Portugal, el gran sueño de la campeona de Europa

Los jugadores portugueses celebran un gol. /Afp
Los jugadores portugueses celebran un gol. / Afp

Tras la machada continental en 2016, Portugal aspira a todo en el último gran Mundial de su líder, Cristiano Ronaldo

JUANJO GONZALOMadrid

Era el verano de 1966 y la selección portuguesa lograba alzarse con la tercera plaza en el Mundial de Inglaterra. De la mano de un mágico Eusebio, que sería el máximo goleador del torneo con nueve dianas, los lusos conseguían el que hasta el momento es su mejor resultado en una cita de semejante calado. Un hito que los hombres dirigidos por Fernando Santos tienen ocasión de superar 52 años más tarde en Rusia, donde llegan como vigentes campeones de Europa y con la moral por las nubes.

Como ahora, en la Eurocopa de Francia 2016 nadie contaba con ellos, pero el tanto del inesperado Éder en los últimos minutos de la prórroga dejaba sin aliento a los 'bleus' y a todo un país, que había preparado con mimo la celebración del título en su propia casa. Portugal, que había perdido en la primera mitad a un desdibujado Cristiano Ronaldo, disfrutaba y levantaba un trofeo para la historia conducida por el veterano Fernando Santos, quien dos años más tarde le permite soñar con hacer algo grande también en Rusia.

Sin ser favoritos, los portugueses llegan a la cita mundialista como una alternativa a los grandes, con un equipo más maduro y la ilusión reforzada. El buen hacer en la fase de clasificación, en la que únicamente perdieron su primer partido ante Suiza, es otra de las claves para creer.

La selección de las Quinas –apodo que hace referencia a los cinco escudos azules de su bandera– afronta el torneo con la esperanza de lograr algo importante en la que será su quinta presencia mundialista consecutiva. La selección de Fernando Santos, encuadrada en el grupo B junto a España, Marruecos e Irán, volverá a tener a su gran estrella en Cristiano Ronaldo, quien acaba de conquistar su tercera Liga de Campeones consecutiva; justo después de alzar este trofeo soltó la bomba e insinuó que su ciclo como blanco se ha terminado. De hecho, según varias informaciones, reclama al Madrid alrededor de 50 millones por temporada.

Así y todo, el capitán luso tratará de dejar esta tensión a un lado y será, a sus 33 años, una de las atracciones en el que puede ser su último Mundial. Su asignatura pendiente en Rusia será la de los goles, pues no es un torneo que hasta ahora se le haya dado especialmente bien. El delantero madridista lo ha disputado en tres ocasiones, en las que sólo ha conseguido anotar tres tantos.

Discretas cifras que poco tienen que ver con su rendimiento habitual. No estará solo Cristiano, máximo goleador –suma 81 tantos en 149 partidos como internacional– también de una selección sólida y cada vez más competitiva en la que la llegada en 2014 de Fernando Santos ha sido clave. El técnico lisboeta, quien lograra guiar a Grecia hasta los cuartos de final en la Eurocopa 2012 y alcanzar los octavos en Brasil, consiguió levantar a los portugueses en un momento de dudas.

Equipo compensado

El portugués es un equipo repleto de virtudes y compensado en todas las líneas que continúa manteniendo el cuarto puesto del ránking FIFA. Futbolistas como Rui Patricio, Moutinho, William Carvalho y Quaresma, entre otros, dotan a los lusos de experiencia y una identidad muy marcada en un cuadro que se ha ganado el respeto a base de victorias y de construir un combinado que mezcla a la perfección la veteranía con jóvenes emergentes de la talla de André Silva –logró el tanto definitivo que dio la clasificación frente a Suiza–, Bernardo Silva y el valencianista Gonçalo Guedes.

Portugal, con Cristiano Ronaldo a la cabeza, debutará el día 15 frente a una España que aspira a todo. Y en Sochi, paradojas de la vida, no estará Éder, héroe nacional en la final de la Eurocopa 2016. Él, con su gol, logró levantar a todo un país y grabar en el pueblo luso una fecha muy especial. Ahora toca soñar con el Mundial.

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