubes a rivales foráneos. Para completar la lista de presuntas calamidades habría que añadir el palmarés reciente de la Inglaterra del fútbol. En las últimas dos décadas ha llegado a cuartos de final dos veces en el Campeonato de Europa y otras dos en la Copa del Mundo.

En los momios más optimistas de las casas de apuestas, Inglaterra es la séptima favorita (14/1), por detrás de Bélgica (9/1) y por delante de la actual campeona europea, Portugal (22/1). El patriotismo también incluye arrojar dinero a causas que parecen utópicas, pero el orden de los apostantes no es absurdo. Este equipo puede quedar entre los ocho mejores.

Southgate ha sufrido dos derrotas, en amistosos contra Alemania (1-0) y Francia (3-2), desde que se hizo cargo de la selección en septiembre de 2016. Su grupo de clasificación –Lituania, Escocia, Eslovenia, Eslovaquia y Malta– no daba vértigo, pero ganarlo es un avance tras el bochorno ante Islandia en la Eurocopa 2016 y el despido de su breve predecesor, Sam Allardyce, por corrupciones chapuceras en sus ratos libres.

Fue el compuesto y limpio defensa central del Aston Villa que eliminó al Athletic en la Copa de la UEFA de 1997, un internacional habitual marcado por fallar un penalti en los cuartos de la Copa del Mundo de 1996, entrenador exitoso del Middlesbrough antes de llevarlo al descenso. La Federación le encomendó la selección sub'21, donde no brilló, antes de darle la absoluta. Cortés y de habla cosmopolita, el ahora seleccionador promovió antes de su nombramiento un cambio cultural. El nuevo ADN del internacional inglés debe de incluir desde las edades juveniles desarrollo personal, cuidado de la dieta y la condición física, gusto por el balón y la táctica. El juego inglés tiene que basarse en una posesión inteligente.

Quizás desde los tiempos de Glenn Hoodle, en los últimos años del siglo XX, no se ha visto una selección inglesa que actúa en el campo con inteligencia de fútbol. Esforzada y rápida siempre, pero la combatividad se ha diluido a menudo en desorden táctico o en episodios de desmoronamiento emocional. Southgate suele señalar carencias para entender las variaciones de ritmo en un partido y gestionarlas como grupo.

Variaciones de 3-4-1-2

Su dibujo habitual es una defensa de tres –Walker, Stones, Cahill–, dos mediocentros con recorrido y corte, Henderson, y distribución, Dier; dos volantes –Trippier o Alexander-Arnold por la derecha y Young o Rose por la izquierda–; un jugador entre líneas, Alli, y la mezcla de velocidad explosiva y de movimiento y remate que le dan Sterling y Kane. Inglaterra ha tenido problemas con los porteros en los últimos años y esta vez confía en Pickford, de 24 años.

En un grupo con Túnez, Panamá y Bélgica, su primer partido contra la selección árabe parece sobre el papel el más complicado. Esta Inglaterra juvenil debe demostrar madurez en su estreno y evitar que un empate o una derrota fomenten el ambiente de nerviosismo y el derroche de ansiedades en el que se han extraviado los ingleses en recientes competiciones.

El grueso del equipo se conoce de las categorías inferiores. No hay estrellas con protagonismo excesivo. Parece reinar la armonía. Falta por saber si a velocidad y energía se suman esta vez equilibrio y entendimiento de los partidos en el campo. Se dice también que la falta de expectativas les beneficia. La idea de un grupo juvenil jugando un Mundial sin soñar con ganarlo no debe achacarse al típico humor inglés.

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